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Las nuevas certificaciones consideran el aspecto regenerativo y la huella de carbono

3 de mayo de 2023

La competencia entre los exportadores, así como las exigencias de los consumidores finales en los mercados de alto valor, impulsan la demanda de este tipo de sellos

Las certificaciones de los productos agropecuarios de diferentes rubros, tanto en su etapa a campo como en el proceso industrial, se incrementan en Uruguay y el mundo, atendiendo las exigencias de la competencia y la demanda de los consumidores finales en los mercados de alto valor. También hay una evolución en los estándares de certificación, que empiezan a considerar otros factores, como el aspecto regenerativo y la huella de carbono.

Control Union Certifications ha centrado sus esfuerzos en desarrollar servicios entorno a la sostenibilidad de las cadenas de suministro de la industria, y tiene presencia en más de 70 países. Su función consiste en proporcionar garantías de que un producto, proceso, servicio u organización cumple los requisitos de la inspección o un estándar de certificación.

Chiara Perdomo es la responsable del área de Certificaciones de Control Unión Uruguay. Al ser consultada por VERDE sobre este tema, comentó que si bien “en Uruguay no es el área más importante de la compañía”, esta tiene un crecimiento “exponencial”, principalmente en el área textil, “rubro en el que somos líderes, más allá de las nuevas certificaciones que se están desarrollando”. 

Dijo que la explicación se basa en que “aquí empezó más tarde, por las condiciones de producción del país, su tamaño y la confianza que los compradores del exterior tienen en Uruguay”.

Comentó que en Europa “hace muchos años que se está trabajando muy fuerte en certificaciones, así como en Estados Unidos, Canadá, Centroamérica y Perú. Ellos tienen una cantidad de sellos y esquemas de certificación desde hace mucho tiempo; están mucho más adelantados”.

Lanas certificadas

Perdomo comentó que “a finales de 2016 en Uruguay comenzamos con el RWS (Estándar de Lana Responsable, por su sigla en inglés) y en 2017 empezamos con el primer cliente, que fue Lanas Trinidad, y un grupo de productores”.

La ejecutiva recordó que “al principio el mercado no te pedía RWS, pero hoy en día sí, desde Europa y otras industrias te solicitan comprar lanas certificadas. Hoy en día en Uruguay, tenemos certificado por Control Union, industrias y barracas que cumplen con los requisitos de RWS y la cadena de custodia. Hay más de 800 campos certificados. El año pasado se exportaron unas 4.700 toneladas de lanas certificadas”.  

El próximo paso de este sello será el aspecto regenerativo, dado que Textile Exchange el creador del estándar RWS, apunta a reducir las emisiones de CO2 de la producción de fibras y materiales textiles en un futuro.

La responsable del área de Certificaciones de Control Unión Uruguay explicó que “RWS tiene tres capítulos que son: bienestar animal, manejo de los suelos y responsabilidad social, seguido de todo lo que corresponde a cadena de custodia (segregación y trazabilidad una vez la lana sale del campo)”.

Perdomo remarcó que “cuando quedamos aprobados como RWS vino Textile Exchange invitado por Lanas Trinidad. Hicimos todo el recorrido y aprobaron el primer auditor en Uruguay para poder hacer RWS. Ese auditor fue el que después calificó en Australia, Sudáfrica y otros países”. Agregó que “acá manejamos certificaciones o hacemos auditorías en otras partes del mundo, como por ejemplo Estados Unidos, Inglaterra, las Islas Falkland, China, Argentina y Chile”.

Producción agrícola sustentable

Sobre las certificaciones en otros sistemas de producción, como la agricultura, Perdomo indicó que están trabajando en “producción sustentable”, que es “lo que pide Europa para lo que es producción de aceite o biocombustible, con el sello 2BSvs (Esquema Voluntario de Sostenibilidad Biomasa Biocombustibles)”. A propósito, informó que en Uruguay se está certificando colza, soja y girasol.

También se refirió a otro sello, que también es para Europa, el ISCC (Certificación Internacional de Carbono de Sostenibilidad, por su sigla en inglés), que considera el grano (2BSvs) y la etapa de procesamiento.

En cuanto a los requisitos para cumplir con ese estándar, detalló que “mayoritariamente la exigencia es deforestación cero”. Indicó que el estándar “pretende conservar las áreas que tienen alto contenido de carbono. Entonces, establece una fecha de corte, en este caso el año 2008 y en base a la misma se analiza el cumplimiento, que es uno de los requisitos de la certificación”.

A través de las imágenes satelitales se puede comprobar si las empresas certificadas están cumpliendo con las fechas de corte. Esto permite que no se requiera de una auditoría en el campo. “Esa es la ventaja que tiene 2BSvs frente a ISCC, que sí requiere auditoría en campo”, explicó.

Además, destacó que “lo bueno que tiene 2BSvs es el cálculo de los gases de efecto invernadero que se emiten en la producción, tanto en el cultivo, transporte y en la parte de almacenamiento en el caso de acondicionamiento en silos. Se exporta como sustentable con un valor de emisiones de efecto invernadero que emite cada cultivo en particular”.

“También trabajamos con certificación en agricultura responsable, para productos con fines como el biocombustible según los requisitos solicitados por Estados Unidos que tiene su propia normativa”, acotó.

Regenagri

Perdomo anunció que se está desarrollando el área de Regenerativo, otra certificación cuyo sello se denomina Regenagri. Se trata de un estándar desarrollado por Control Union en Inglaterra, que considera todo el manejo que se realiza en el campo, como también la cadena de custodia hasta el producto final.

En cuanto a las aplicaciones, “se hace un plan para reducir las emisiones y aumentar lo que se capta. En Uruguay tenemos tres empresas que están testeando para empezar a hacerlo. En otras partes del mundo ya hay certificados emitidos en agricultura, ganadería y fibra”, informó.

Agregó que se trata de un estándar que está muy asociado a la huella de carbono. “La certificación es por tres años, y en ese período tenés que mejorar los resultados, en base a planes de acción”.

La huella de carbono

La demanda de certificaciones de huella de carbono se está incrementando en Uruguay, confirmó Perdomo. “Nos consultan mucho, ya que puede encontrarse en distintos esquemas. Puede ser como la ISO 14064 o la ISO 14067, dependiendo el alcance requerido, si es el producto o la organización, señaló sobre este asunto.

Detalló que “siempre en los primeros pasos de la certificación se puede hacer la verificación, y cuando se calculó y hay seguridad de que todo está correcto, el ente certificador verifica, comprueba y certifica que ese cálculo está bien. Desde ahí ya se puede comenzar a comercializar”.

La responsable del área de Certificaciones de Control Unión Uruguay también se refirió al sello FSA – SAI (Evaluación Sostenible de Establecimientos – Iniciativa Agrícola Sostenible, por sus siglas en inglés). Lo describió como “un estándar de sustentabilidad, que en Uruguay lo estamos aplicando para arroz, viñedos, azúcar y lechería”. Refiere a “prácticas sustentables”, y la certificación “siempre atiende a toda la cadena, desde la producción a campo hasta la industria.

“En la parte de campo es bienestar animal, manejo de suelos y responsabilidad social. Hay distintas categorías de lo que se cumple y se da un premio: bronce, plata y oro. Y el cliente decide a quién le compra, sabiendo cómo están evaluados”, detalló. En ese sentido, sostuvo que, “debido a la competencia, todos necesitan estar certificados para tener mejores posibilidades de ingresar al mercado”.

Nota de Revista Verde N°106. Edición Aniversario 

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