Son claves: la selección de chacras, el carry over del verano previo, las tecnologías de tolerancia de distintos cultivares, y la selección y el propio manejo de los fitosanitarios
Ing. Agr. Fabricio Leiva: Malezas y herbicidas de Unicampo Ing. Agr. Nicolás Cortazzon: Director de la UID de Unicampo Ing. Agr. Esteban Hoffman: Director general de Unicampo
En la 2° jornada de actualización técnica en colza, organizada por Erro, se expuso acerca de las novedades en el manejo y control de malezas en el cultivo de colza (canola). Fueron considerados aspectos claves, como la selección de chacras, el impacto del carry over de herbicidas usados en el verano previo, las ventajas tecnológicas de la tolerancia a herbicidas de distintos cultivares, así como la selección y el propio manejo de los herbicidas. Estos aspectos no solo permiten un buen control de las malezas, sino que reducen al mínimo las pérdidas de productividad no deseadas.
Chacras, malezas y resistencia de rábanos
En la primera parte de la charla se trató uno de los principales desafíos en la producción agrícola actual, del que colza-canola no está ajena: la presencia de malezas de muy difícil control, resistentes a muchos herbicidas. Entre ellas, se puso foco en los rábanos (Raphanus spp) resistentes, que afectan tanto a cultivos de invierno como a los de verano.
Algunos ecotipos han desarrollado resistencia a múltiples herbicidas, lo que reduce la eficacia de las estrategias de control convencionales. En el caso de la colza-canola sin ninguna tolerancia específica, los herbicidas hormonales presentan limitada efectividad contra este tipo de malezas de hoja ancha.
La tecnología Clearfield (CL), perite disponer de cultivares que hacen posible el uso de otros principios activos más eficaces al servicio del control de muchas malezas problemáticas, especialmente aquellas de hoja ancha y gramíneas.
Sin embargo, a pesar de sus ventajas en un sinnúmero de malezas problemáticas, la colza-canola CL no ofrece una opción diferencial para el control de malezas como los rábanos resistentes a herbicidas ALS. En estos casos, es fundamental evaluar estrategias para bajar la presión de este tipo de maleza y avanzar en el manejo para minimizar su impacto en el cultivo o pensar en las opciones que ofrecen los cultivares TT (tolerantes a triazinas), a punto de irrumpir en el mercado.
Impacto del carry over en colza-canola
A la hora de elegir las chacras para hacer este cultivo, es crítico considerar la persistencia de ciertos herbicidas residuales en el suelo aplicados en cultivos previos, fenómeno conocido como carry over.
Ya no es novedad que algunos herbicidas utilizados en cultivos de verano, como soja y maíz, pueden permanecer activos en el suelo por largos períodos, afectando negativamente la implantación y producción de cultivos de invierno siguiente, como la colza.
Este problema se hace más evidente en años secos, cuando la menor precipitación dificulta la degradación de los residuos químicos, incrementando su persistencia y potencial fitotóxico. Como resultado, cultivos de colza-canola sembrados en suelos con presencia de estos residuos pueden presentar problemas de implantación, desarrollo y reducción de rendimiento en grano (ver Gráfico 1).
Ventajas de Clearfield
Los materiales de colza-canola CL, toleran residuos de herbicidas de tipo ALS en suelo, permitiendo una implantación uniforme y un crecimiento sin grandes “peajes” de producción. A diferencia de la colza convencional, que en estas condiciones suele presentar fallas de emergencia, problemas de crecimiento y disminución significativa de la productividad (ver Figura 1).
El impacto silencioso de los graminicidas
En la segunda parte de la charla se abordó el impacto de los tratamientos posemergentes en el cultivo de colza-canola. Este cultivo es altamente sensible a muchos herbicidas, los que recurrentemente generan pérdidas de rendimiento en grano, muchas veces sin síntomas visibles (daño subclínico).
Uno de los aspectos más críticos, resaltado, fue el efecto de los graminicidas. Estos sistemáticamente reducen el rendimiento de manera silente o subclínica.
A pesar de que el cultivo cuando hay signos clínicos, se recupera rápidamente, y posteriormente no surgen signos evidentes de un estrés. Los experimentos desarrollados por la unidad de Investigación y Desarrollo de Unicampo Uruguay (libre de malezas), han demostrado que el rendimiento se ve deprimido significativamente.
Estrategias
Para reducir estas pérdidas que surgen del uso de herbicidas del tipo mencionados anteriormente, fueron especialmente considerados: los herbicidas en el momento óptimo; las aplicaciones deben ser aplicados temprano, cuando el cultivo tiene entre dos y cuatro hojas verdaderas (B2-B4); las aplicaciones tardías (en estados C1, C2 o en elongación) incrementan notablemente las pérdidas de rendimiento, llegando a registrase pérdidas cercanas al 30% (+ 900 kg ha-1) en aplicaciones de elongación, y estos valores se reducen al 10% (300 kg ha-1) (en algunos experimentos las diferencias no llegan a ser significativas), cuando se aplican estos graminicidas en vegetativo.
Como referencia en los cultivares de tipo primaveral, desde la siembra hasta B2-B4 transcurren entre 25 y 30 días, mientras que desde la siembra hasta C1 pueden pasar entre 55 y 65 días.
Bioprotectores y/o biorremediadores
Trabajos de investigación de Unicampo Uruguay han demostrado que el uso de biorremediadores puede ayudar a reducir las pérdidas causadas por este tipo de herbicidas (ver Gráfica 2). Estos productos se aplican junto con los herbicidas y favorecen la recuperación del rendimiento del cultivo.
Prevención de fitotoxicidad
Hay un problema que es recurrente y especialmente evidente en la zafra 2024-2025, y que fue especialmente considerado, es la fitotoxicidad causada a distintos cultivos por la remoción de residuos de los tanques de pulverización.
Este fenómeno es observado en cultivos como la soja, especialmente al cambiar entre soja Enlist y no Enlist, o al pasar de herbicidas preemergentes a posemergentes sin un correcto lavado del sistema de pulverización de los distintos equipos.
Este mismo problema está resultando crítico en el cultivo de colza-canola, ya que es un cultivo altamente sensible a cualquier residuo de herbicida retenido en el tanque o en el circuito del equipo de pulverización.
Sin una limpieza profunda, los residuos pueden desprenderse y provocar daños severos, afectando el desarrollo del cultivo por zonas, incluso comprometiendo la producción en grandes áreas.
Acá fue especialmente considerado el caso del Cletodim, que finalmente –o además– termina funcionando como un poderoso desincrustante.
Esto fue enfocado en términos de: el riesgo al cambiar entre tecnologías de tolerancia a herbicidas en colza-canola. Actualmente existen canolas de tipo convencional, Clearfield (CL) y Triazina Tolerant (TT). Si no se realiza un lavado exhaustivo al cambiar de una tecnología a otra, los residuos del herbicida anterior pueden generar daños fitotóxicos, con consecuencias aún más graves que en soja.
En esta línea, se recomienda siempre: implementar un protocolo de limpieza para el correcto lavado de tanques y circuitos de pulverización, con productos desincrustantes que ayuden a remover los residuos de herbicidas adheridos a las paredes del tanque y las tuberías.
El promedio en Uruguay se ubica entre 1.500 y 1.600 kg/ha, “es la brecha más grande de todos los cultivos”, y cerrarla implica “ajustar decisiones clave”, planteó Mazzilli
Un cultivo de colza “puede lograr 4.500 kilos por hectárea (kg/ha) sin hacer grandes cambios en genética”, afirmó a VERDE el director de Sistemas Agrícola-Ganaderos del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), el ingeniero agrónomo Sebastián Mazzilli, en el marco de una actividad focalizada en ese cultivo organizada por la cooperativa Sofoval, de Colonia Valdense.
Allí el investigador recordó que actualmente la media de productividad en Uruguay se ubica entre 1.500 y 1.600 kg/ha. Esa diferencia representa “la brecha más grande de todos los cultivos”, y cerrar ese espacio implica “ajustar decisiones clave” del manejo.
Consideró que “Uruguay puede aspirar a mantener entre 150.000 y 200.000 hectáreas sin sobresaltos” y sin “cometer errores en la secuencia”. Sobre los factores que explican esta brecha de rendimiento, Mazzilli indicó que no están “completamente medidos”. De todos modos, pueden explicarse por el momento de la fertilización, la presencia de residuos de herbicidas, al ser un cultivo “muy susceptible”, y la desuniformidad en las chacras.
Explicó que la elongación de la colza primaveral comienza “muy temprano”, por lo que esperar a que el cultivo “se arme” para tomar decisiones para la fertilización “es un error”. Señaló que “hay que aplicar nitrógeno temprano”, porque “si espero, se genera poca área foliar provocando una pérdida de rendimiento irreversible”.
En cuanto a la desuniformidad de las chacras, indicó que el cultivo de colza puede tener poblaciones de entre 30 y 110 plantas por metro cuadrado (pl/m2). Sin embargo, “zonas con menos de 30 pl/m2 distribuidas en la chacra pueden generar problemas”, aseveró el investigador. Pueden tratarse de “pocitos de agua o rastrojos mal manejados que generan huecos que no se recuperan”, explicó. Aunque la colza tolera un rango de población amplio, “lo que más pesa es la distribución y el índice verde en elongación”, indicó.
Las posibles soluciones
Para Mazzilli, el punto de partida está en asumir que la fertilización en colza “debe manejarse con el modelo que se utiliza para trigo”. La colza, al tener un ciclo más corto, tiene menos margen para corregir errores, por lo que necesita aplicaciones tempranas de nitrógeno y azufre, “que le permita llegar al momento de máxima demanda, con un área foliar suficientemente buena para capturar radiación y poder elongar y rendir”.
El objetivo debería ser alcanzar “al menos 1.500 kg/ha de materia seca en el inicio de elongación”, una meta que considera imprescindible para aspirar a rendimientos de 4.500 o incluso 5.000 kg/ha. Para eso, recomendó comenzar con modelos de fertilización desarrollados para trigo, como Optifert-N-trigo, mientras INIA avanza en la versión específica para colza. También mencionó herramientas disponibles para ajustar decisiones en campo, como “curvas locales” e “índices de nutrición nitrogenada”.
El investigador señaló que “priorizar un menor rastrojo” significa “mejor emergencia”. Además de relativizar el laboreo como solución, remarcó la importancia de elegir bien el momento de siembra y mejorar la calidad de siembra. “Fisiológicamente es mejor sembrar a menos distancia” reconoció, pero si se logra “una buena distribución en la chacra, con mayor distancia”, es una pérdida que “se puede asumir si es en beneficio del cultivo”.
Frente al manejo de malezas, destacó la importancia de contar con materiales Clearfield y la incorporación este año de variedades tolerantes a triazinas. “Ninguna soluciona todos los problemas, pero son herramientas útiles si se manejan con cuidado”, advirtió, y remarcó la necesidad apostar primero al control cultural.
En sanidad, el director de Sistemas Agrícola-Ganaderos dijo que “la phoma es el principal problema”, y que el primer paso para tener cultivos sanos es elegir variedades que no tengan susceptibilidad. Para facilitar esa elección recomendó consultar Cultidatos UY, la herramienta de evaluación de cultivares que INIA pone a disposición en un formato de consulta rápida.
El aporte en la rotación
Respecto a otras gramíneas de invierno, el efecto de la colza como antecesor genera al menos 10% más de rinde en el cultivo siguiente. A su vez, el orden en el que este componente se ubica en la rotación también podría incidir en la productividad global de la secuencia. En esa línea, Mazzilli recomendó situar “la colza después de una soja o de un maíz de primera”, o “un sistema que no deje tanto rastrojo” para “evitar problemas de implantación de la colza y potenciarla”, y a su vez “potencia al cultivo que sigue en la secuencia”, expresó.
Para Mazzilli “lo beneficioso, más que aumentar el área según la situación coyuntural, es contar con una secuencia estabilizada”. Se puede “hacer la misma cantidad de cultivos, pero ordenados de forma distinta y con un orden planificado se “puede aumentar entre 10% y 15% la productividad” total de la rotación.
Además, insistió en que esto “no tiene costo” y depende del manejo. Aunque aclaró que no siempre es fácil sostener la rotación ideal, “porque está el pago de rentas” y otras razones que provocan que “los campos cambien”.
Mazzilli también advirtió que “Uruguay se juega a no tener residuos”. Instó a “respetar los tiempos de espera” y tomar los recaudos para evitar trazas de agroquímicos en la producción, siguiendo los límites máximos de residuos que marca la Unión Europea.
La mayor parte de la producción “va a exportación”, y una detección fuera de norma no afecta solo al productor, sino que “puede dejar a todo el país afuera del negocio”, dijo. Por eso, cada año se actualiza la guía con tiempos de espera y restricciones de uso, elaborada junto a la Mesa Tecnológica de Oleaginosos. El investigador insistió en que esas reglas deben cumplirse, sin excepciones. “No es solo cuidar un embarque, es cuidar a Uruguay como origen”, subrayó.
Llegó un nuevo bioestimulante radicular
Calister Lallemand presentó Bioboost, un promotor biológico del crecimiento que se aplica de forma foliar y está disponible para esta zafra de invierno.
Se trata de una bacteria viva, promotora del crecimiento, con dos mecanismos principales. Por un lado, la fracción de la aplicación que cae al suelo “coloniza la rizósfera” y, por otro lado, “la fracción que cae en la hoja muere, pero incorpora consigo los metabolitos producidos y el contenido celular que beneficia a la planta durante todo el ciclo del cultivo”, explicó el representante de ventas de Callister Lallemand, Juan Pablo Horta. La tecnología se probó durante años en Canadá y Estados Unidos, donde además de los cultivos de colza y carinata, también se utiliza en soja.
Los ensayos en Uruguay fueron realizados con empresas tercerizadas, en el litoral-oeste. “En todos los años la respuesta fue consistente, con diferencias significativas entre dosis”, explicó Horta. El aumento de rendimiento estuvo entre “15% y 30%” en ensayos de parcelas, indicó.
Bioboost está aprobado también para carinata, camelina y se encuentra en trámite de registro para soja, donde se aplicará como tratamiento de semillas. Según Horta, el principal impacto se observa en los primeros estadios, cuando “genera una planta más grande, con mayor área foliar, produciendo más fotosimilados, que luego se traducen en mayor tamaño de grano y peso de mil granos, lo que redunda en un incremento de rendimiento”.
Además, indicó que Bioboost “es compatible con insecticidas, herbicidas y fungicidas de todo tipo”. La ventana de aplicación está entre B2 y B4. En el caso de hacerla luego de este estadio, se debe realizar antes de elongación, pero duplicando la dosis recomendada, que en Uruguay es de 0,6 litros por hectárea más 200 mililitros de bioprotector.
El beneficio neto de la mayor empresa del agro brasileño fue de US$ 90,6 millones en el primer trimestre de 2025, que significaron un incremento de 123% interanual, reportó
La mayor empresa agrícola de Brasil reportó un fuerte repunte financiero en el primer trimestre de 2025, apalancada por la recuperación de los rindes de soja y un mayor volumen de ventas. Su beneficio neto alcanzó los US$ 90,6 millones, obteniendo un incremento de 123% respecto al mismo período del año anterior. Mientras que el Ebitda (beneficios antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización) ajustado fue de US$ 167,4 millones, con un margen de 40,5%, según surge de los reportes oficiales de resultados financieros.
Los ingresos del trimestre totalizaron US$ 413,5 millones, con base en un tipo de cambio medio utilizado por la compañía de 5,6374 reales por dólar estadounidense. La facturación estuvo liderada por la soja, que aportó el 54% de los ingresos netos consolidados; le siguió el algodón en pluma, con un 41%; mientras que por cuestiones estacionales el maíz y la ganadería tuvieron participaciones menores –el ganado bovino representó 2,1% del total, y el maíz apenas 0,07%–.
La compañía sembró 377.531 hectáreas de soja y alcanzó un rendimiento promedio de 3.958 kilos por hectárea (kg/ha), 21% superior al de la zafra anterior, por lo cual SLC Agrícola produjo aproximadamente 1,49 millones de toneladas de soja en la zafra 2024-2025.
Sin embargo, en este primer trimestre comercializó 664.457 toneladas, es decir, alrededor del 44% del total producido, lo que explica por qué los ingresos por soja no reflejan aún todo el impacto económico de la zafra.
El volumen vendido aumentó 30,9% respecto al año anterior. El precio de venta fue de US$ 331 por tonelada, mientras que los costos agrícolas por hectárea se ubicaron en US$ 826 para la soja, US$ 704 para el maíz y US$ 2.284 en el caso del algodón, lo que refleja la exigencia técnica de ese cultivo. El precio promedio de venta del algodón fue US$ 1.685 por tonelada, y el del maíz US$ 125 por tonelada.
En ganadería, SLC procesó 8.530 cabezas en el trimestre, con un margen positivo de US$ 149 por animal, revirtiendo las pérdidas del año anterior.
La superficie cultivada total alcanzó 727.397 hectáreas, con un aumento interanual del 10%. La expansión fue significativa en soja (+18%) y maíz zafriña (+29%).
De cara a la campaña 2025-2026 la empresa ya comprometió el 44,8% de su producción estimada de soja y fijó el 7% del volumen esperado en algodón. Además, ya compró el 57% de los fertilizantes nitrogenados, el 82% del cloruro de potasio y el 69% de los fosfatados, asegurando buena parte del abastecimiento clave para la siembra que viene.
Durante el trimestre la empresa destinó US$ 183,4 millones a inversiones, de los cuales US$ 149,2 millones se enfocaron en la compra de tierras. El flujo de caja libre ajustado fue negativo en US$ 286,9 millones, reflejo del ritmo de inversión. La relación deuda/Ebitda ajustada aumentó de 1,8 a 2,27 veces.
La expansión de SLC combinó el crecimiento orgánico con adquisiciones estratégicas. Adquirió tierras en Bahía (39.987 hectáreas) y Minas Gerais (7.835 hectáreas) de Agrícola Xingu. Además, firmó un acuerdo para incorporar 100.000 hectáreas arrendadas de Sierentz Agro Brasil Ltda. En 2024 se quedó con la totalidad de la sociedad que tenía con el grupo japonés Mitsubishi (SLC-MIT). Estas operaciones proyectan un crecimiento de 13,6% en la zafra 2025-2026, llevando su área total a más de 820.000 hectáreas.
Por otra parte, la empresa mantuvo su presencia en el Índice de Sustentabilidad Empresarial (ISE) de la B3, mejoró su calificación ESG en la agencia MSCI (de B a BB), y avanzó en certificaciones de trazabilidad y eficiencia en agua, bosques y cambio climático. En 2021 formalizó su política de Deforestación Cero.
La empresa proyecta una expansión de 13,6% del área cultivada en la zafra 2025-2026, y aspira a mantener los márgenes logrados en este inicio de año, a pesar de un contexto global desafiante en precios y costos.
Más allá de las inversiones en infraestructura y expansión territorial, SLC mantuvo una política activa de coberturas de precios y tipo de cambio. Para la soja 2025-2026 ya comprometió el 44,8% del volumen y fijó el 20,1% en dólares, con contratos a 6,31 reales. También ejecutó coberturas parciales para algodón y maíz, ajustando su exposición ante la volatilidad de los mercados.
A la vez, en el ejercicio 2024 SLC Agrícola sembró 320.009 hectáreas de soja, con un rendimiento promedio de 3.264 kg/ha, lo que le permitió una producción cercana a 1,04 millones de toneladas. Aunque el precio promedio de venta no está explicitado en el reporte del cuarto trimestre de 2024, se estima que la soja representó el 54% de los ingresos netos consolidados, manteniéndose como el cultivo más importante de la empresa.
A partir de esa participación, se estima que el margen neto por hectárea de soja fue de aproximadamente US$ 164, por encima del promedio general de la compañía, que fue de US$ 142 por hectárea. En total, los ingresos netos de SLC en 2024 alcanzaron 6.915 millones de reales, equivalentes a unos US$ 1.397 millones.
Valor de la tierra en los costos de SLC
En los reportes de SLC Agrícola el valor de la tierra no forma parte del costo agrícola por hectárea. Las tierras propias son contabilizadas como activo inmovilizado, y su adquisición se refleja en el Capex (Capital Expenditures, se refiere a los gastos de capital), no en los costos operativos. Esto significa que los márgenes informados por la empresa –como los costos de producción por hectárea o los márgenes brutos por tonelada– no contemplan la amortización ni valorización del suelo agrícola.
En cambio, cuando se trata de áreas arrendadas, SLC sí incorpora como costo fijo la depreciación del derecho de uso, derivado de contratos bajo norma contable IFRS 16. Por lo tanto, el modelo patrimonial de la empresa –con más del 80% del área cultivada en tierras propias– permite mostrar mayores márgenes operativos frente a modelos que operan sobre tierras arrendadas.
Expansión, escala y diversificación
Fundada en 1977 por la familia Logemann, SLC Agrícola es hoy la mayor empresa agrícola de Brasil, y una de las principales del mundo en área cultivada bajo un modelo de gestión empresarial. Su historia está marcada por un proceso sostenido de crecimiento a gran escala, apoyado en mecanización, tecnología, genética, planificación financiera y gestión de riesgos. Desde 2007 cotiza en la Bolsa de San Pablo (B3) y también opera en el mercado estadounidense, a través de ADRs (Recibos de Depósito Americanos, por su sigla en inglés).
SLC produce en siete estados: Bahía, Maranhão, Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Minas Gerais, Goiás y Piauí. El objetivo es diversificar riesgos climáticos, logísticos y operativos. La diversificación territorial se combina con varios cultivos: soja, algodón, maíz zafriña y una gama creciente de alternativas, como sorgo, trigo, sésamo, nabo forrajero, crotalaria, entre otros. Estos otros cultivos sumaron más de 48.000 hectáreas en la campaña 2024-2025.
La empresa también desarrolló una división específica para semillas, que ha ganado protagonismo dentro del negocio. En 2024 las ventas externas de semillas de soja crecieron 39%, mientras que las de algodón aumentaron 1,2%. La facturación total del área alcanzó los 737 millones de reales (aproximadamente US$ 148,9 millones), con un margen bruto del 69,8%, muy superior al promedio general. SLC Agrícola avanzó en la certificación ISO 9001 y reforzó los sistemas de trazabilidad.
En el balance del año 2024 la soja fue el principal cultivo, representando el 54% de los ingresos netos consolidados. La siguió el algodón, luego la ganadería y el maíz zafriña. Los rendimientos promedio fueron de 3.264 kg/ha para la soja, el algodón de primera logró 1.995 kg/ha y el de segunda 1.827 kg/ha, al tiempo que el maíz zafriña llegó a 7.093 kg/ha.
El área ganadera se concentró en 3.606 hectáreas en Mato Grosso y Mato Grosso do Sul, donde se aplican sistemas de terminación intensiva a pasto (TIP) e integración agrícola-ganadera. En 2024 se faenaron 42.621 cabezas, 40% más que en 2023, consolidando esta unidad como un complemento estratégico en la rotación de áreas.
La empresa informó que el 3,7% de su área plantada está bajo riego, equivalente a unas 24.917 hectáreas, distribuidas en unidades como Pamplona (6.710 hectáreas), Paysandú (11.333 hectáreas), Piratiní (4.495 hectáreas) y Palmares (2.379 hectáreas).
Se utilizan sistemas de pivot central y herramientas digitales como sensores, estaciones meteorológicas y diferentes plataformas integradas a modelos predictivos. El monitoreo se basa en el índice de estrés hídrico Aqueduct del WRI (Instituto de Recursos Mundiales, por su sigla en inglés), con foco en eficiencia y sustentabilidad.
La empresa figura en el Índice de Sustentabilidad Empresarial (ISE) de la B3 y fue reconocida por el CDP en seguridad hídrica, bosques y cambio climático. Además, en 2025 recibió una distinción de la Asociación de Analistas y Profesionales de Inversión del Mercado de Capitales Brasileño (Apimec), por la calidad de su comunicación con inversores, especialmente durante el Farm Day en su unidad de Goiás.
Este modelo diversificado, eficiente y con control patrimonial sobre más del 80% del área cultivada posiciona a SLC Agrícola como una referencia en el agro sudamericano. La combinación de escala, eficiencia operativa, innovación tecnológica y gobernanza la mantienen como un actor central del agronegocio regional, con una estrategia clara de expansión sostenible.
Su director ejecutivo es Aurelio Pavinato y su presidente es Eduardo Silva Logemann, cargo que ocupa desde 2007. Silva Logemann es socio con participación indirecta a través SLC Participações SA, que posee el 53% del capital social de SLC Agrícola SA.
Además de su eficacia prolongada, el producto resulta muy útil en despachos de tropas, ya que “a las 72 horas comienza a eliminar garrapatas” y a los siete días desaparecen
Con el objetivo de aportar una herramienta innovadora al control integrado de la garrapata en bovinos, Laboratorios Microsules lanzó al mercado Atila, un antiparasitario externo de aplicación pour-on, a base de Fluralaner al 5%. “Se trata de un principio activo que ha demostrado alta eficacia, incluso en predios con presencia de garrapatas resistentes a otros ingredientes activos”, destacó a VERDE, Gonzalo Simone, integrante de Microsules
Explicó que “es una nueva familia de garrapaticidas, que se transforma en una herramienta clave dentro del manejo integrado, especialmente porque no presenta resistencia, lo que permite enfrentar casos de multirresistencia en el rodeo”.
Durante la presentación del producto, Simone destacó que en ensayos de campo realizados en predios con resistencia comprobada, el Fluralaner mostró ser altamente eficaz. “Aplicamos Atila y luego volvimos a dejar el ganado en el mismo lugar: pasaron más de 70 días sin presencia de garrapatas, lo que demuestra un control excelente”, afirmó.
Además de su eficacia prolongada, el producto resulta muy útil en despachos de tropas, ya que “a las 72 horas comienza a eliminar garrapatas y a los siete días no se detectan parásitos en el animal”, algo que brinda seguridad a quien envía y a quien recibe el ganado.
Simone indicó que Atila “sirve para tres escenarios: para quien recibe, para quien despacha y para aquellos que enfrentan problemas con garrapatas multirresistentes”. Y remarcó la importancia de una aplicación correcta, ya que esta “es una oportunidad que se debe aprovechar, sin malgastar producto”.
Modo de uso y recomendaciones
El producto se aplica a lo largo del lomo del animal, hasta la cola, en una dosis de 1 mililitro (ml) cada 20 kilos de peso vivo. “A un novillito de 200 kilos le corresponden 10 ml. Hay que aplicarlo despacio, con calma, y asegurarse de que no llueva en las seis horas posteriores, para evitar que se lave”, detalló.
También subrayó la necesidad de ajustar correctamente el peso del animal, para evitar subdosificación o sobredosificación, y respetar el tiempo de retiro de 88 días para animales destinados a faena. “En sistemas como el feedlot, donde el animal permanece más de 100 días, no hay inconvenientes”, aseguró.
Según la etiqueta, se debe “verter la dosis sobre el lomo del animal siguiendo la línea media dorsal, desde la espalda (hombros/paletas) hasta la grupa. Se recomienda su aplicación en días que no haya previsión de lluvias. Si llovió se debe esperar a que los animales estén completamente secos antes de aplicar el producto”.
Si se utiliza aplicador, luego de usarlo se recomienda lavarlo con detergente y agua caliente, a fin de prolongar la vida útil del producto. Durante su aplicación se recomienda el uso de guantes y ropa apropiada, y no fumar, comer o beber durante su manipulación. Luego de la aplicación y del manejo con los animales tratados se recomienda lavarse las manos con abundante agua y jabón.
Control racional
Simone advirtió que el éxito en el control de la garrapata multirresistente dependerá de que Atila se incorpore a un manejo racional. “Nos dará la posibilidad de controlar la garrapata multirresistente, siempre y cuando pueda integrarse a un manejo racional que nos permita la utilización de otros activos, rotar por generación para evitar la aparición de un gen resistente, porque tarde o temprano, si lo mal manejamos, también habrá resistencia”, planteó.
Y el integrante de Microsules también consideró que “el productor ya se dio cuenta de que el manejo y el plan sanitario tiene que estar asesorado por un veterinario”.
Además, recordó que el plan de control debe incluir otras prácticas básicas como correcto manejo de alambrados, buen estado de los baños, evitar movimientos innecesarios de ganado, y seguir un plan sanitario profesional. “Atila va a solucionar muchos problemas, pero tiene que ser parte de una estrategia integral”, enfatizó.
El producto ya fue registrado en Nicaragua, Guatemala, Paraguay, México y otros países, lo que abre camino a su expansión internacional. En Uruguay, donde la garrapata genera pérdidas estimadas en US$ 50 millones anuales, esta herramienta representa una nueva alternativa efectiva dentro del sistema de control.
Miguel de Achaval, gerente general de Inversora Juramento, sostuvo que el consumidor entiende cada vez más que hay distintos niveles de productos, con diferentes precios
La demanda global “está evolucionando hacia una definición de calidad”, aseguró Miguel de Achaval, gerente general de Inversora Juramento, en el marco de una jornada sobre calidad de carne organizada por Nutex. En su visión, el consumidor entiende cada vez más que hay distintos niveles de calidad y precios. “Nuestro rol, como proveedores, es permitir que esa diferencia sea clara, para que el consumidor pueda elegir con conocimiento. El gran error es meter todo en una misma bolsa. La gente no quiere sorpresas cuando compra alimentos para su familia”, sostuvo.
Afirmó también que el consumidor “ha cambiado”, y que el mercado “acompaña esa transformación”. Analizó que “hoy en día va otro cliente a la carnicería, que busca un producto sano, cuidado, con cadena de frío, y eso lleva a que cambie toda la cadena”. Por eso, dijo que “cada eslabón debe cuidar al siguiente”.
De Achaval subrayó la importancia de clasificar y ordenar los cortes musculares para ofrecer productos con una estructura de valor clara. Señaló que “el impulso viene desde la genética, la industria y la producción”, y que los frigoríficos “ya comienzan a reconocer diferencias entre productores”.
Consultado sobre si se avanza hacia un pago por calidad, respondió: “Sin duda. Australia y Estados Unidos ya lo hacen. No es que tengan mejor carne, sino que tienen carne mejor definida. Nosotros tenemos la genética y el manejo, solo falta definir”.
Respecto a los sistemas productivos, indicó que la carne a pasto “pierde estatus” frente a la de corral, debido a su menor consistencia. “Si meto un animal en un sistema a corral, en 120 días sé qué calidad voy a sacar. En un sistema pastoril no sé si la pastura estará madura, si lloverá o no, el resultado será un producto distinto”, analizó. Pero también aclaró que eso “no es ni bueno ni malo”, aunque sostuvo que “la inconsistencia no se paga”. E insistió en que la estabilidad “viene más rápido y de la mano del corral”.
De Achaval también subrayó la necesidad de aumentar los pesos de carcasa, no solo por rendimiento, sino por eficiencia operativa. “Hoy los cortes se porcionan cada vez más. Esa eficiencia es fundamental para que el frigorífico gane esos pocos puntos de rentabilidad que tiene margen de ganar”, indicó.
LOS ARANCELES Y ASIA
La decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de aumentar aranceles, provocó inquietud en el mercado internacional de la carne vacuna. “El gran problema del mercado cárnico radica justamente en los aranceles”, señaló De Achaval. “Todos queremos exportar más, abrimos mercados, y después los aranceles realmente nos matan”, agregó.
Si bien el foco está puesto en la guerra arancelaria impulsada por Estados Unidos –donde la carne vacuna que exporta Uruguay a ese destino tiene un arancel del 10%, tanto dentro de la cuota de 20.000 toneladas, como por fuera de ese cupo, donde se pasó de pagar 26,4% a 36,4%–, De Achaval advirtió que el problema es más amplio.
“Hay mercados como Corea o Japón que tienen aranceles tan altos que directamente inviabilizan la posibilidad de tener un mercado fluido. Y lo mismo sucede en otros destinos. Ahí es donde perdemos competitividad de entrada”, analizó.
A pesar de ese escenario, destacó que “el mercado está firme”. Agregó que Europa “baja un poco”, mientras que Estados Unidos, Asia e Israel “crecen”. “Hay mercados importantes, buenos, que están sólidos y funcionan. Esa parte no me desvela”, comentó, sino que su preocupación “está mucho más en la parte arancelaria”, reiteró.
En el mercado asiático consideró que “hay espacio para todos”, porque “hay segmentos donde se manda el commodity”, y también existe un consumidor que, influenciado por el modelo estadounidense, “aprendió a valorar la carne marmoleada, consistente, uniforme”.
A propósito, dijo que “Sudamérica tiene que agradecerle a Estados Unidos, porque ellos ponen la plata en marketing en Asia, y nosotros llevamos el producto; es una oportunidad clara que debemos saber aprovechar”.
GANADO EN PIE Y CONCENTRACIÓN
Sobre la exportación de ganado en pie, advirtió que “afecta a los frigoríficos de menor escala”. Analizó que “cuando la materia prima es escasa o cara, las que aguantan son las grandes industrias, la mediana y la chica no”. Señaló que las grandes “tienen subproductos, mercados internacionales, volumen y otras alternativas”, mientras que las chicas “no se pueden quedar sin materia prima”, y eso “influye en la concentración industrial”.
También aclaró: “no critico la concentración en la industria. Se piensa que se juntan para acordar precios, pero yo creo que hay tanta, pero tanta competencia, que no se juntan para nada. Hoy en día todos compiten por centavos, porque la rentabilidad industrial es chica. Imaginemos que si arreglan determinado precio, pero uno tiene que completar un contenedor, paga más y punto, se terminó el acuerdo”.
El empresario destacó la presencia de frigoríficos uruguayos como Pando, Las Piedras, San Jacinto y Las Moras. “No son macro, como Minerva o Marfrig, aunque están creciendo y haciéndose famosas por la calidad de carne que generan. Si Minerva compra materia prima barata por volumen, está bien, dejalo, pero protejamos a los actores medianos de la industria”, planteó.
En cuanto a la importación de ganado para faena, respaldó esa propuesta. “Está perfecto. Si abrís la puerta, que sea giratoria. Uruguay ya importa carne brasileña y no pasa nada. El consumidor compra, y eso ayuda a liberar carga local para exportar”, dijo. A su entender, si la industria tiene capacidad para faenar más, debe aprovecharla, y la importación de ganado para faena puede ser una oportunidad.
“Cuanto más faene, más derrama. Tarde o temprano eso volverá a beneficiar a todos. Cuanto más ganado pase a faena, más ganado demandará. Nada mejor que tener un cliente con dinero, un cliente con dinero te ayuda a crecer, un cliente sin dinero te funde”, advirtió.
Antes de gerenciar Inversora Juramento, De Achaval fue director del frigorífico Swift en Argentina, y anteriormente se desempeñó en distintas compañías vinculadas a la producción de carnes, como Cactus Argentina, Carnes Pampeanas, Avex y Paladini. Inversora Juramento fue fundada en 1990 por el banquero Jorge Brito, fallecido en 2020.
Las carnes más valorizadas
“Las carnes con terneza y más sabor van a ser las más valorizadas”, proyectó el analista brasileño de mercados cárnicos Roberto Barcellos, en el programa Punto de Equilibrio, que se emite por radio Carve y verdenews.com.uy.
Describió que el movimiento hacia los atributos de calidad comenzó con los vinos, las cervezas artesanales, los quesos y los aceites, y ahora llegó a la carne vacuna, y en breve llegará a la carne de cerdo. Esto supone la valorización de productos que entreguen características “muy marcadas”, como sabor, suculencia y terneza, agregó.
Comentó que eso pasa a estar “muy alineado” con la expectativa del consumidor que hace un asado los fines de semana y busca productos de alto nivel. “Calidad de carne es un concepto muy subjetivo”, planteó el consultor brasileño. A propósito, sostuvo que si se hiciera una encuesta en Europa sobre este tema “seguramente tendría respuestas muy diferentes a las de América del Sur”.
El especialista afirmó que “hay diferencias grandes” entre la carne producida a pasto y la que se produce con granos, ya que esta última tiene “características claras de terneza y sabor”, mientras que la carne de animales alimentados a pasto “tiene grasa amarilla, por los carotenos de las pasturas, que se acumulan en la gordura del animal”.
Barcellos, quien también participó en la conferencia organizada por la empresa Nutex, opinó que las carnes con terneza y más sabor “van a ser las más valorizadas en el mercado, como parte de las tendencias globales” de los consumidores, considerando que las personas viajan y tienen experiencias en diferentes partes del mundo.
En tanto, planteó que “la región tiene un compromiso muy grande con el mundo”, que es “producir alimentos, sin generar un impacto ambiental”, y eso “nos muestra que si se acelera el proceso de producción consigo más kilos de carne en menos área, con un menor impacto ambiental”.
El director de Corporación Navíos, Ruben Martínez, dijo que, de forma unilateral, el país vecino aumentó las tarifas de peajes y cambió secciones, elevando el costo en un 100%
Uruguay “debe exigir ser consultado” sobre las obras en aguas de soberanía compartida, como lo establece el Tratado bilateral del río De la Plata, sostuvo el director de Corporación Navíos, Ruben Martínez. El ejecutivo señaló que en setiembre pasado Argentina, de forma unilateral, aumentó 40% la tarifa de los peajes de navegación en los canales del río De la Plata y alteró secciones, haciendo que en el trayecto donde antes se pagaba un solo peaje, ahora se paguen dos, elevando el costo en un 100%, equivalente a US$ 1 a US$ 2 por tonelada exportada.
Además, advirtió por las condiciones que pueda imponer Argentina en caso de concretarse el proyecto Vía Navegable Trancal (VNT), que podrían afectar las exportaciones de granos y celulosa de Uruguay, así como los tránsitos de carga de Brasil, Bolivia y Paraguay.
El 24 de setiembre del año pasado la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables de la República Argentina dispuso un aumento de 40% en la tarifa del peaje de los buques que navegan los canales del río De la Plata que están bajo su administración, indicó Martínez.
Y adicionalmente, alteró las secciones que determinan los peajes a pagar. Con esta modificación, la rada del puerto de La Plata, que se encontraba en la sección 1.1, pasó a estar ubicada en la 1.2. “Es decir, para acceder a la rada del puerto de La Plata, o Zona Común, que es a donde hay que llegar para acceder al canal Martín García (MG), ahora además del peaje de la sección 1.1 hay que pagar el de la sección 1.2”, señaló.
En total, estos cambios “implican un aumento de 100% en la tarifa de peaje a los buques que navegan los canales Intermedio y Punta Indio del río De la Plata, y que tienen origen y/o destino los puertos del litoral de Uruguay, como Punta Pereira, Nueva Palmira o Fray Bentos”, señaló. Y estas modificaciones “se hicieron sin consulta previa al Estado uruguayo, que es lo que establece el Tratado del río De la Plata y su Frente Marítimo”, sostuvo.
Explicó que la tarifa de ese peaje se establece, entre otros factores, por tonelada de registro neto del buque, y depende del tamaño y las toneladas que transporte. “A grosso modo puede ubicarse entre US$ 1 y US$ 2 por tonelada exportada”, indicó.
Hidrovía Paraguay–Paraná (HPP)
La Hidrovía Paraguay–Paraná (HPP) atañe directamente a Uruguay y al resto de países que la utilizan. Tanto Montevideo como Nueva Palmira son puertos que mueven cargas con origen o destino en esa hidrovía. Es por eso que cuando Argentina impone en los canales bajo su administración de peajes, o realiza modificaciones a las condiciones de navegación, afecta el comercio propio de Argentina, pero también el de toda la región mediterránea de Sudamérica, así como a las empresas de transporte y los puertos que dan servicios a esas cargas, dijo Martínez. Agregó que lo mismo sucede cuando otros países toman medidas en las áreas de su jurisdicción sobre los ríos.
La HPP cuenta con un tratado firmado por los cinco países que la integran, con el Comité Intergubernamental de la Hidrovía (CIH) y una comisión técnica, que es donde se debaten y donde se deberían acordar estos cambios.
Argentina busca profundizar la HPP, lo que llama la VNT, un proyecto que “es muy ambicioso”, consideró el director de Corporación Navíos. Abarca 1.477 kilómetros, desde Confluencia, en la desembocadura del río Paraguay, en el Paraná, hasta la zona de aguas profundas naturales, en el kilómetro 239 del río De la Plata exterior. Tendrá impacto, por tanto, en la navegación en barcazas por el río Paraná y la navegación de buques por los canales del río De la Plata, que permiten el acceso a los puertos del litoral uruguayo: Nueva Palmira y Fray Bentos, entre otros.
Las condiciones que imponga este proyecto afectarán las importantes exportaciones de granos y celulosa de Uruguay, así como los tránsitos de mineral de Brasil, de aceite vegetal de Bolivia, harina de soja de Paraguay, como también el resto de las importaciones y exportaciones de bienes que, para sostener su comercio exterior, realizan esos países por el río De la Plata.
“Es una vía muy importante. Cerca del 80% de las exportaciones granarias argentinas se hacen por el río Paraná. A partir de un estudio que Navíos preparó para el gobierno paraguayo, hemos determinado que la HPP habilita actividades que representan el 70% del producto interno bruto (PIB) de Paraguay. Más del 70% de las exportaciones y más del 50% de las importaciones de Paraguay son posibilitadas y transportadas a través de la HPP, el 70% de las exportaciones agrícolas y el 100% de las importaciones de combustible”, detalló.
También informó que Brasil planea exportar este año por la HPP 6 millones de toneladas de mineral de hierro, y Uruguay exporta aproximadamente dos tercios de su producción de celulosa por el río, y cerca del 80% de sus exportaciones de granos se embarcan en Nueva Palmira.
Martínez sintetizó que la VNT “es uno de los proyectos de dragado fluvial más importantes del mundo”, y afirmó que “hay pocos que se puedan comparar en volumen y extensión”. Llegar gradualmente a los 42 pies (12,8 metros) desde Rosario al océano, como plantea Argentina, “demandará una inversión de cientos de millones de dólares para abrir los canales a las profundidades determinadas, más decenas de millones para su mantenimiento anual”, dijo el ejecutivo.
La obra se realizaría a través de una concesión de obra pública a un privado, que financiará su inversión mediante el cobro de peaje a los buques que utilicen los canales. Y la competitividad de los productores de la región para colocar sus mercaderías en el mundo dependerá de que la ventaja de sacar buques con mayor carga a mayor calado compense el incremento en el peaje para cubrir la inversión que hará el privado en el dragado, analizó.
La licitación de la obra del proyecto VNT fue dejada sin efecto en febrero de este año, ya que sólo se presentó una empresa. Ese proyecto, que ahora está bajo revisión, preveía la salida al océano de la VNT vía el canal Emilio Mitre (EM). Esa elección es discutida por muchos expertos, ya que profundizar el canal EM trae aparejado un alto costo de mantenimiento. La opción que varios estudios plantean es profundizar el canal MG, que es la otra salida del sistema, y la más natural, ya que se encuentra sobre la línea batimétrica de mayor profundidad del río.
“Cualquiera sea la opción que finalmente se tome, existen notas reversales entre los dos países ribereños que establecen que ambos canales (EM y MG) deben tener las mismas condiciones de navegabilidad y tarifa”, puntualizó el operador portuario.
Martínez analizó que “todo lo que beneficie a la producción de la cuenca del Plata, beneficia a los puertos uruguayos como proveedores de servicios logísticos a los productores e importadores de la región”. Por tanto, el proyecto de dragar los ríos para que los buques salgan con mayor carga, generando una economía de escala, “solo puede ser beneficioso para Uruguay, y para todos los países de la cuenca”, dijo.
“Pero así como Argentina se interesó por los pocos kilómetros de dragado del canal de acceso al puerto de Montevideo, solicitando información y datos sobre esa obra, Uruguay debe proceder de forma similar, exigiendo ser consultado sobre la modificación y alcance de obras en aguas de soberanía compartida”, insistió.
Injerencia de Uruguay
El río De la Plata es de soberanía compartida entre Uruguay y Argentina, está regido por un tratado y administrado por la Comisión Administradora del río De la Plata (CARP). Y en el tratado se establece que toda reglamentación o modificación de los canales “se efectuará previa consulta con la otra parte”.
“Es lo que hemos visto a lo largo de los últimos años con las obras de profundización y extensión del canal de acceso al puerto de Montevideo. Uruguay comunicó su decisión y Argentina fue consultada. Lo mismo debe ocurrir con los proyectos argentinos de dragado”, reclamó el director de Corporación Navíos.
Martínez señaló que gran parte del ingreso de divisas a nuestro país depende de la exportación de bienes que se realiza por los puertos del litoral uruguayo. Y los buques que recalan en ellos acceden al mar a través del canal MG, que “necesita mayor calado y ancho de solera (ancho del canal en el fondo) para permitir el acceso a puerto de buques de gran tamaño, que perfectamente pueden navegar y acceder a Nueva Palmira”, comentó.
Y advirtió que la actual concesión del canal MG vence a comienzos de 2026, por lo que las autoridades “deberían estar trabajando desde antes de ayer, preparando la licitación para su renovación y puesta a punto con miras a mantener la misma profundidad que su alternativa, el canal EM, y las profundidades proyectadas para los canales Intermedio y Punta Indio en el río De la Plata; esa es lo que la competitividad del país necesita”.
Y sostuvo que, en caso de que el MG no se profundice para igualar la profundidad que se alcance en los canales del río De la Plata, “las exportaciones uruguayas como los tránsitos por los puertos del litoral uruguayo perderán competitividad”.
Cosecha desafiante
Navíos “está preparado para recibir la importante cosecha de soja de esta zafra”, y “tanto la gran capacidad de recibo de camiones, la capacidad estática en silos más grande del país (460.000 toneladas base soja), como las instalaciones de secado y acondicionamiento han sido preparadas con anterioridad”, confirmó al ser consultado.
El terminal tiene una capacidad de recibo desde camiones, a través de sus cuatro plataformas volcadoras, de 25.000 toneladas por día, que se suman a las aproximadamente 14.000 toneladas por día que se pueden recibir desde barcazas. En cuanto a la carga de buques, el terminal puede llegar a cargar en barcos adecuados unas 40.000 toneladas de granos por día, a través de sus dos líneas de carga simultáneas.
Martínez detalló que los buques que cargan trigo por lo general levantan en el puerto de Nueva Palmira entre 30.000 y 35.000 toneladas, y salen a 34 pies o 10,36 metros de calado, y viajan completos directamente a destino, sin necesidad de escala intermedia. Los que cargan poroto de soja levantan entre 45.000 y 50.000 toneladas, saliendo también con un calado de 34 pies, que es el máximo que permiten los canales de salida al océano Atlántico desde ese puerto del litoral uruguayo.
A propósito el tándem Nueva Palmira–Montevideo para el completamiento de buques. Dijo que un buque granelero Panamax típico, con siete bodegas (225 metros de eslora por 32 metros de manga), sale desde Nueva Palmira con la carga y calados indicados, dejando aproximadamente una bodega y media vacía. Esos buques completan con 15.000 o 20.000 toneladas en Montevideo, hasta un calado que actualmente es de 13 metros.
El director de Corporación Navíos sostuvo que “siempre hay oportunidades de mejora”, ya que el sistema logístico de exportación de granos involucra a diversos actores: los estatales (con rutas, puentes, balanzas y demás), los privados (el transporte, los acopios, puertos, entre otros) y los binacionales (canales de navegación sobre el río De la Plata).
“Un terminal como el nuestro, que originalmente estaba enfocado hacia el río, hacia el manejo de cargas en tránsito de terceros países, se adaptó rápidamente para recibir y embarcar esos granos de exportación que el Uruguay comenzó a producir, a través de sucesivas inversiones en recibo y descarga de camiones, silos, cintas de embarque y muelles, que fueron acompañando la creciente demanda. Estamos continuamente adaptándonos, ampliando nuestras instalaciones, y con inversiones en infraestructura, en capacitación, en software y en personal”, valoró.
En cuanto a las cargas de trigo, cebada y colza. Informó que en lo que va de la zafra 2024 se van embarcando 670.000 toneladas de trigo, unas 110.000 toneladas de cebada y unas 60.000 toneladas de canola.
Comenzó hace 14 años en Young, y también se realiza en Montevideo; en dos hectáreas 350 voluntarios cosecharon 100.000 choclos, para elaborar 40.000 platos de comida
Hace 14 años el productor argentino Billy Battro, radicado en Uruguay, realizó la primera Chocleada en Young, Río Negro. La actividad consiste en una parcela de maíz que se cosecha a mano por voluntarios, y esa producción es donada a centros benéficos. Tres años después la actividad también se comenzó a realizar en Montevideo, con una gran participación de centros educativos públicos y privados, así como empresas, que se suman a colaborar; en la reciente edición participaron más de 350 voluntarios, que cosecharon 100.000 choclos, que significan 40.000 platos de comida.
“Todo esto nos llena el alma, nos llena el corazón, y queremos contagiar, que la gente se dé cuenta que dedicarle un día de nuestra vida a pensar un poquito en los otros, en los que más necesitan, no nos cuesta nada. Y con un granito de arena de cada uno es imponente lo que podemos hacer”, dijo Battro a VERDE.
La Chocleada surgió como idea de su amigo Sebastián Deym, en la crisis de comienzos de los 2000, y Battro puso a disposición parte de una chacra que tenía a 10 kilómetros de Young.
“Dos meses antes empezamos a ir con Belén, mi hija, a escuelas públicas y privadas, y les decíamos a los chicos que traten de ver qué necesidades habían en el pueblo. Y ellos mismos fueron quienes decidieron ayudar al Centro Esperanza, que estaba en un lugar apretado, chiquitito, alquilado. Y esto motivó a que un particular done un terreno, otro puso plata para la obra. Juntamos un montón de plata, que fue el flujo que tenían para poder crecer con el Centro Esperanza”, recordó.
En esta edición de la Chocleada, en Montevideo, se ayudó a los barrios Aeroparque y Colonia Nicolich. “Participó la escuela de Villa Tato, ahí tenemos huerta, hacemos cosas en el Caíf. O sea, con muy poquito que cada uno ponga, es un montón lo que se hace. Y aparte, uno cuando hace el bien y da una mano se siente mucho mejor. Desprendámonos de tanto trabajo y obligaciones, y animémonos a hacer cosas distintas, como esta”, expresó el agricultor.
Los propietarios del barrio privado La Tahona cedieron el predio donde se hace la Chocleada, la empresa Woslen se encargó de sembrar, otras empresas aportaron servicios de maquinaria. “Cada uno puso su granito de arena y así sembramos estas 2 hectáreas; o sea, con dos bolsas de semilla de maíz que nos donaron, hicimos 100.000 choclos y 40.000 platos de comida”, destacó.
El pasado 29 de abril también se hizo una Chocleada en la Colonia Berro, donde los menores privados de libertad se encargaron de cosechar y entregar esos choclos a los centros beneficiarios. “Hasta quienes están privados de libertad pueden dar una mano en la sociedad”, destacó Battro.
Banco de Alimentos
Battro también fue el fundador del Banco de Alimentos en Uruguay, institución que ya tiene 12 años, y que el año pasado entregó 600.000 kilos de comida por todo el Uruguay. El Banco de Alimentos está en casi todos los departamentos, con importante presencia en Montevideo y Canelones. “Entregamos todos los días alimentos que está próximo a vencerse y las empresas los donan, y otras empresas donan alimentos no perecederos”, explicó.
Actualmente son 250 los centros beneficiarios a los que asiste el Banco de Alimentos, que cuenta con un centro de logística en la ruta 101. Quienes estén interesados en participar deberán entrar a bancodealimentos.org.uy y llenar una planilla con sus datos para que los integrantes de la organización puedan contactarse.
Harina y polenta
El Banco de Alimentos realizó un convenio con la Asociación Agropecuaria de Dolores y Molino Dolores, que donan trigo y lo procesan para entregar harina a la organización. También se hizo un acuerdo con Cargill, que establece que por cada tonelada de maíz que dona un productor, la empresa aporta otra, duplicando la contribución. Ese maíz será procesado por Puritas, que realizará polenta, para que el Banco de Alimentos pueda mejorar su canasta.
“Antes cosechábamos 3.500 kilos de maíz por hectárea, ahora sacamos 5.000 kilos. Donar 500 kilos, o 300 kilos, no nos cambia en nada; no va a afectar el margen de la empresa que donemos un poquito”, explicó Battro.
Una vida solidaria
El empresario comentó que entre los 18 y 23 años estuvo muy enfermo, le sacaron dos tumores de la cabeza y le realizaron tratamientos de quimioterapia, incluso tuvo que atenderse en Estados Unidos. “Eso me marcó. Valoré el vivir día a día y no estar tan enfocado en el éxito. Eso me ayudó a ver a quienes tenemos a nuestro alrededor, qué necesidades tienen, y no andar solamente en la burbuja de nuestra familia, amigos y trabajo”, expresó. “Dando uno se siente mucho mejor y está más feliz. Esto contagia alegría. Hay que contagiar, y la forma de contagiar es haciendo”, finalizó.