Uruguay ante empresarios brasileños: interés en agroindustria, servicios y residencia fiscal; burocracia es el principal debe

La visita del presidente Yamandú Orsi a Brasil a principios de mayo, acompañado del canciller, Mario Lubetkin, el ministro de Economía, Gabriel Oddone, y representantes de Uruguay XXI, dejó señales concretas de “apetito inversor” brasileño hacia Uruguay, tanto en el sector productivo como en el de personas físicas que buscan alternativas de “relocalización”. Así lo analizó el contador Marcos Soto, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Católica del Uruguay, quien participó de las reuniones en Brasil, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Subrayó la importancia de estas instancias para un país pequeño como Uruguay, que no puede esperar que la inversión llegue sola. «Para Uruguay sería suicida no hacerlo; la única forma de promover al país como centro de captación de inversiones es viajando y abriendo camino», señaló. Destacó que en los dos eventos realizados —uno organizado por Uruguay XXI con unos 200 empresarios y otro más exclusivo con cerca de 100— la asistencia fue un indicador claro de interés. «Empresarios que dejan sus actividades un día y van a escuchar dos o tres horas sobre Uruguay marcan que hay apetito por las condiciones que ofrece nuestro país», sostuvo.
Soto identificó dos columnas vertebrales de ese interés. La primera es el sector empresarial, con foco en la vertical agroindustrial y productiva —donde Brasil tiene un perfil complementario al uruguayo—, la industria frigorífica, el sector maderero y los servicios globales y exportación de software. La segunda es el segmento de personas físicas y familias de “alto patrimonio” que buscan “relocalizarse”, atraídas por el tax holiday uruguayo —que exonera de impuestos las rentas de activos en el exterior durante los primeros años de residencia— , en contraste con las modificaciones tributarias que Brasil implementó el año pasado, que gravan más esas mismas rentas.
«Se habla de 60 a 70 familias por mes solo en una institución intentando tramitar la residencia fiscal en Uruguay; son personas que llegan, compran inmuebles y generan dinamismo», afirmó.
Como fortalezas de Uruguay en los mano a mano con empresarios, Soto destacó la transparencia, la estabilidad y la previsibilidad de las reglas de juego. Con honestidad, también transmitió el mensaje del ministro Oddone: «Uruguay es un país caro; no es para ir a especular, es para invertir y esperar que un proyecto madure».
En cuanto a las oportunidades, el decano de la Escuela de Negocios de la UCU señaló tres: la burocracia y el exceso de papeleo, la falta de digitalización y un sistema financiero «arcaico» que no facilita el acceso al crédito al sector productivo. Ilustró el problema con el caso de un productor brasileño con una cabaña equina en Uruguay cuya lista de permisos para exportar un ejemplar resultó disuasoria. «Esas situaciones desestímulan, pero el desestímulo no es parálisis; hay una apertura muy relevante del gobierno para identificar redundancias y papeleos absurdos», advirtió.
Escuchá a Marcos Soto.



