La agricultura le aportó energía, organización y tecnología a la cadena ganadera, valoró Guigou

La integración entre agricultura y ganadería representa la transformación “más importante” que vivió el agro uruguayo desde la adopción de la siembra directa. La expansión del maíz, el desarrollo de los corrales de engorde y la posibilidad de transformar granos en carne permitieron “aumentar” la escala del negocio ganadero, “mejorar” la capacidad de respuesta frente a eventos climáticos y generar “nuevas” oportunidades para toda la cadena. Así lo señaló el director de ADP, Marcos Guigou, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Consideró que el crecimiento de la terminación a corral cambió estructuralmente la producción ganadera del país. La disponibilidad de granos y la integración con la agricultura “permitieron amortiguar situaciones complejas”, como la sequía del último verano, “evitando pérdidas importantes” de ganado por falta de forraje y ofreciendo una salida comercial para miles de animales. “Después de la siembra directa, la integración entre agricultura y ganadería ha sido la mayor transformación que tuvo el sector”, dijo.
A su entender, sin ese proceso de integración Uruguay no habría podido aprovechar plenamente el excelente momento que atraviesa el mercado internacional de la carne. La capacidad de terminar un mayor volumen de animales permitió aumentar la oferta exportable y responder a una demanda internacional que continúa firme. “Si no existiera esta integración, el negocio de la carne en Uruguay sería muchísimo más chico”, afirmó.
El director de ADP sostuvo que el desafío de los próximos años pasa por seguir mejorando la eficiencia biológica de los sistemas. En ese sentido, el empresario valoró el “enorme” potencial que existe para avanzar en genética, tanto desde el punto de vista reproductivo como en características vinculadas a la producción de carne. Mencionó, al respecto, la eficiencia de conversión, el marmoreo y la adaptación de los animales a los sistemas de terminación a corral. “Todavía hay muchísimo para mejorar en genética y en eficiencia de producción”, dijo.
Guigou explicó que ADP viene acumulando información productiva desde hace varios años gracias al sistema de trazabilidad, lo que permite identificar qué rodeos presentan mejores desempeños durante la recría y el engorde. Además de la genética, remarcó la importancia de aspectos como la sanidad de origen, la homogeneidad de los lotes y el manejo dentro del corral.
A su entender, el verdadero diferencial competitivo surge de la combinación de todos esos factores. “La genética es importante, pero también lo son la sanidad, el manejo y la información acumulada durante años”, afirmó. Consideró “hay muchísimo para hacer en los cruzamientos terminales, donde estamos observando en el corral diferencias de 200 gramos por día respecto a rodeos puros”.
Reconoció que hoy existe una mayor cercanía entre productores e industria para definir qué tipo de ganado demandan los mercados. Sin embargo, consideró que muchas de las mejoras de calidad todavía no reciben un premio económico suficiente como para acelerar su adopción.
Por esa razón, entiende que el momento actual debe aprovecharse para invertir en ventajas competitivas que serán determinantes cuando el ciclo ganadero deje de ser tan favorable. “Hoy es el momento de construir ventajas para cuando el negocio vuelva a ser más competitivo”, sostuvo.
Guigou planteó que la evolución de los mercados internacionales también está llevando a la industria a demandar carcasas cada vez más pesadas, con animales que hoy se ubican en el entorno de 290 a 300 kilos, e incluso con requerimientos superiores para algunos programas comerciales. Ese escenario plantea nuevos desafíos para la producción, ya que alcanzar esos pesos exige un crecimiento sostenido durante toda la vida del animal y también comienza a poner a prueba el potencial de la genética disponible, dijo.
Más allá de la ganadería, el empresario volvió a destacar el papel que desempeñó la agricultura en la transformación del agro uruguayo. Recordó que la adopción de la siembra directa, el crecimiento de la soja, el desarrollo de la logística de granos y la incorporación de nuevas tecnologías modificaron profundamente la forma de producir.
Para Guigou, fue la agricultura la que terminó impulsando buena parte de los cambios que hoy se observan en la ganadería. Explicó que el desarrollo agrícola generó una base sólida sobre la cual la producción de carne pudo crecer, incorporando tecnología, conocimiento, mejores pasturas y una integración cada vez mayor entre ambos sistemas. “La agricultura le aportó energía, organización y tecnología a toda la cadena ganadera. Después, la ganadería aporto una tremenda base genética, de conocimiento y de pasturas, y eso terminó siendo un tremendo éxito”, indicó.
Respecto a la campaña agrícola 2026/27, Guigou analizó las oportunidades que puede generar un eventual año Niño. Consideró “muy valiosos” los trabajos, como el de Gonzalo Rizzo de la Facultad de Agronomía, que muestran una mayor respuesta de los materiales de soja de ciclo corto cuando las lluvias acompañan durante diciembre, enero y febrero.
No obstante, el director de ADP reconoció que la decisión no resulta sencilla debido a la variabilidad climática que caracteriza a Uruguay. “Me entusiasma mucho la idea de adaptar los materiales al escenario climático de cada campaña”, indicó. Sostuvo que si los pronósticos estacionales continúan mejorando en precisión, los productores podrán comenzar a diferenciar con mayor intensidad las estrategias de siembra según el tipo de año proyectado.
En un escenario Niño podrían utilizarse materiales más ofensivos, orientados a maximizar el potencial de rendimiento, mientras que frente a una Niña cobrarían mayor importancia materiales más estables y defensivos. Sin embargo, aclaró que esa evolución dependerá tanto de la confiabilidad de los pronósticos como de la disponibilidad de genética adaptada a cada estrategia. “En el futuro podremos ser mucho más ofensivos o defensivos según el pronóstico climático de cada campaña”, dijo.
Guigou agregó que la mejora continua de la agricultura no llegará a través de cambios disruptivos como ocurrió con la siembra directa, sino mediante una sucesión de pequeños avances en genética, manejo y uso de la información.
Consideró que la combinación entre mejores pronósticos, nuevos materiales y decisiones agronómicas más precisas permitirá seguir aumentando la productividad del sistema. “La próxima revolución será la suma de muchas mejoras pequeñas que terminarán haciendo una gran diferencia”, avizoró.
Escuchá al director de ADP, Marcos Guigou.




