Gabriel Di Giovannantonio, responsable de originación de Cargill para Uruguay, dijo que la relación entre el dólar y el euro hacen que los valores de la canola “en dólares por tonelada aumenten y registren máximos desde que trabajamos con el mercado europeo como referencia”.
El plan comercial de Cargill para canola se basa en el mercado MATIF de Francia. En ese sentido, Di Giovannantonio explicó que “trabajar con ese mercado como referencia nos permite tener una visión de precios a largo plazo y una certidumbre a nivel comercial”.
La referencia actual de canola febrero 2021 en el mercado de MATIF está en torno de los US$/t 445 y agregó que “hubo referencias en torno a los US$/t 450 durante la semana pasada”. Eso traducido a nivel local arroja un valor de US$/t 375 más las bonificaciones incluidas en el plan comercial de canola de Cargill.
El ejecutivo subrayó que “son valores realmente interesantes que le permiten a los productores captar un muy buen precio de cara a la cosecha”.
El plan comercial de Cargill busca brindar “seguridad comercial”,y lo definió como “un plan interesante porque el productor no compromete volumen sino que registra el área que va a sembrar y nosotros hacemos un seguimiento del cultivo con información y monitoreo de chacras”. De esa manera, “el productor puede ir fijando precio del volumen que él quiera”.
Para esta zafra el 40% del área ya cuenta con precio fijado, que comenzó en US$/t 360 y continuó con valores en torno a los US$/t 370 y US$/t 375, “son valores muy buenos e interesantes”, acotó.
Hoy el mercado de excelencia para la canola es Europa, en esa línea, el integrante de Cargill explicó que “la demanda europea sigue siendo incierta” pero por el antecedente de los últimos dos años en los que se exportó “un producto de muy buena calidad, sin problemas, pudimos asegurarnos en marzo de un cupo de canola que rápidamente saturó el mercado por lo que pedimos para ampliarlo y la semana pasada terminamos de cumplir con el segundo cupo”.
Aseguró que la compañía confió en Uruguay y “hacemos controles de calidad para que la canola llegue sin problemas”. Actualmente se trabaja con dos plantas europeas de molienda que se han manifestado muy conformes por la calidad del producto uruguayo.
Advirtió que “Europa es un mercado exigente y por eso paga más”. Para cumplir con las exigencias “trabajamos siendo muy claros con lo que nos piden, tratamos de tener un área con certidumbre, bajo contrato donde queda establecido qué fitosanitarios se pueden usar y cuales no”.
Las exigencias europeas hacen que “tengamos las plantas auditadas por lo que no podemos recibir canola en cualquier planta y venimos trabajando con algunos laboratorios antes y después de la cosecha para disminuir el riesgo de inocuidad”.
Sostuvo que “Europa tiene productos prohibidos eso motiva que cualquier traza te saque del mercado y también tiene limitaciones de uso de otros productos que debe controlarse muy bien, por ejemplo con glifosato”.
Salir del mercado europeo y vender en otro destino haría que la referencia de la canola baje hasta US$/t 45, “son lujos que no podemos darnos”, resaltó.
En ese sentido, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) también ha manifestado su interés en cuidar el mercado y por eso el lunes 17 de agosto mantendrán una reunión con el director de los Servicios Agrícolas del MGAP, Leonardo Olivera.
Di Giovannantonio señaló que “desde el MGAP también se busca mantener el flujo comercial con Europa y cuidar la imagen de Uruguay, porque a nadie le gusta cuando un embarque llega a destino y tiene problemas”.
Escuche la entrevista completa a Gabriel Di Giovannantonio.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) publicó el segundo reporte sobre la evolución de la producción de carne en China para este año 2020 y 2021. Sobre la producción de carne de cerdo, el USDA afirma que el número de casos oficiales de peste porcina africana notificados por China disminuyó significativamente desde el segundo trimestre de 2020. Fuentes oficiales y de la industria de China coinciden en que las inversiones en medidas de bioseguridad y cadena de suministro, tomadas principalmente por las empresas porcinas más grandes, han sido en gran medida efectivas para controlar la propagación de la enfermedad.
Además, el apoyo de la política del gobierno ha estimulado positivamente la recuperación de los cerdos, lo que ha dado como resultado un crecimiento continuo de los inventarios en la primera mitad de 2020. Se prevé que esta expansión continúe en 2021. Las previsiones para 2021 comenzarán el inventario de cerdas en 31 millones de cabezas y 2021 culminará con un inventario 370 millones de cerdos, equivalente a más del 80% del nivel previo a la expansión de la peste porcina africana, informó Eurocarne.
Respecto a la producción de carne de cerdo, las cifras de 2020 serán las más bajas con cerca de 38 millones de t debido también a la debilidad de la demanda interna, pero se espera que para 2021 crezca en un 9% hasta los 41,5 millones de t conforme se recupere el stock porcino.
Sobre las importaciones, se espera que en 2020 sean de 4,3 millones de t, cifra récord, pero caerían en un 14% en 2021 hasta los 3,7 millones de t ante el incremento de la oferta nacional. El covid-19 continúa restringiendo directa e indirectamente las importaciones de carne de cerdo, por las medidas regulatorias que se imponen el China a las instalaciones extranjeras.
Las políticas opacas de China hacia las carnes importadas crearán una cantidad significativa de incertidumbre comercial entre la industria cárnica, resalta el USDA.
Nicolás Martínez, director de Agromotora Flores, dijo que “prácticamente se comercializó toda la soja de la zafra 2019/20”.
Explicó que “el remanente que quedaba de la zafra pasada se terminó de vender en los últimos 20 días”, cuando el mercado registró un repunte de precios y “ahí se logró vender un volumen muy grande”.
Agregó que durante la zafra “hubo quienes pudieron captar los buenos precios” y detalló que esos fueron “principalmente los productores que pudieron esperar”.
De todas maneras consideró que en cuanto a valores “fue un buen año” y detalló que el rango de precios osciló en promedio entre US$/t 305 y US$/t 330.
Marcó que por el clima “fue un año con escenarios distintos para cada empresa”, dado que “se veían rendimientos totalmente diferentes en predios que estaban muy cerca”.
Martínez atribuyó el resultado de la zafra a la “incidencia climática más allá de la geografía, pero también incide el momento o las condiciones de venta”.
Por eso consideró que “fue un año promedio” en el que “hay productores que van a decir que fue un mal año y otros que fue bueno”, y “quizás la distancia entre esos establecimientos es de 5 kilómetros”.
Subrayó que a nivel local los operadores están ávidos por soja y “se percibe la faltante de soja”, por eso destacó que “el mercado está muy dispar dependiendo de las necesidades de cada operador”.
Con respecto a los precios para la soja disponible dijo que pueden llegar hasta US$/t 335 pero que “el precio se lo está poniendo el productor” y “depende de si está en acopio, en el puerto o en el campo”.
De todas maneras volvió a recalcar que la zafra de comercialización está prácticamente finalizada porque “a diferencia del año pasado la soja se comercializó antes”.
Con respecto a la próxima zafra de verano dijo que la superficie de soja no caerá y además, se nota una intención de siembra de maíz superior a la del año pasado.
Sobre los precios de la soja para la zafra 2020/21, señaló que en los últimos días “se podían conseguir precios en torno de los US$/t 320.
Algunos estados de Brasil tomaron la decisión de dejar vacunar su rodeo ganadero contra la fiebre aftosa, principalmente el de Rio Grande do Sul, que a partir del 1 de setiembre implementará esa medida yes el que está más cerca de Uruguay.
Esas definiciones sanitarias generaron inquietud y preocupación en el sector cárnico uruguayo. Para conocer el proceso que implica esa medida brasileña y lo que puede pasar en el reacomodo de los estatus sanitarios de la región, el reconocido médico veterinario y representante del sector privado uruguayo en la OIE, Jorge Bonino, fue entrevistado el jueves 13 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.uy.
Brasil durante dos años debe informar sobre la evolución de la situación sanitaria de sus vacunos a la OIE (Organización Internacional de Epizootias), para luego esperar la resolución de ese organismo respecto a si le otorga o no el estatus de libre de aftosa sin vacunación.
Uruguay tiene los mercados abiertos por el reconocimiento internacional que existe del estatus sanitario uruguayo, señaló Bonino para dar tranquilidad ante estos cambios.
Comentó algunos casos particulares que se pueden dar en el futuro, considerando que el mercado de carne ovina con hueso para Uruguay es San Pablo, que tiene el mismo estatus sanitario uruguayo. Si ese producto va por vía terrestre, debería haber una negociación para que transite por estados brasileños, dijo.
Sostuvo que “habrá cambios pero no hay que alarmarse”. “Tendremos que tener ciertas medidas de refuerzo para el control sanitario, especialmente en las zonas fronterizas que ya se están aplicando”. Además, desde el punto de vista sanitario “Uruguay tiene abiertos la mayoría de los mercados más importantes”, comentó.
“Mi opinión personal es que teniendo muy buenos programas de control que tiendan a la radicación de las enfermedades, como la vacuna, es muy importante. Igual a lo que pasa ahora con el covid 19 o la fiebre porcina africana, donde todos esperamos que haya una vacuna”, señaló.
Enfatizó que en Uruguay “en algún momento se dejará de vacunar contra la fiebre aftosa pero no hay que apurarse”.
Federico Verdier, integrante de Procampo Uruguay, dijo que se está notando que la zafra de verano “cada año arranca más temprano” y en ese sentido, señaló que “este año en particular se nota un gran interés por el cultivo de maíz” y aseguró que para algunos materiales “ya tenemos stock agotado”
Señaló también que se percibe “una intención de siembra más grande para maíz de segunda” y “pensando en eso hemos incorporado híbridos que atiendan esa demanda”.
Explicó que “el productor que siembra maíz cada vez es más detallista a la hora de elegir el material y sus características”. Eso se percibe “especialmente en un portafolio como el de KWS que cuenta con genética acompañada con todos los eventos biotecnológicos disponibles en el mercado uruguayo, con materiales de diferentes ciclos y comportamiento frente a la densidad de siembra y sanidad”.
Verdier indicó que “el maíz está tomando más relevancia” y eso sucede “por los esfuerzos que se hacen a nivel global donde crece la inversión en genética y tecnología, eso permite levantar las restricciones productivas”.
A eso se agrega “el hecho de que cuando los materiales se liberan al mercado vienen perfilados en su comportamiento respecto a diferentes posibilidades en densidades y fechas de siembra” lo que permite “un mejor desempeño de los cultivos tanto para afrontar condiciones restrictivas, levantando los pisos de rendimientos o bien para explorar altos rendimientos y capitalizar buenos rendimientos como los de la zafra 2018/19”.
Por eso destacó la importancia de que “cuando se libera un material tenemos una base de datos generada en Argentina y en Uruguay”.
Con respecto a la oferta para la zafra 2020/21 Verdier indicó que se cuenta “con nuevos materiales que vienen con la tecnología Viptera 3 (KM3821 y KM3927)” y además, “tenemos la novedad de un material Viptera 3 para silo (KM4020) que sale del programa de aptitud silera de KWS”. Se trata de un programa de mejoramiento exclusivo de híbridos con destinos para silos que tiene la compañía.
Al ser China el epicentro de la pandemia del coronavirus la producción agropecuaria uruguaya prendió las luces de alerta ante el impacto negativo de esa situación sanitaria en la demanda de los productos del campo, como carne, lácteos, soja y lana, que en años recientes concentraron sus negocios en el mercado chino.
Y justamente el sector lanero de Uruguay sintió el golpe de la caída de las exportaciones en mayor medida que otros rubros, ya que la disminución en el acumulado anual es de 60%, en comparación a igual período de 2019, señaló el gerente de la Central Lanera Uruguaya, Diego Saavedra, el jueves 13 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.uy.
Dijo que “hoy el mercado mundial de lana está en crisis y en una situación muy desafiante”. Entre los principales factores de ese problema figuran la guerra comercial entre Estados Unidos y China en 2019 que afectó fuertemente en las compras chinas de lana uruguaya, y posteriormente las derivaciones de la pandemia, explicó.
“Hace un año, en agosto del año pasado, el gobierno estadounidense estableció un arancel más alto para restringir el ingreso de prendas elaboradas” en el gigante asiático, comentó. E indicó que el 25% de la producción china de ropas de lana tiene como destino el mercado de EEUU.
Afirmó que esa medida derivó en que los importadores de China dejaran de compras tops de Uruguay, pero también bajó las importaciones de lanas sucia y lavada.
“Luego con la crisis generada por el covid-19 empeoró la situación y eso hizo que hasta el día de hoy el mercado chino esté prácticamente pulverizado”, advirtió.
Paralelamente, Saavedra comentó que otro de los principales destinos de las lanas uruguayas como lo es la Unión Europea presionó los precios a la baja y también sintió el impacto del coronavirus, entonces la industria textil se paró y de ahí para atrás el efecto fue similar.
“Estamos asistiendo a la peor crisis de la lana desde la Segunda Guerra Mundial”, sostuvo el gerente de Central Lanera Uruguaya.
“Las ventas de carne en el mercado interno bajaron, pero no tanto como nos preparamos psicológicamente, ya que con la pandemia del coronavirus se prevía una catástrofe”, señaló el director de la empresa Abasto Santa Clara, Jorge López, el miércoles 12 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.uy.
Comparó que mientras “otros rubros están pasando mal, en las firmas dedicadas a la comercialización de carnes como carnicerías, supermercados y fábricas de productos porcinos las ventas disminuyeron y luego se estabilizaron”.
“Te firmaría un empate de aquí hasta que finalice el problema sanitaria del covid-19”, ironizó al respecto.
Las medidas impulsadas por el Instituto Nacional de Carnes en el marco de la mesa del abasto para fomentar un mayor consumo cárnico, mediante promociones y rebajas de precios, entre otras acciones, “ayudaron mucho” al negocio, reconoció.
Señaló que las ventas de carne dejaron de caer y hay una estabilidad con una disminución que se ubica entre 7% y 8% en comparación al año pasado.
Destacó que “si no fuera por la carne importada ese producto estaría más caro”. Hasta julio, de acuerdo a los datos del Inac, se habían importado 19.000 toneladas de carne vacuna, lo que muestra un crecimiento de 38,5%. “Eso incidió en que el consumo no cayera tanto”, acotó López.
En el caso de Santa Clara la proporción de ventas en el mercado uruguayo se reparte en 50% de carne importada y la otra mitad son cortes cárnicos uruguayos.
Esa relación registró cambios en los últimos años y desde 2018 fue incrementando la porción de carne de origen extranjero. Aunque consideró que “se llegó a un techo en la importación” de ese producto, opinó.
El 85% de carne importada proviene de Brasil y el resto de Paraguay. “Por ahora la aceptación de asado argentino ha sido muy poca, porque tiene un nicho determinado y no es un producto económicamente competitivo con el asado uruguayo”, comentó.
En lo que va del año el precio promedio de la carne importada fue de US$ 4.000 por tonelada, y en los próximos meses podría quedar en un valor algo inferior.