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Baja de tasas del BCU podría empujar el dólar hacia $40, según economista de Federación Rural

5 de marzo de 2026

La decisión del Banco Central del Uruguay (BCU) de reducir la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 75 puntos básicos, hasta 5,75%, marca un cambio “relevante” en el escenario macroeconómico y podría generar “movimientos” en el tipo de cambio en los próximos meses.

Así lo señaló el economista asesor de la Federación Rural, Milton Ramallo, quien analizó las implicancias de la medida en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

La autoridad monetaria justificó la decisión en el proceso de desaceleración inflacionaria que atraviesa Uruguay. En enero, la inflación se ubicó en 3,46% anual, el séptimo descenso consecutivo, acercándose al piso del rango de tolerancia. En ese marco, el Banco Central decidió ajustar la tasa de referencia con el objetivo de consolidar la convergencia de la inflación hacia la meta de 4,5% anual y mantener alineadas las expectativas de los agentes económicos.

Sin embargo, Ramallo indicó que el recorte de tasas fue mayor al que preveía el mercado. “No se esperaba una baja tan pronunciada de las tasas. Fue una decisión que llamó la atención porque bajó bastante”, afirmó.

Para el economista, la decisión del BCU también refleja la necesidad de impulsar una economía que muestra señales de debilitamiento. Según explicó, Uruguay atraviesa una recesión técnica, luego de que el Producto Interno Bruto registrara caídas en los dos últimos trimestres. “Tenemos una economía que básicamente está en recesión técnica, con los últimos dos trimestres negativos”, señaló.

En ese contexto, la reducción de la tasa busca generar condiciones financieras más expansivas que permitan estimular la actividad económica, aunque Ramallo advirtió que esta herramienta por sí sola no puede revertir la desaceleración.

Uno de los factores centrales detrás del actual escenario de inflación baja ha sido el comportamiento del tipo de cambio. El economista sostuvo que la debilidad del dólar tuvo un rol determinante en la evolución reciente de los precios. “El gran factor que explica la inflación tan baja en Uruguay es el tipo de cambio”, afirmó.

Durante buena parte del último año el dólar se mantuvo en niveles “muy bajos”, lo que afectó especialmente la competitividad de los sectores exportadores. A su entender, la corrección en la política monetaria llega con retraso. “Llegamos tarde a una decisión que se tenía que haber tomado antes”, sostuvo.

Ramallo consideró que la nueva tasa de interés podría provocar cambios en las decisiones de inversión de los agentes financieros. La menor rentabilidad de los instrumentos en pesos podría incentivar movimientos de portafolio hacia el dólar. “Puede haber un cambio de portafolio de quienes estaban colocando grandes volúmenes en instrumentos en pesos”, explicó.

En ese contexto, el economista estimó que el tipo de cambio podría tender hacia valores cercanos a $40 en los próximos meses. “Es altamente probable que el dólar vuelva a niveles de $40”, afirmó.

El BCU mantiene como objetivo que la inflación converja hacia 4,5% anual, que es la meta establecida en los lineamientos macroeconómicos del gobierno. Para Ramallo, alcanzar ese objetivo también requiere una corrección en los precios de los bienes transables, que están estrechamente vinculados al tipo de cambio. “Para que la inflación converja al 4,5%, necesariamente tiene que haber una corrección en el tipo de cambio”, sostuvo.

Más allá de la evolución del dólar, el economista también planteó dudas sobre las perspectivas de crecimiento económico del país. Las proyecciones oficiales apuntan a una expansión superior al 2% anual, aunque Ramallo considera que el escenario actual dificulta alcanzar ese objetivo.

“Hoy no vemos de dónde van a salir los fundamentos para un crecimiento por encima del 2%”, señaló. A su juicio, uno de los principales desafíos es el bajo nivel de inversión.

Actualmente, Uruguay registra una inversión equivalente a 16% del Producto Interno Bruto, cuando —según explicó— sería necesario alcanzar al menos 20% del PBI para sostener tasas de crecimiento más elevadas. “Sin una recuperación de la inversión es difícil lograr un mayor dinamismo económico”, concluyó.

Escuchá a Milton Ramallo.

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