Agricultura

Maíz: después del agua, el nitrógeno es lo que más influye en la productividad

26 de junio de 2026

La próxima campaña de maíz se presenta con “buenas” perspectivas en Uruguay: mayor área proyectada, “mejores” condiciones climáticas y un manejo cada vez más ajustado para expresar el potencial de los nuevos híbridos. Así lo señaló el responsable del área de Investigación y Desarrollo de Yalfin, Pablo Leiva, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy, en el marco del Simposio de Maíz, organizado por Yalfin y NK en Punta del Este.

Indicó que la empresa observa un escenario favorable para la campaña 2026/27, apoyado en las perspectivas climáticas y en el crecimiento sostenido del cultivo durante los últimos años. «Vemos una zafra con buenas expectativas y una mayor área de maíz», afirmó.

Las proyecciones de un evento Niño generan mejores perspectivas para el cultivo, ya que históricamente el maíz responde bien cuando las lluvias acompañan durante el ciclo. En ese contexto, destacó la evolución que ha tenido la genética disponible para los productores uruguayos.

Uno de los materiales de referencia dentro del portafolio es el NK 842 Viptera 3, un híbrido reconocido por su estabilidad y adaptación a diferentes ambientes productivos. «Es un material muy estable y difícil de superar en ambientes restrictivos», sostuvo.

Como principal novedad para la próxima campaña, Yalfin incorporó el NK 825 CL Viptera 3, orientado a planteos de mayor potencial productivo, especialmente bajo riego. El híbrido incluye tecnología Clearfield, que permite mejorar el control de malezas mediante herbicidas específicos. «Es el híbrido de mayor potencial de rendimiento de nuestro portafolio», destacó.

El manejo del cultivo continúa evolucionando y uno de los principales desafíos pasa por adaptar la densidad de siembra al potencial de cada ambiente. En planteos de menor potencial para el NK 825, recomendó poblaciones cercanas a 50.000 plantas por hectárea; en ambientes intermedios, alrededor de 65.000. Para situaciones de alto potencial bajo riego, las densidades pueden alcanzar 80.000 plantas por hectárea. «La población siempre debe ajustarse al ambiente donde se va a sembrar», dijo.

La nutrición nitrogenada sigue siendo uno de los factores con mayor impacto sobre el rendimiento. «Después del agua, el nitrógeno sigue siendo la práctica que más influye en la productividad», remarcó. Dentro del portafolio también continúa disponible el NK 979 Viptera 3, híbrido destinado a silo de planta entera. Se trata de un material de ciclo más largo, con elevada producción de materia seca y buena proporción de grano, pensado para sistemas lecheros y ganaderos intensivos, sostuvo.

En cuanto al girasol, Leiva señaló que el panorama presenta incertidumbres de cara a la próxima campaña. A diferencia del maíz, el rendimiento no muestra una relación directa con un evento Niño y depende en mayor medida de la distribución de las lluvias durante el ciclo. «En girasol no alcanza con decir que habrá un año Niño; depende mucho de cuándo llueva», dijo.

Recordó que durante la última campaña se registraron muy buenos resultados en las primeras cosechas del norte del país, con chacras que alcanzaron rendimientos cercanos a 2.900 kilos por hectárea. Luego la seca afectó otras zonas y el promedio final se ubicó en torno a los 1600 kilos, con excelentes porcentajes de aceite.

Para la próxima zafra, Yalfin trabajará principalmente con los híbridos NK 3969 y NK 3970 CL, orientados a combinar rendimiento y alto contenido de aceite.

Escuchá a Pablo Leiva

SyngentaSyngenta
Erro GrapErro Grap
5 - 13:18