Frank Mitloehner y sus recomendaciones para la estrategia de Uruguay en cambio climático

El profesor Frank Mitloehner, de la Universidad de Davis, dijo que en 10 a 20 años la ganadería del país puede ser climáticamente neutra en emisión de metano
Me impresionó mucho ver (en Uruguay) tanta cantidad de ganado en pasturas interminables, donde los animales mejoraban los alimentos no comestibles para los humanos convirtiéndolos en alimentos de origen animal muy valiosos”. Con ese comentario, el especialista del Departamento de Ciencia Animal de la Universidad de Davis, California, Frank Mitloehner, recordó su visita al campo uruguayo hace unos años, y valoró ese aspecto como base de la ganadería pastoril.
El científico destacó esa experiencia en el recorrido de establecimientos ganaderos en el inicio de su exposición en la conferencia titulada El camino de la carne bovina hacia la neutralidad climática, que organizó el Instituto Nacional de Carnes (INAC).
Ante el hecho de que Uruguay tenga casi cuatro veces más vacunos que personas –el stock ganadero es de unas 12 millones de cabezas y la población es de 3,5 millones–, resulta “muy importante” que el gobierno se proponga “determinar una huella ambiental de la ganadería”, valoró. Y acotó que Uruguay “probablemente sea uno de los países más intensivos” en producción ganadera.
La coordinación del trabajo sobre el impacto en el cambio climático entre el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y el Ministerio de Ambiente también fue reconocida por el profesional.
Pero afirmó que “a nivel mundial la principal fuente de emisión de gases de efecto invernadero que conducen al cambio del clima son los combustibles fósiles: petróleo, gas y carbón”. Y comparó que “Uruguay es uno de los países pioneros en generar energías renovables alternativas,” considerando que “en 2002 contaba con 37% de participación de ese tipo de energías en el total y actualmente llega casi al 100%”.
Las tierras destinadas a las pasturas naturales optimizan la biodiversidad, que hoy implica un gran problema en su sustentabilidad, consideró.
Mitloehner, quien además es director de Clear Center de Davis, formuló comentarios que pueden dar una pista sobre la estrategia en la que el equipo de técnicos del gobierno debería basarse, pensando en la medición y argumentación de una huella ambiental ganadera.
“Tienen una buena historia” en el uso de la tierra y en el cambio de su explotación, así como en que “no tienen que talar bosques naturales para hacer pasturas”, planteó.
En cuanto al propósito de la conferencia, el profesor estadounidense se apoyó en un video y una presentación para repensar sobre el metano (CH4), que es gas asociado a los vacunos, y que significa “el talón de Aquiles” de la pecuaria.
“Cuando la gente habla de metano, omite varias cosas importantes de este gas”, advirtió el experto, que mostró en cifras un comparativo de las diferentes fuentes de emisiones de dicho gas.
La producción y uso de combustibles fósiles, los desechos agrícolas, la quema de biomasa, humedales y otras emisiones naturales que ascienden a un total de 558 teragramos a nivel mundial, precisó. Un teragramo equivale a 1 billón de gramos.
Añadió que hay otros dos aspectos importantes a tener en cuenta para analizar el tema de las emisiones, que comprende específicamente a sumideros del metano, como las “reacciones químicas en la atmósfera” y los “sumideros en los suelos”, que suman 548 teragramos, por lo que “se reduce casi tanto metano como el que se produce”, afirmó.
No dejó de alertar que el mundo debe “lidiar con los 10 teragramos que quedan”, lo que es “demasiado alto” y es necesario reducirlo.
“La eliminación atmosférica significa que hay un proceso que destruye al metano”, y es mediante una molécula que actúa en el aire y eso sucede en “aproximadamente una década”, explicó Mitloehner.
Comentó que el metano es “28 veces más potente para atrapar el calor del sol que el dióxido de carbono (CO2). Si algo produce 10 toneladas de metano hay que multiplicar por 28, y da 280 toneladas de CO2 equivalente”, calculó a modo de ejemplo. Pero aclaró que esa medición deja de lado a los factores que eliminan el metano en la atmósfera.
Recomendaciones y avances
Los ministros de Ganadería, Fernando Mattos, y de Ambiente, Adrián Peña, el presidente del INAC, Conrado Ferber, y el gerente de Conocimiento de ese organismo, Pablo Caputi, participaron de la actividad. En la presentación de la conferencia aludieron a la importancia del tema para las políticas oficiales en ambos sectores.
Una de las consultas realizadas al profesor estadounidense se refirió a la comunicación de la investigación científica para demostrar que la “ciencia está de nuestro lado”, como lo planteó Caputi.
A lo que Mitloehner respondió diciendo que hace un año y medio la Universidad de Davis creó el Clear Center, que es “mitad comunicación científica y mitad investigación”, y la estrategia comprendió la contratación de periodistas para divulgar los resultados de las investigaciones científicas.
El productor agrícola o el investigador son vistos por la opinión pública en Estados Unidos como referentes “creíbles”, que atienden las dudas y consultas del público con respuestas “serias” y claras para “que se puedan entender”, indicó Mitloehner.
Aludió asimismo a la mala comunicación del sector agrícola en momentos en que el consumidor reclama mayores informaciones y datos sobre los productos alimenticios, debido al creciente interés en cuidar el medio ambiente y exigir buenas prácticas de bienestar animal.
Algunas de las propuestas básicas realizadas por Mitloehner pasan por “cuantificar los impactos adecuadamente”, un “requisito previo absoluto” para “diseñar políticas públicas que sean efectivas” en el objetivo de “proteger el clima”.
“El concepto de encontrar formas para que el ganado se vuelva climáticamente neutro no es nueva”, señaló el científico.
Dijo que “Uruguay no es el primer país que se esfuerza por alcanzar la neutralidad climática”, ya que “los neozelandeses lo hacen y los holandeses también. Y en Estados Unidos, el sector de carne bovina acaba de anunciar que su objetivo estratégico es alcanzar la neutralidad climática para 2040”, comentó el profesor de la Universidad de Davis.
Opinó que “en menos de 20 años” esa meta es “absolutamente alcanzable”, pero ¿cómo es posible lograr que se cumpla ese propósito?
El mundo ha visto en los últimos años la “mejora en la producción y en el rendimiento”, mediante los cambios en el manejo de “la alimentación del ganado, los forrajes, la genética animal, la fitogenética”, y además “el sector veterinario mejoró en la protección de los animales contra las enfermedades”, argumentó.
Destacó el estudio sobre “el uso de aditivos en los piensos” para alimentar a los vacunos, considerando que “los aditivos en especial actúan sobre las emisiones entéricas –emisiones de metano que los animales eructan–”.
Los aditivos empleados en esos estudios hechos en Davis, California, pueden “reducir el metano entérico entre 10% y 50%”, aseguró.El profesor contó que ese trabajo está en proceso de publicación y que parte del mismo ya se publicó.
Atendiendo a esos avances para concretar reducciones de contaminantes climáticos de vida corta en la ganadería, es posible que “en 10 a 20 años” se logre el estatus de ser “climáticamente neutros” en esa actividad.
En 2010 Mitloehner estuvo en Uruguay por invitación del INAC, en el marco de gestiones realizadas para reaccionar ante reportes de organismos internacionales, especialmente de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que cuestionaron a la ganadería por su impacto en el efecto invernadero.
El informe de 2006 denominado “La larga sombra del ganado”, publicado por la FAO, se basó en todas las emisiones de gases invernaderos asociados con la producción de carne del campo a la mesa, incluyendo la producción de fertilizantes, despeje de tierras, emisiones de metano por la digestión de los animales y la utilización de vehículos en los establecimientos ganaderos.
Nota de revista verde N°96



