Advierten sobre una “aceleración” de la acidificación de los suelos

Agroenfoque y Omya proponen Calciprill, una herramienta “para mitigar y neutralizar estos la acidez y generar zonas buffer”, para aplicar en la línea de siembra y cobertura.
Uruguay, por su ubicación, su régimen hídrico y la formación de sus suelos, no está dentro de la “zona roja” de suelos ácidos. Estos suelos se concentran en regiones tropicales, como Brasil, Colombia, Ecuador, zonas de África y Australia, señaló a VERDE el gerente técnico de Agroenfoque, Rafael Pastorino.
No obstante, aclaró que el país sí cuenta con zonas que, por su formación, presentan suelos ácidos, como en ciertas partes de Rivera y Tacuarembó, así como suelos de origen cristalino, donde este problema ya está identificado.
En la zona agrícola tradicional, a orillas del río Uruguay, desde Paysandú hasta Canelones, por formación esa no sería la realidad. Sin embargo, “con las intervenciones se están acelerando ese proceso de acidificación de los suelos, que es algo natural”, sostuvo.
Comentó que los suelos, a medida que envejecen, van perdiendo las bases de intercambio –como calcio, potasio y magnesio–, y en esos lugares se van fijando hidrogeniones, lo que provoca la acidificación. “Por tener cultivos agrícolas en secuencia, con altas producciones, y un uso intensivo de insumos, se acelera la acidificación, un proceso que es natural”, afirmó el ingeniero agrónomo.
El uso de nitrógeno “es la intervención humana que más está acidificando los suelos, porque el nitrógeno, cuando se nitrifica, libera estos hidrogeniones a la solución del suelo, y al lixiviarse las bases, con los nitratos, estos ocupan su lugar en la capacidad de intercambio catiónico. Por lo tanto, es preciso ser más eficientes en la utilización del nitrógeno”, indicó.
Para mitigar este efecto, recomendó el uso de un inhibidor de nitrosomonas, de forma que la planta “pueda consumir amonio”, y que así se modifique la relación amonio-nitrato del suelo. Hoy esta relación es de 95-96 nitrato y 4-5 amonio, y se busca pasar a un 80/20”.
Asimismo, remarcó la importancia de realizar diagnósticos precisos, chacra a chacra, ajustados a la realidad de cada sistema. Y señaló que las estrategias para enfrentar esta situación requieren una “mirada integral del sistema”, así como realizar “diagnósticos con lupa, chacra a chacra”, con el fin de obtener información precisa, ya que de lo contrario “vamos a cometer errores importantes”.
Por otro lado, advirtió que “estamos incorporando cada vez más cultivos de leguminosas, como la soja, que hoy ocupa más de 1 millón de hectáreas en Uruguay, y que antes no estaban”. Sostuvo que el proceso de fijación biológica de nitrógeno “también produce acidificación de los suelos”.
Soluciones
De la mano de Agroenfoque y Omya llegan soluciones a esta problemática. Calciprill es una herramienta “para mitigar y neutralizar estos problemas de acidez y generar zonas buffer”, indicó Pastorino. Son productos que se pueden aplicar tanto en la línea de siembra como en cobertura, “lo que es una gran ventaja para el sistema productivo uruguayo”.
“No debemos olvidar que uno de los principales problemas de los suelos uruguayos es la erosión. Por eso, insistió en que cualquier acción correctiva para atacar la acidificación debe integrarse en una visión de manejo sustentable y de largo plazo. Debemos cuidar lo mucho que hemos aprendido en el manejo de cultivos bajo el sistema de siembra directa, y seguir evolucionando hacia una agricultura más consciente y eficiente”, concluyó el gerente técnico de Agroenfoque.
Nota de Revista Verde N°121




