“De la resiliencia a la evolución”: 4 generaciones y un sistema diversificado que integra agricultura, riego, ganadería y lechería

En el marco de los 60 años de Fucrea, el establecimiento “La Guarida”, del CREA Cololó, abrió sus porteras para compartir la evolución de una empresa familiar que combina agricultura, riego, ganadería, lechería y servicios, en un modelo productivo diversificado y en constante adaptación.
La jornada, titulada “De la resiliencia a la evolución”, puso el foco en la historia de cuatro generaciones de la familia Toneguzzo Besozzi, el desarrollo de los distintos rubros y los desafíos hacia adelante, incluyendo el crecimiento del parque de maquinaria, donde la diversificación “es fundamental”. Así lo relató el integrante de la empresa, Marcelo Toneguzzo, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Explicó que el proceso comenzó a fines de los años 80, cuando junto a su esposa se instalaron en el campo familiar, partiendo de un tambo chico y con un fuerte componente agrícola. “Arrancamos con un tambo de 40 vacas y ahí empezó todo el recorrido”, dijo.
A partir de ese punto, la empresa fue creciendo en escala y complejidad, incorporando superficie, aumentando el rodeo y sumando nuevas actividades, en un proceso de aprendizaje continuo apoyado en el trabajo en grupo dentro del movimiento CREA.
Con el paso de los años, el sistema se fue transformando en un esquema altamente diversificado, con fuerte presencia agrícola y una integración creciente de la ganadería.
Hoy, la empresa maneja unas 2.500 hectáreas en verano, con predominio de soja y maíz, mientras que en invierno combina cultivos con verdeos, en una lógica de rotación que apunta tanto a la producción de granos como a la generación de alimento.
En paralelo, la ganadería pasó de ser una actividad secundaria a consolidarse como uno de los pilares del sistema. “Hoy hacemos ciclo completo: cría, recría e invernada”, comentó.
El modelo combina campos en el norte, donde se desarrolla la cría, con recría y terminación en el sur, integrando distintas zonas y aprovechando las complementariedades productivas.
En cuanto a la lechería, el sistema también evolucionó, ajustando escala y estructura, con un tambo más concentrado y tecnificado, que hoy ordeña en el entorno de 300 a 350 vacas.
Uno de los hitos más recientes en la transformación del establecimiento fue la incorporación del riego, tras más de una década de evaluación.
La inversión incluyó una represa de gran porte y permitió asegurar la producción en áreas clave. “El riego nos da una estabilidad enorme”, destacó el productor.
El contraste productivo en un año seco es claro: mientras el maíz en secano muestra caídas importantes, los sistemas bajo riego mantienen rendimientos significativamente superiores, asegurando volumen para la alimentación.
A nivel estructural, la empresa combina campo propio con una fuerte base de arrendamientos, alcanzando una escala de trabajo de más de 7.000 hectáreas, lo que le permite sostener el crecimiento.
En ese contexto, la diversificación aparece como una estrategia central para gestionar riesgos y estabilizar resultados. “Es difícil que todos los rubros estén bien al mismo tiempo, por eso hay que diversificar”, sostuvo.
Actualmente, la ganadería y la lechería muestran buenos resultados, mientras que la agricultura enfrenta un escenario más desafiante, marcado por la sequía y la caída de rendimientos. “Si sacamos 1.000 a 1.200 kilos de soja estamos conformes”, indicó, reflejando el impacto del clima en la campaña.
Más allá de los resultados coyunturales, el productor remarcó que el sistema está preparado para sostener la actividad en distintos escenarios, apoyado en la integración de rubros y en una estrategia de largo plazo.
La jornada de Fucrea permitió justamente mostrar ese recorrido, desde los inicios hasta el modelo actual, destacando el rol del trabajo en grupo y la planificación como motores del crecimiento. “CREA ha sido el motor que nos empujó siempre para adelante”, afirmó.
Escuchá a Marcelo Toneguzzo.



