Primer bono ambiental, impuesto a emisiones de CO2 y certificaciones

Esas son algunas de las estrategias del gobierno en materia de sostenibilidad ambiental, según explicaron los ministros de Ambiente, Economía y Ganadería y jerarcas del INIA
Mauro Florentín
maflorentin@gmail.com
No hay mejor defensa que un buen ataque, es una premisa que se suele manejar en el fútbol. Al parecer esa es la estrategia elegida por el gobierno y la institucionalidad agropecuaria para defender la producción del campo uruguayo, específicamente de la ganadería, ante los cuestionamientos por el impacto de esa actividad en el ambiente.
Con un arranque igualmente ofensivo se presentaron varios jerarcas del Poder Ejecutivo en sus exposiciones realizadas el martes 14 de setiembre en la Expo Prado 2021, cuando el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) organizó una mesa de debate bajo el título “Uruguay ¿un país diferente? Los desafíos de la sostenibilidad”.
El panel estuvo integrado por la titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Azucena Arbeleche; el principal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Fernando Mattos; el ministro de Ambiente, Adrián Peña, y el presidente y vicepresidente de INIA, José Bonica y Walter Baethgen, respectivamente.
El objetivo del debate fue analizar los principales diferenciales de Uruguay en materia de sostenibilidad, y conocer las perspectivas de cada autoridad sobre los desafíos y oportunidades que tienen la ciencia, la producción y las políticas públicas nacionales en este tema. Eso como premisa, con el propósito de abrir nuevos mercados y promover inversiones, según el INIA.
En esa ocasión el gobierno anunció el trabajo coordinado entre los ministerios de Economía, Industria, Ganadería y Ambiente para la “emisión de un bono soberano atado a indicadores ambientales”, que sean “medibles” y “reconocidos internacionalmente”.
Ese objetivo se suma a otras acciones, como la prevista en la Rendición de Cuentas, respecto a que una parte del Impuesto Específico Interno (Imesi) pasará a ser un tributo a las emisiones de dióxido de carbono.
Los drivers y la garra charrúa
Baethgen planteó un escenario en el que unas “700 millones de personas se van a dormir con hambre” en el mundo, al tiempo que otras “2.000 millones” registran casos de obesidad.
Igualmente, hay “gente con hambre escondida”, con “niños que quedan ciegos por falta de vitamina A” y “mujeres que mueren por no contar con el aporte de hierro” requerido, comentó.
Se refirió también a los cambios en los hábitos de consumo, la inocuidad, la trazabilidad y el valor nutritivo.
Y en ese sentido, “las nuevas generaciones no compran tal marca porque no quieren ser cómplices de la deforestación y el cambio climático”, sostuvo.
Consideró que, al analizar este asunto hay “dos grandes drivers”, que son los “problemas de salud pública” y la “creciente exigencia de sistemas de producción que no dañen el medio ambiente”.
“Uruguay produce granos rotando con pasturas y cuidando el suelo”, y “con una economía circular”; y además “produce carne y lana en pasturas naturales, que hace millones de años que está siendo pastadas por herbívoros grandes”, diferenció.
Sostuvo que en el campo uruguayo “se está produciendo carne no solamente con una huella de carbono baja, sino además manteniendo un ecosistema natural y ofreciendo servicios ecosistémicos”.
“La forestación se hace respetando un ordenamiento territorial” para que “los suelos destinados a forestar no compitan con los vinculados a la producción de alimentos”, aseguró el vicepresidente del INIA.
Planteó que esa posición diferencial de Uruguay “no sea simplemente un folleto o una buena campaña de promoción, sino que se le pueda agregar ciencia dura y buena”.
A su turno, Mattos habló de las “garantías” de producir y al mismo tiempo, “preservar” los recursos naturales.
“Uruguay se puede diferenciar en su sistema productivo, ya que no aumenta su frontera de producción a costa de la pérdida de su ecosistema natural”, dijo.
Planteó, a modo de ejemplo, lo que sucedió en las últimas décadas, con el sector forestal que se desarrolló y cambió el paisaje rural.
El titular de Ganadería resaltó la “oportunidad de mostrarse al mundo” las características de la producción de alimentos. “Las certificaciones demuestran ese concepto de la sostenibilidad, que respalda el discurso”, aseveró.
Lo que interpretó que es “casi que como un desafío a los mercados más exigentes”.
El titular de Ambiente arrancó su exposición con comentarios en tono irónico al señalar: “Soy el comisario de la sala”. Eso fue en alusión al rol de contralor de la producción agropecuaria en el cuidado de los asuntos ambientales. “Venimos muy bien”, afirmó Peña.
Destacó que la participación de los ministros de Ganadería, de Economía y de Ambiente en un tema vinculado a la producción sostenible “ya de por sí es una noticia” y “muestra lo diferente de Uruguay”.
La estrategia de mediano y largo plazo pasa por “demostrar cómo produce” el campo uruguayo, indicó.
“Acá no hay garra charrúa, ni celeste del alma que valga, lo que no se demuestra no existe en términos científicos”, graficó.
Luego, el jerarca se refirió a la intención del gobierno de emitir “un bono sostenible”, que “esté atado a la sostenibilidad ambiental, como beneficio para los que cumplen ciertas metas”.
Punto de inflexión
Arbeleche, por su parte, dijo que “la foto del panel habla por sí misma”, en el entendido de la señal que implica la participación conjunta de varios ministros en un evento sobre la sostenibilidad ambiental y productiva.
“Uruguay se encuentra en un punto de inflexión, con señales que muestran una recuperación, y es preciso aprovechar para que ese crecimiento esté relacionado a los requerimientos de los consumidores y de los inversores”, planteó.
También hay “elementos adicionales” vinculados a “lo ambiental, a lo social y a la gobernanza”, señaló.
Explicó que “el enfoque ambiental es mucho más que sólo el financiamiento que pueda hacer el gobierno con estas características (referidas al bono a emitir), sino que este sello de calidad lo está exigiendo el mundo entero y los mercados en todos lados”.
“Por eso, es que el rol del MEF es totalmente distinto, en este mundo que también tiene una inflexión al exigir responsabilidad hacia las generaciones futuras”, sostuvo.
Y se apoyó en el argumento de que en el Presupuesto Nacional la política económica se planteó de otra manera, ya no es la coordinación entre un ministerio y otro, sino que el diseño de la propia política económica tiene internalizado el tema ambiental”.
Arbeleche recordó que “el artículo 533 de esa ley presupuestal incorpora los Principios de Helsinki (Finlandia)”, establecidos en 2019 en el marco de una reunión anual del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional respecto a la acción climática, mediante el uso de las finanzas públicas y la política fiscal.
“No por casualidad parte del equipo económico está presente en esta sala”, mencionó como prueba de esa definición política.
Señaló que “Ambiente propondrá sendas de crecimiento sostenibles, y Economía medirá impactos de crecimiento, inversión y empleo, viendo cuál es la senda más costo-efectiva”.
“Economía tiene que administrar los recursos, y lo debe hacer de la manera más eficiente posible, porque no podemos desperdiciar recursos”, advirtió.
La titular del MEF se refirió a la importancia de determinar los apoyos específicos, para dar los “empujones” necesarios en cierta dirección. “Empujones en términos de movilidad eléctrica”, en “el impuesto a las emisiones de dióxido de carbono”, previsto en la Rendición de Cuentas, lo que “no es más carga tributaria sino que parte del Imesi a las naftas pasa a ser un tributo relacionado con las emisiones del CO2”, explicó.
Los inversores internacionales plantean consultas respecto a los bonos que emite el Estado uruguayo en los mercados globales, específicamente en los que puedan estar vinculados a indicadores ambientales en la producción de alimentos, según Arbeleche.
“Uruguay está trabajando para la emisión de un bono atado en su tasa de interés a indicadores ambientales reconocidos internacionalmente”, adelantó la ministra. Y dijo que “si nos va bien pagaremos menos, y si nos va mal ambientalmente seremos autocastigados y vamos a pagar más”.
Ese será “el primer bono soberano” que emitirá el gobierno uruguayo “con esas características” vinculadas al impacto ambiental, resaltó la ministra.
Al momento de las consultas del público, que siguió la actividad presencial y por vía virtual, se interrogó al ministro de Ganadería sobre las críticas a la producción de carne por el impacto en la emisión de gases de efecto invernadero, y la postura oficial de reaccionar ante las mismas en lugar de liderar una política en ese asunto.
Mattos respondió: “creo que hay que reaccionar dentro de lo razonable, no desconociendo la temática y la problemática, y siempre con el concepto de poder mejorar”.
“La ganadería es una (actividad) emisora de gases de efecto invernadero, (pero) el tema es cuánto emite y cuánto captura, y en ese juego de balances está el secreto de cuánto contribuimos nosotros”, señaló.
Y más adelante el ministro afirmó: “lo que no podemos aceptar bajo ningún concepto es que seamos responsabilizados en mayor grado de lo que hacemos en eventuales aportes al cambio climático”.
El titular del MGAP también se refirió a ciertos casos de agroindustrias que deben realizar inversiones para mejorar el tratamiento de sus efluentes. Al ser consultado sobre ese punto, Mattos prefirió no identificar a las empresas que todavía tienen pendientes esa tarea, y habló de la necesidad de facilitar herramientas financieras que estén destinadas a atender esas situaciones.
Mattos sí se refirió a que hay una “agenda importante” para que “en el sector lechero” algunos tambos puedan adecuarse en el tratamiento de las aguas residuales, mediante el posible “endeudamiento externo de organismos internacionales”.
Nota de Revista Verde N°96



