fbpx
Agricultura

Empresa agrícola-ganadera ve al negocio con buenas perspectivas

5 de octubre de 2021

La familia Passarino maneja 5.400 hectáreas en Soriano y Paysandú, parte del área es alquilada, realiza rotaciones de cultivos y pasturas, ciclo completo, tiene corral y riego 

Leonel Passarino es integrante de una empresa familiar que se dedica a la producción agrícola y ganadera en la zona de Dolores, departamento de Soriano. Allí recibió a VERDE y comentó que observa con optimismo las perspectivas para el negocio agropecuario. 

Recordó que si bien la cosecha de verano anterior “no fue buena por la falta de agua”, tampoco fue tan dura como la seca de la zafra 2017/18, de la que todavía “venimos arrastrando efectos, porque se perdieron 2/3 de la cosecha, lo que significa que se perdió la rentabilidad de varios años”. 

Passarino dijo que la superficie agrícola y ganadera en la empresa “se ha mantenido estable”, pero señaló que “estamos intensificando” en ambas actividades. Señaló que los precios agrícolas son muy buenos, pero también lo son los del ganado, tanto de la carne vacuna como ovina. Hay espacio para que la ganadería pueda crecer y aún tenemos mucho para aprender. Por eso estamos apostando a intensificar”.  

El productor entiende que el sector tiene un buen clima de negocios. “Venimos de un año 2020 muy complejo, desde lo humano, cosas que exceden al negocio”, comentó. Pero dejando de lado esas circunstancias, dijo que “hay un muy buen ánimo para invertir, crear puestos de trabajo y hacer las cosas bien, tanto en agricultura como en ganadería. Se observa que los productores buscan mejorar los campos, los establecimientos, el ánimo es diferente”.

Consideró que las perspectivas son buenas, por los precios pero también porque “se recibe un mensaje diferente, que vamos por buen camino, de que nos van a acompañar, que invita a invertir. Los costos han subido pero la mayoría sube para todos los productores del planeta”.

Comentó que “estamos con varios proyectos: recambio de maquinaria, inversiones en aguadas, en infraestructura para el ganado, en fertilización, en riego. Algunas aún están en etapa de análisis, pero está el ánimo para hacerlas, mirar para adelante y apostar al rubro”.

Sobre las exigencias ambientales sostuvo que “se apunta a hacer las cosas bien”, aunque admitió que “si hay alguien que te marca como el responsable de todo, lo miras con recelo. Por eso no comparto algunas declaraciones del ministro de Ambiente (Adrián Peña), aunque ahora viene moderando su discurso sobre el sector. El tema de la contaminación es muy profundo y a nivel general “se busca hacer las cosas bien, hay mucha información”, agregó.

Passarino comentó que trabaja en la empresa desde el año 1998, pero “en 2008 mi padre (Juan Passarino) hizo un viaje y me dejó las libretas de cheques y una autorización. Desde ese momento hemos llevado la empresa adelante”, recordó. 

Actualmente cuatro hermanos (Fernando, Pablo, Nicolás y Leonel) trabajan en la empresa, cada uno con un rol definido. “Mis hermanos están en el área productiva y yo estoy con la gestión y los negocios. La firma sigue siendo presidida por mi padre y nosotros la integramos, al igual que los otros dos hermanos (Mariela y Juan Manuel), que tienen sus carreras profesionales”, describió. Y Leonel destacó como elemento importante la comunicación entre los integrantes de la familia.  Leonel también mencionó a su abuela, que cumplió 100 años el 27 de agosto.

La empresa maneja unas 3.900 hectáreas en Soriano, y 30% de esa superficie es alquilada. Y suma otras 1.500 hectáreas arrendadas en Paysandú. En total trabajan 27 personas.

La intensificación ganadera se está haciendo “más que nada en Soriano y en campos propios, por la comodidad del personal, ya que tienen su casa y su familia instalada allí. La base fundamental de todo esto es tener calidad de gente, con avidez, con cultura de trabajo, motivada y con capacidad de decisión”, remarcó.

Comentó que este año “hemos aumentado 400 metros de comedero con toda la infraestructura. A las vacas de cría les estamos dando un alimento líquido, proteico, basado en melaza de caña de azúcar, con buenos resultados; se aplica con fibra de baja calidad (fardo de paja de cebada)”.

El productor recordó que la utilización de esa tecnología se inició hace tres años y “vamos a seguir, porque logramos aumentar al doble el ganado de cría. No dependemos de los puentes verdes o de rastrojos, y mantenemos los montes limpios, es un parquecito, el ganado los limpia y estamos con 93% de preñez”. 

Explicó que se aplica dos veces por año, en verano y de junio en adelante. “Con este sistema estamos manejando 600 vientres en Soriano y otros 450 en Paysandú”, comentó. En Soriano la cría se hace principalmente en los montes y campos de baja calidad, que no se siembran, como costas de arroyos o bañados.

En los últimos años “hemos estabilizado bastante la rotación. Desde 2007/08 veníamos con la ganadería, arrancamos con la cuota 481”, señaló. Agregó que el planteo ganadero “va mucho de la mano con todos los granos, ya sean forrajeros o de rechazo”; y si bien “el área de pasturas viene creciendo, no ocupa una superficie tan importante y no podemos decir que le estén quitando demasiado espacio a la agricultura”. 

Actualmente el área con festuca y pradera es de unas 300 hectáreas, que se destinan a la recría. “Allí se tiene altas cargas, uno de los campos empraderados está en Cañada Nieto, son 140 hectáreas y están con casi 1.000 de animales. Cuando sobra el pasto van más horas al pastoreo y menos a los corrales”, señaló.

En la empresa de los Passarino se hace ganadería de ciclo completo. “Se compra 2/3 de la reposición, luego todo va al corral, donde la mayoría es para cuota 481, aunque ahora aparecen otros negocios. Tenemos cuatro corrales inscriptos para cuota, con una capacidad total instantánea de 1.000 animales, y después contamos con 1.400 metros de comedero para recría; lo que llamo medio encierro”, comentó. 

Allí “se hace una ración con silo de sorgo o maíz, cebada forrajera o trigo forrajero, más un núcleo, un producto para el control de meteorismo, y van a las praderas de alfalfa o a trébol. En ese régimen se tiene una alta dotación por hectárea y, según la oferta de pasto, se hace entre tres y siete horas de pastoreo para luego volver al corral; al otro día de mañana comen y van al verdeo”, detalló.

Agregó que, “cuando llegan a los 370 kilos ingresan al corral de engorde, están los 100 días y luego van a faena. Por año estamos enviando a frigorífico unas 3.500 cabezas además de las vacas de invernada, que generalmente son entre 300 y 500, que se invernan en praderas o con avena o verdes”.

Passarino señaló que en este momento el negocio del corral “es muy atractivo y hay mucha demanda por novillo pesado, novillo viejo, vaquillona y vacas de invernada. Si bien el precio de los granos está a muy buen nivel, la cuenta sigue dando”. 

Planteó que “el negocio también está en valorizar los granos forrajeros, no depender del mercado interno, de la secadora y demás. Generamos un valor importante. El negocio más atractivo está en la recría intensiva; metemos muchos kilos a bajo costo”.

En la parte agrícola “el área se ha mantenido estable, incluso por rotaciones, al incluir pasturas, tal vez la ganadería le saque un poquito de superficie”, señaló. 

El productor afirmó que “las praderas benefician al campo. Se puede decir que con ganado no se paga una renta de 800, 900 o 1.000 kilos de soja, pero creo que sí, porque todo el sistema sigue siendo rentable. Tenemos campos agrícolas arrendados en los que hemos incluido praderas, y no ha variado el costo del arrendamiento”.

En la empresa de la familia Passarino la rotación agrícola está integrada por unas 2.000 hectáreas de soja, 900 hectáreas de maíz (de primera y segunda) y unas 300 de sorgo, aunque “probablemente bajemos el área y sumemos más maíz, porque nos está dando mejor resultado”, explicó. 

En invierno “venimos aumentando tímidamente el área de colza, este año superamos las 300 hectáreas”, también “se hacen unas 1.000 de trigo y otras 1.000 hectáreas de cebada”.

La empresa es excedentaria en la producción de maíz y consume todo el sorgo que produce.  No obstante, “cuando tenemos trigo de baja calidad o cebada de rechazo, se utiliza en el establecimiento. Eso puede influir en el área de granos forrajeros a sembrar en la zafra de verano siguiente; puede bajar la superficie de maíz y subir la de soja”.

El RIEGO

La empresa adoptó la tecnología de riego en 2013, y en 2016 cambió todo el sistema, aumentando de 120 a 200 hectáreas, con otro equipo que aportó más capacidad de agua. Hace dos años sumamos otras 120 hectáreas y ahora estamos pensando en incorporar otras 90 hectáreas. Tenemos un proyecto para desparramar residuos sólidos; están las piletas de decantación y ahora el objetivo es utilizar los residuos en el campo, como fertilizante orgánico”

Sobre el manejo de los cultivos bajo riego, Leonel Passarino explicó que “aún no tenemos demasiada experiencia, pero un hermano está en ese tema y hay mucha información que se va aplicando”. 

De todos modos, consideró que “falta algún ajuste en las rotaciones, puede haber algo de compactación o hasta puede influir la toxicidad en los suelos para explorar mejores rindes. Si vamos al riego debemos tener todo lo anterior bien ajustado, para que el agua tenga su efecto y podamos maximizar los rindes. Creo que tenemos algo para aprender; si bien estamos sacando buenos rindes, hay margen para mejorar”. Recordó que el año pasado “una cebada nos dio 7.000 kilos con dos vueltas con el riego, que totalizaron 45 milímetros; nos sorprendió que respondiera tan bien”.

LOS RINDES Y EL MANEJO

Passarino explicó que en soja cuentan con un “importante” ajuste del cultivo, y que en maíz y sorgo “nos cuesta más consolidar altos rindes”. Agregó que en soja, salvo años extremos, “hemos logrado tener muy buenos promedios”. 

Este año, “incluyendo el área de seguro, dado que tuvimos un siniestro importante de granizo, logramos 2.000 kilos por hectárea; pero “generalmente nuestro promedio se ubica por encima de los 3.500 kilos”. 

Señaló que en eso incide “la rotación, fertilización, la acidez de los suelos, que si no se atiende pega bastante; no se le da una dimensión real a ese problema. Hace años que aplicamos un fertilizante de base calcárea, con alto contenido de azufre y potasio, y agregamos potasio”. 

Planteó que, a nivel general, “la rotación, la fertilización y la acidez del suelo son temas a donde apuntar para que el país pueda incrementar su promedio nacional”.

Nota de Revista Verde N°95

Anuncios
7 - 23:25