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La cotización fue récord en 2025, pero no se frenaron compraventas

25 de mayo de 2026

Redacción
Mauro Florentín

En un contexto de “récord” en el precio promedio de la tierra en Uruguay en 2025, el mercado de campos registró algunas compraventas significativas por su monto, su extensión y por los actores del negocio, entre otros datos.

Con un aumento del 5,3% respecto a 2024, el valor promedio de la hectárea llegó a “US$ 4.178”, siendo el “máximo histórico” de la serie de 26 años del registro de Estadísticas Agropecuarias (DIEA), del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).

Esta evolución va en la línea de la tendencia que empezó a marcar esta actividad en años previos a la pandemia Covid, cuando tuvo una leve interrupción, pero que se retomó desde 2021 y que ganó mayor impulso en los últimos cuatro años. Es que el precio promedio de la tierra en el campo local pasó de US$ 3.499 en 2021 a US$ 3.741 en 2022, luego subió a US$ 3.786 en 2023 y al año siguiente saltó a US$ 3.967, indican los datos del MGAP.

Y muestran que en 2014 el valor promedio de la hectárea ya se acercó a ese nivel de precios, cuando llegó a US$ 3.934.

La valorización de los campos no puso freno a los negocios, considerando que, de un total de 1.239 compraventas registradas en 2021, la cantidad fue en incremento en años siguientes, de un nivel de 1.400 a 1.500, y luego a poco más de 1.700 en los dos últimos años, según Estadísticas Agropecuarias.

Mientras que otros indicadores parecen reflejar el impacto del aumento del precio, el monto que comprende al total de las compraventas de 2025 fue US$ 1.082 millones, lo que representó una caída de 36% respecto al año anterior, indica el MGAP.

Señala que en la cantidad total de hectáreas transadas el año pasado también hubo una disminución (31%), ya que se comercializaron 259.000 hectáreas en 2025 y 375.000 hectáreas en 2024.

Otros datos relevantes, específicamente en cuanto a la ubicación geográfica de estos negocios, indican que los departamentos con mayor superficie operada fueron Paysandú, Durazno y Treinta y Tres, acumulando algo más de 81.000 hectáreas (31% del área comercializada en el periodo), por US$ 281 millones (26% del monto total), conforme con DIEA.

En tanto que los departamentos de Colonia, Soriano y San José, con valores promedios por hectárea de US$ 9.707, US$ 7.964 y US$ 6.842, respectivamente, fueron los que obtuvieron precios promedios “más altos”, señala.

Y el otro extremo, esa misma fuente oficial muestra que el precio medio “más bajo” correspondió al departamento de Artigas con US$ 2.300 por hectárea.

En cuanto a las escalas de los campos transados en 2025, DIEA indica que un grupo de “17 compraventas de más de 2.000 hectáreas abarcó una extensión total de 58.800 hectáreas, lo que significó el 23% del total” de superficie comercializada, también el renglón de operaciones de “entre 201 y 500 hectáreas acapararon 23% del total, pero en 193 compraventas”.

Algo similar sucedió con el monto de estos dos escalones de superficie transada, considerando que abarcaron 21% y 22% del total, respectivamente, según el MGAP.

Otro dato no menor y que a medida que se achica la oferta de campos y la apuesta del inversor es más selectiva está vinculado a la productividad del suelo. Y en este sentido, el 25% del área vendida en 2025, lo que representa algo más de 63.000 hectáreas, se comercializaron en la escala de índice Coneat de 60 y 80, alcanzando un precio promedio de US$ 3.382 por hectárea, según DIEA.

En su reporte, esa repartición ministerial advierte que, “si ampliamos el rango de Coneat, podemos afirmar que el 65% de la superficie se vendió con un promedio menor o igual a 100 en la escala”. Esto revela el peso significativo de dicho factor a la hora de la toma de decisiones por parte del comprador, lo que a su vez tiende a remarcar la importancia de poner el campo a producir, sin que sea netamente una inversión especulativa, como suele verse por parte de algunos sectores de la sociedad.

En la mira forestal

Respecto al movimiento del mercado de campos local entre fines de 2025 y el arranque de este año, el fideicomiso financiero forestal Bosques del Uruguay vendió un total de 18.800 hectáreas, distribuidas en una serie de padrones rurales ubicados en los departamentos de Rivera y Tacuarembó, según averiguaciones de VERDE entre operadores y datos del Instituto Nacional de Colonización (INC).

Señalan que en esa transacción de tierras el comprador es la firma Paitone SAS, representada por Giovani Simoes Pires Giacomet, que es director de estrategia y desarrollo de Braspine Madeiras, y Pedro Enrique Pinilla Saavedra, director industrial de esa empresa de Brasil.

Y el monto de la compraventa es de US$ 171,3 millones, lo que representa un valor de unos US$ 9.000 por hectárea, según los registros del INC. Operadores del sector comentaron a VERDE que el factor relevante en este tipo de operaciones es la masa de bosques que posee en los suelos comprendidos, principalmente pensando en la proyección de negocios del comprador, y en este caso específico la mayor parte del monte está forestado con pinos.

En 2024 la compañía forestal y maderera Braspine anunció una inversión de US$ 250 millones en Uruguay, para la instalación de una planta industrial en Rivera, que será la primera de este grupo fuera de Brasil.

Esta inversión generará unos 400 nuevos puestos de trabajo en Uruguay, y en 2027 está previsto el inicio de las operaciones de esta fábrica, según información de Braspine, publicada en su sitio web.

Otro negocio relevante fue la compra de un predio forestado de 885 hectáreas, en Rivera, por parte de la firma Ibirá, cuyo representante legal es el industrial maderero uruguayo Pablo Balerio, y el vendedor es Ginker SRL, de un fondo forestal extranjero, conforme con la información recabada.

Indica que el monto total de esta compraventa es de US$ 10,6 millones, lo que representa un precio por hectárea de US$ 12.000 de ese predio forestado.

Balerio es director de la empresa Forestadora y Maderera del Norte (Fymnsa), dedicada a la siembra y el manejo forestal, e integrante de la corporación Dank SA, en ese departamento norteño de Uruguay.

Esa empresa es una de las pocas firmas de capitales uruguayos que explotan miles de hectáreas forestales, se especializa en la producción y el procesamiento de madera y, además, produce energía a partir de la biomasa generada por esa actividad.

Grobocopatel y cabaña de Criollos

Una de las transacciones de tierras que despertó el interés del mercado fue la que tuvo al empresario Gustavo Grobocopatel, conocido en su momento como el rey argentino de la soja y fundador del grupo Los Grobo, que vendió un campo de 2.225 hectáreas en el departamento de Cerro Largo, por US$ 9,7 millones, señalan los datos del INC.

Indican que el comprador de ese campo es el empresario Diego Caballero Sibru, director del frigorífico Frigoyi, ubicado en Santa Bernardina, Durazno. El precio establecido en esa compraventa es de US$ 4.360 por hectárea.

Igualmente, el mercado de tierras registró otro tipo de negocios entre fines del año pasado y el inicio de 2026, específicamente en cuanto a la diversidad de rubros y objetivo de la inversión prevista.

Uno de estos casos fue el de la empresa Lemandi, cuyo presidente es el empresario brasileño Joao Carlos Jahn, que vendió un campo de 446 hectáreas a la firma Green Belt, que es la propietaria de la cabaña de caballos Criollos denominada Septiembre, conforme con los datos del INC.

El monto de esa compraventa fue US$ 9 millones, a un precio por hectárea de US$ 20.180, por el campo ubicado en el departamento de Maldonado.

En los últimos tiempos esa cabaña recibió varios reconocimientos en Uruguay y en la región, por los ejemplares Criollos que presentó en diferentes competencias, como el Freno de Oro, que se realiza en Esteio, Rio Grande do Sul, Brasil.

Nota de Revista Verde N° 128

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