Agricultura

CUSA advierte negocio “ajustado” y que es difícil actualizar maquinarias

3 de diciembre de 2024

El nuevo presidente de la gremial, Enrique Erlatz, apunta a que se mantenga como una “institución responsable y referente de los precios de servicios agrícolas y forrajeros”.

El negocio de las empresas prestadoras de servicios agrícolas es “ajustado”, como ocurre en otras áreas del sector agropecuario, afirmó el nuevo presidente de la Cámara Uruguaya de Servicios Agropecuarios (CUSA), Enrique Erlatz. Agregó que para mantener la rentabilidad es necesario trabajar grandes superficies, mientras que la incorporación de tecnología “es clave para mantenerse competitivo”. 

Planteó que para cubrir los costos de producción y obtener rentabilidad “es fundamental lograr que las máquinas trabajen muchas hectáreas” y, a su vez, contar con clientes confiables. De todos modos, consideró que esa “es un arma de doble filo”, ya que “la confiabilidad también lleva a contener los precios”, lo que significa que “no se cobra por el servicio lo que realmente debería cobrarse”.

Erlatz comenzó a brindar servicios agrícolas en 2005, sembrando soja y arroz en Tacuarembó. “De ahí no paré más”, comentó. Luego el contratista amplió sus servicios a cosecha, siembra, fumigación, fertilización, laboreo convencional, molienda y embolsado de grano (maíz, sorgo y cereales de invierno). 

Actualmente, opera en cuatro departamentos: Soriano, Río Negro, Durazno y Tacuarembó. Y emplea a 14 personas, y supera las 20 personas en los períodos de siembra y cosecha. Sus principales clientes se dedican a la agricultura y a la producción forrajera, que apuntan a los corrales de engorde o a la lechería intensiva.

En cuanto a la incorporación de tecnología en el rubro, Erlatz sostuvo que el contratista “no puede quedar rezagado”. Comentó que “para ser sustentable en el tiempo, la maquinaria debe tener tecnología de punta”. También afirmó que “tenemos que ofrecer un servicio diferenciado, como el uso de un monitor de rendimiento en una cosechadora, que le brinda al productor la información sobre cuánto rindió su chacra, metro a metro”. Y  señaló que “lo mismo sucede con las aplicaciones y fumigaciones”, que requieren “el uso de dosis variables, corte en la barra para no desperdiciar productos, máquinas con piloto y siembra variable en maíz”. “Hay que jugar en punta”, sostuvo el presidente de CUSA.

Pero también planteó que el costo de las tecnologías “es elevado” y que, para acceder a ella las empresas “deben trabajar una gran cantidad de hectáreas”. Así como el agricultor “habla de sus costos en kilos de productos, a nosotros comprar una máquina nos cuesta determinada cantidad de hectáreas de trabajo”. 

De todos modos, dijo que “aunque cuesta adquirir tecnología, no es imposible”, y “aquellos que no pueden acceder a equipos nuevos van incorporándole tecnología a sus máquinas, para no quedarse fuera del mercado”.

Comentó que el hecho de trabajar en varias zonas le ha permitido mantener estable la cantidad de hectáreas en las que brinda servicios. Sin embargo, señaló que, a nivel general, “cada vez se hacen menos hectáreas por máquina”, porque si bien “el área que se planta en Uruguay se ha mantenido relativamente estable, todos los años se incorporan máquinas al mercado, nuevas o usadas, a las que se les añade tecnología”. 

Recordó que en la anterior cosecha de soja las condiciones climáticas, obligaron a cosechar en pocos días, y hubo que recurrir a máquinas “muy antiguas”, “porque había necesidad de trillar y los equipos no daban abasto”, y  eso motivó que las máquinas más nuevas no pudieran cumplir con el área objetivo”.

Erlatz sostuvo que no todos los contratistas han podido “subir el escalón” incorporando tecnología. “Esto depende, en gran medida, de la zona en la que trabajen, ya que también hay una cuestión de escala”, analizó. Agregó que “hay contratistas que no han podido adquirir máquinas nuevas debido a los costos” y, “si no cubren una gran área, es difícil” realizar esas inversiones. Por eso “van reparando los equipos y, si se repara, no se cambia lo que va generando un rezago tecnológico”.

Las empresas prestadoras de servicios que operan en zonas agrícolas “deben estar a la altura de sus competidores o de sus clientes”, opinó, porque de lo contrario “rápidamente quedarán afuera del negocio”. Afirmó que “sin tecnología” y “sin estar actualizado vas perdiendo terreno”, porque el cliente, “cuando nos contrata, quiere una solución y no un problema”. 

Eso significa que “se debe cosechar en el menor tiempo posible, evitar pérdidas en la cosecha y obtener un grano de la mejor calidad posible”, y “para eso se requiere de la última tecnología”, y al que es “netamente contratista” se le hace “difícil”, explicó. Agregó que “es complicado comprar máquinas nuevas” y la alternativa es “comprar máquinas usadas de primera mano a productores que las van reemplazando”, y también “se importan equipos usados”.

El empresario también valoró que, con el paso de los años, “el mercado se ha ido purificando”, y quienes “hacían malos trabajos ya no tienen área”. Analizó que la presencia de técnicos en los establecimientos “ha incrementado el control” y lo considera algo “positivo”. “Si vemos que hay problemas, tenemos que buscar soluciones, porque una buena siembra permite que el cliente tenga una buena cosecha. Con eso el negocio se vuelve sustentable para las dos partes. El contratista que solo se enfoca en hacer hectáreas tiende a desaparecer”, advirtió.

Erlatz sostuvo que “el desafío es mantener a CUSA como una institución responsable y referente de los precios de los servicios agrícolas y forrajeros”. La institución también apunta a incorporar nuevos socios. “Hay un recambio generacional, por lo que queremos que se acerquen nuevos contratistas”, dijo.

Reconoció que este año “será difícil” debido a la rentabilidad de los sistemas, los costos y el clima, por lo que considera fundamental que CUSA “funcione plenamente”, porque “somos la referencia que tienen las empresas agropecuarias para elaborar un presupuesto”. Agregó que en el negocio agrícola se consideran tres aspectos: la tierra, los insumos (cultivos) y los servicios.

Para establecer los precios de los servicios, en CUSA se consideran variables como el precio de la maquinaria, el valor promedio del dólar en el período, los salarios en pesos, el combustible y los utilitarios. Los valores de los servicios agrícolas se calculan dos veces al año: de agosto a febrero y de febrero a agosto, mientras que los forrajeros se fijan una vez al año, de agosto a agosto, en ambos casos antes del inicio de las zafras.

En la última fijación las tarifas agrícolas bajaron 2,47%, debido a un aumento del 0,5% en el tipo de cambio; los salarios se mantuvieron en pesos y bajaron 0,5% en dólares; el combustible bajó 2,73% en dólares y 3,2% en pesos, mientras que la maquinaria y los utilitarios se mantuvieron. Al tiempo que las tarifas de tareas forrajeras aumentaron 5,6%.

Nota de Revista Verde N°118

SyngentaSyngenta
Erro GrapErro Grap
2 - 02:30