Agricultura

Cuatro Hojas: Suben rindes de equilibrio para los cultivos de verano, en invierno caen

6 de noviembre de 2023

Los puntos de indiferencia de la soja y el maíz apenas se incrementaron, al tiempo que en trigo, cebada y colza hubo una leve caída por el ajuste de los fertilizantes.

Luego de una zafra 2022/23 que dejó en la mayoría de los casos un resultado negativo por el impacto de la sequía, de cara a la zafra de verano 2023/24 se observa un leve incremento en el punto de equilibrio de la soja y el maíz. “Los precios bajaron y los costos también tuvieron un ajuste a la baja”, dijo a VERDE el ingeniero agrónomo Emiliano Uribe, director de la consultora Cuatro Hojas. 

Sobre los cultivos de invierno afirmó que en trigo y cebada, si el clima acompaña en la recta final, “es posible que se logre superar los niveles de equilibrio”, mientras que para la colza “la situación es más compleja”. 

Aseguró que los costos en general se han ajustado, aunque quizás “algo menos de lo que esperábamos”. Detalló que en el caso de la soja un 25% de los costos corresponde a semilla y fertilizante, y que la semilla subió y los fertilizantes bajaron. Los específicos fitosanitarios representan un 18% del total y señaló que el precio del glifosato corrigió a la baja. 

Los servicios de maquinaria, que representan entre 20% y 25% de los costos, según el cultivo, y estos se incrementaron. “Todavía no entendemos bien por qué, pero subió, y para nosotros está en niveles desproporcionados”, consideró el consultor. 

Recordó que en la campaña anterior “estábamos con precios más altos e insumos más caros, mientras que en la actual los precios están un poco más deprimidos, pero con costos menores”. En el caso de la soja de primera “el punto de equilibrio ronda los 2.300 kilos por hectárea (kg/ha), la de segunda llega a 1.800 kg/ha, el maíz de primera tiene un rinde de indiferencia que se acerca a los 5.500 kg/ha y el de segunda se ubica en casi 4.000 kg/ha”. Estas referencias toman el precio del maíz en el eje de los US$ 250 por tonelada y el de soja en unos US$ 440 por tonelada, acotó. 

El director de Cuatro Hojas estimó que en Uruguay el maíz de segunda “dominará en el mediano y largo plazo la superficie sembrada con cereal”. No obstante, este año el maíz de primera “crecerá”, debido a la situación que dejó el verano pasado, y a las previsiones de un año “llovedor”, explicó. Por lo tanto, “creo que el área de primera estará por encima de la registrada en la zafra pasada”, estimó. 

Por otra parte, Uribe afirmó que en cebada, por la problemática sanitaria se demandaron entre una y dos aplicaciones de fungicidas frente a lo presupuestado. Puntualizó que se trata de aplicaciones “caras”, cuyos costos oscilan entre US$ 40 y US$ 45 por hectárea. 

De todas formas, destacó que la fertilización basal y las primeras ureas “costaron mucho menos” de lo que estaba presupuestado, porque se aplicó menos fósforo y urea. “Cuando se sembró había una seca tremenda y los suelos estaban muy mineralizados, con niveles de nitratos muy altos”, confirmó. A la vez, “el fósforo que se había aplicado para soja no había sido absorbido, y quedó para el cultivo siguiente”. Por eso, destacó la importancia de realizar análisis de suelos, ya que “es la única forma de saber” cuáles son las necesidades”. 

El director de Cuatro Hojas consideró que para los cultivos de trigo y cebada, “si el clima acompaña en la recta final, no habría dificultades para alcanzar esos rindes de equilibrio”, mientras que en colza, “estará más peleado” el resultado. Describió que en la implantación “hubo problemas de insectos y heladas, que trajeron muchas dificultades” para la colza. “No será fácil acercarse a los 2.000 kg/ha, ya que en Uruguay nunca se ha tenido un rinde promedio” de ese nivel, remarcó el agrónomo.

Sobre los planes de siembra, sostuvo que “no hubo grandes cambios”, aunque “sí hay variaciones” en la superficie que tuvieron los maíces de segunda en la zafra pasada, ya que no se cosecharon o se hicieron fardos o silos. En esos casos “tratamos de hacer un cultivo invernal para que el suelo no quedara desprotegido durante todo el invierno”, señaló. Por ese motivo, “habrá menos proporción de soja de primera, porque el maíz de segunda es el cultivo antecesor. Eso marca un crecimiento de la intensidad agrícola”.

A su vez, se buscó un aumento de área como forma de diluir los costos y pérdidas generados en la zafra precedente. En esa línea, informó que “los productores han buscado crecer en área entre 10% y 15%”, lo que consideró un crecimiento ordenado y controlado, ya que “por encima de esos niveles se descontrola todo el sistema”.

Nota de Revista Verde N°110

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