El ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, se reunió este viernes con la embajadora de Estados Unidos, Heide Fulton, para intercambiar información sobre la aplicación de la nueva medida de aranceles recíprocos, anunciada el miércoles 2 de abril por el presidente estadounidense Donald Trump. El encuentro marcó el inicio de una ronda de reuniones entre autoridades del gobierno uruguayo y representantes de la embajada de EEUU, con el objetivo de analizar el impacto de la normativa que impone un arancel adicional de 10% a las exportaciones desde Uruguay hacia ese país.
La reunión se realizó en la sede del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y contó también con la participación del viceministro Martín Vallcorba y el director de Asesoría en Política Comercial, Juan Labraga. Por parte de la embajada de EEUU participaron John P. Kill (jefe de la Sección Económica), James Michael Saxton-Ruiz (consejero Político Económico) y Marcelo Paglia (asesor económico).
Según informó el MEF, la reunión se enmarca en una estrategia proactiva que el gobierno, en coordinación con Cancillería, lleva adelante para clarificar el alcance e impactos de las medidas estadounidenses sobre la producción nacional. También se prevén encuentros con actores del sector privado.
La nueva normativa establece un arancel recíproco adicional del 10% para todos los países del Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay—, calculado a partir del déficit comercial de EEUU con cada país. En los casos en que no existía déficit, como el de Uruguay, se aplicó directamente ese porcentaje como mínimo.
En 2024, Uruguay exportó a Estados Unidos por un total de US$ 1.275 millones, de los cuales US$ 105 millones se pagaron en concepto de aranceles. La carne bovina concentró US$ 92 millones, mientras que otros productos relevantes enfrentaron aranceles bajos.
Durante el encuentro, se confirmó que la madera queda excluida del arancel adicional, tal como figura en el Anexo de la Orden Ejecutiva. Las partes acordaron continuar profundizando en el análisis del impacto sobre otros productos de la oferta exportable nacional, según informó el MEF.
En la última semana relevada (del 23 al 29 de marzo), Uruguay exportó 7.715 toneladas peso canal de carne vacuna, con un precio promedio semanal de US$ 4.985 por tonelada, según datos del Instituto Nacional de Carnes (INAC).
En lo que va de 2025, las exportaciones acumulan 124.190 toneladas peso canal, lo que representa un volumen similar al del mismo período del año pasado. Sin embargo, los ingresos totales alcanzaron US$ 585,4 millones, con un incremento del 16,7% interanual. El precio promedio acumulado por tonelada se ubicó en US$ 4.714, frente a los US$ 4.041 registrados en igual lapso de 2024.
Estados Unidos continúa liderando como principal mercado para la carne vacuna uruguaya, con 47.577 toneladas exportadas, un crecimiento del 40,6% respecto a 2024. Los ingresos generados alcanzaron los US$ 252,7 millones, un aumento del 64,9% interanual. El precio promedio en ese destino fue de US$ 5.310 por tonelada.
China, en cambio, sigue a la baja: recibió 40.809 toneladas (−23,4%) por un valor de US$ 191,3 millones (−13,1%), con un precio promedio de US$ 4.691 por tonelada.
La Unión Europea (UE-27) mostró un fuerte repunte, con 13.963 toneladas exportadas (+21,3%) y ventas por US$ 119 millones (+34,6%), a un valor promedio de US$ 8.524 por tonelada, el más alto entre los principales mercados.
Israel compró 5.523 toneladas, un 12,8% menos que en 2024, pero los ingresos crecieron 19,9%, totalizando US$ 35,6 millones, con un precio promedio de US$ 6.446 por tonelada.
El Mercosur registró una caída significativa, con 2.673 toneladas exportadas (−37,7%) por US$ 23,7 millones, un 36,9% menos que en igual período del año anterior.
China anunció este viernes un nuevo paquete de represalias en su disputa comercial con Estados Unidos, aplicando aranceles adicionales del 34% a productos estadounidenses. La medida agrava el enfrentamiento entre las dos principales economías del mundo y genera nuevas turbulencias en los mercados globales, según informó Reuters.
Además de los aranceles, Pekín impuso controles a algunas importaciones y presentó una queja formal ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). También incluyó a 11 empresas extranjeras en su lista de «entidades no confiables», muchas de ellas vinculadas a la venta de armas a Taiwán, territorio que China considera parte de su soberanía.
La decisión china surge en respuesta a los nuevos aranceles anunciados esta semana por el presidente Donald Trump, que elevan las barreras comerciales de EE.UU. a niveles no vistos en más de un siglo. Este endurecimiento provocó fuertes caídas en los mercados financieros internacionales, con una pérdida estimada de US$ 2,4 billones en el valor de las acciones estadounidenses.
Según el banco JP Morgan, la probabilidad de una recesión global antes de fin de año aumentó a 60%, frente al 40% previo. Empresas tecnológicas como Apple y Nvidia, con gran exposición a China y Taiwán, registraron caídas en la bolsa. En Japón, el primer ministro Shigeru Ishiba calificó la situación como una «crisis nacional», tras una semana negativa para el mercado bursátil de Tokio, indicó Reuters.
Desde Bruselas, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, descartó que haya una crisis económica y afirmó que los mercados «se están ajustando al nuevo orden comercial global».
La Unión Europea también se ve presionada por esta escalada. Mientras algunos países como Francia impulsan una postura firme, otros –como Irlanda, Italia y las naciones escandinavas– se muestran cautelosos ante posibles represalias. El bloque evalúa utilizar su «Instrumento Anticoerción», diseñado para responder a presiones económicas externas.
En este contexto, las empresas comienzan a ajustar sus operaciones. Stellantis anunció suspensiones de personal y cierres de plantas en Canadá y México, mientras General Motors planea aumentar su producción en EEUU. En tanto, algunos productos, como el iPhone, podrían sufrir fuertes aumentos de precio si los costos se trasladan al consumidor final, detalló Reuters.
La tensión comercial promete seguir escalando. Mientras Trump defiende los aranceles como una forma de negociación, desde China y otros países se advierte que también pueden jugar fuerte.
El balance que deja la camelina en la zafra de invierno de 2024 es que se sembraron unas “4.700 hectáreas”, lo que es “muy positivo para ser el primer año” además de ser “un cultivo que entra muy bien en la rotación”, señaló el integrante de LDC Uruguay, Luis Morales, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Destacó que el rinde promedio de la primera experiencia fue de unos “1.100 kilos por hectárea” y este año se aspira a un rendimiento “mayor”. El área de siembra que es objetivo de la compañía es llegar a “triplicarla”, llegando a unas 15.000 a 20.000 hectáreas en el campo uruguayo. En un contexto de fuerte demanda para satisfacer el crecimiento de los biocombustibles sostenibles, sostuvo.
En cuanto al plan comercial, Morales comentó que la idea es ofrecer una condición comercial atada al precio de la soja en el mercado de Chicago, posición enero 2026, más US$ 50 de premio y luego además hay premios por volumen de acuerdo al nivel de toneladas: entre 100 y 200 toneladas hay US$ 10 de premio y con más de 200 toneladas está previsto un premio de US$ 20 por tonelada.
El plazo de fijación es el 20 de diciembre y de 400 kilos por hectárea de volumen de tope, previo a la cosecha. La semilla se entregará sin costo al productor y será importada desde Argentina en los próximos días, acotó.
Pensando en incentivar este cultivo, LDC Uruguay y Camelina Company organizan un ciclo de conferencias sobre las características y otros aspectos agronómicos, que empezó en Durazno y continuará en Young y Dolores.
Los precios de los granos y subproductos registran importantes bajas en el segmento nocturno de Chicago, con foco en la posición mayo, la más cercana: la soja cae US$ 8,36, el aceite baja US$ 27,12, la harina pierde US$ 3,31, el maíz retrocede US$ 3,05, el trigo Chicago cae US$ 4,50 y el trigo Kansas baja US$ 3,58.
Soja: guerra comercial global presiona al mercado
Tras un repunte reciente, el complejo sojero se enfrenta a un fuerte retroceso. El motivo principal es la escalada en la guerra comercial impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien anunció nuevos aranceles recíprocos que afectan directamente a China. En particular, se destacan:
Nuevos aranceles del 34% a productos chinos.
Se suman a los aranceles del 20% ya vigentes.
Amenaza de imponer el 25% a quienes importan petróleo desde Venezuela, como es el caso de China.
Los analistas consideran poco probable que China mantenga su represalia actual del 10% a la soja estadounidense. Además, el precio del aceite, que había subido 13,74% en las últimas cinco ruedas, sufre una toma de ganancias, aunque se destaca que Canadá –principal proveedor de aceite de canola a EE.UU.– no fue alcanzado por estos aranceles.
En el plano regional, la medida coincide con el ingreso de la soja nueva sudamericana, con Brasil finalizando su cosecha y Argentina recién comenzando. Esto amplía las opciones para los compradores globales y podría generar un impacto negativo para los agricultores estadounidenses, que están próximos a iniciar la siembra 2025/2026.
Maíz: preocupación por Japón y posible respuesta de México
El maíz también cae en Chicago. Aunque México y Canadá –principales compradores de maíz y etanol estadounidenses– quedaron fuera de las listas con nuevos aranceles, sí fueron alcanzados por el 25% a los automóviles, lo que podría generar represalias. Japón, otro gran comprador de maíz de EE.UU., ahora enfrenta un arancel del 24%.
Además de los aranceles, también pesa la caída del precio del petróleo.
Desde la región, Argentina está en plena cosecha y tiene posibilidades de ganar mercados si las tensiones comerciales escalan. En cambio, Brasil deberá esperar la entrada de la safrinha para reactivar sus exportaciones, ya que sus precios internos siguen altos por la demanda local.
Trigo: aranceles a casi todos los principales compradores
El trigo completa la jornada con pérdidas, afectado por los aranceles estadounidenses que alcanzan a nueve de los diez principales compradores de este cereal. Solo México, el principal importador, queda exceptuado por ahora. Los nuevos aranceles incluyen:
17% de filipinas
25% a Corea del Sur
24% en Japón
32% en Taiwán
36% en Tailandia
32% en Indonesia
14% en Nigeria
46% de Vietnam
20% en Italia (UE)
La competitividad es clave en el mercado triguero, que tiene una oferta muy atomizada. La fuerte devaluación del dólar frente al euro (más del 2%) actúa como amortiguador parcial para EEUU.
En la zafra de verano se nota claramente que los cultivos regados en diciembre y enero, principalmente el maíz de primera, registraron una diferencia en los rindes de entre 7.000 y 7.500 kilos por hectárea respecto a los de secano. Así lo destacó el gerente de la división Riego de Corporación de Maquinaria (Comasa), Felipe Lecueder, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Comparó que en el caso de los cultivos de soja o maíz de segunda, esa diferencia no se dio con tanta fuerza ya que en febrero se registraron lluvias muy importantes, lo que tiende a augurar una buena cosecha. En esos casos, la brecha entre cultivos regados y no regados se acorta.
“Todos los sistemas de riego fueron utilizados” entre mediados de diciembre y parte de enero, debido a que es la época de mayor demanda atmosférica y fue el momento más complejo de la zafra. Allí no se podía dejar de regar porque los maíces de primera estaban culminando el periodo critico, explicó Lecueder.
Sostuvo que no hubo grandes diferencias en el volumen total aplicado y se regaron entre 250 y 300 milímetros. Esa distribución de agua en las chacras de maíz, sumada a otras tecnologías asociadas al cultivo, permite explorar los potenciales que hoy se están viendo en el campo.
Por otra parte, en el marco de la Expoactiva, la división Riego de Comasa presentó algunos avances en telemetría y control a distancia en los sistemas de riego, y está previsto el lanzamiento este año de una nueva plataforma vinculada a estas tecnologías.
Sin “grandes sorpresas” y sin la “intención de refundar” al Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), pero con una serie de objetivos orientados a fortalecer el equipo directivo, realizar un llamado para una gerencia de gestión de la investigación y reforzar el área de valorización y comercialización, asumió la nueva administración del instituto. Así lo señaló el nuevo presidente del INIA, Miguel Sierra, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy, al analizar distintos aspectos del funcionamiento del organismo.
Con el propósito de evitar la superposición de trabajos y mejorar la eficiencia del gasto, se establecerán dos mesas de coordinación: una operará en el Ministerio de Ganadería, con las unidades ejecutoras y la institucionalidad agropecuaria ampliada; y otra estará vinculada al sistema de ciencia, tecnología e innovación que se está generando, coordinado por el contador Bruno Gili, explicó.
Consultado sobre el financiamiento del instituto, Sierra indicó que un equipo de técnicos, investigadores y personal de apoyo del INIA está trabajando en un plan estratégico, y subrayó que “los fondos se deben pedir con una finalidad”. Más allá de cumplir con lo que establece la ley, “tiene que haber un para qué, tanto para el mundo político como para la sociedad uruguaya”, sostuvo.
También remarcó la importancia de “diversificar” las fuentes de financiamiento mediante “fondos competitivos nacionales e internacionales”, para no depender únicamente de los recursos previstos por ley.
El presidente del INIA reconoció que “arrancamos con algunas situaciones que debemos superar”. Señaló que son 750 personas trabajando en cinco estaciones experimentales y que “es evidente que siempre habrá conflictos y temas a procesar, pero es parte de la vida de las organizaciones”. “Los problemas y los conflictos no se deben tapar, hay que resolverlos y canalizarlos con transparencia”, afirmó.