Agricultura

El Niño “no debe interpretarse como una garantía de altos rendimientos”, advirtió Baethgen

15 de julio de 2026

La confirmación de un evento Niño para la campaña 2026/27 “mejora” las perspectivas productivas para la agricultura uruguaya, aunque “no asegura” por sí sola una cosecha récord. El fenómeno “incrementa” las probabilidades de registrar lluvias “superiores” a lo normal durante la primavera y comienzos del verano, pero su impacto debe interpretarse en términos de “probabilidades y no como una certeza”. Así lo señaló el consultor privado y exinvestigador de la Universidad de Columbia, Walter Baethgen, durante una jornada organizada por Copagran, en una entrevista con Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

Explicó que el Niño es un fenómeno oceánico-atmosférico que se desarrolla en el océano Pacífico tropical, a unos 6.000 kilómetros de Uruguay, y cuyos efectos sobre el clima local se producen a través de modificaciones en la circulación atmosférica.

Baethgen indicó que actualmente la temperatura del océano ya supera los valores normales y que todos los modelos coinciden en proyectar un fortalecimiento del fenómeno hacia fines de año. “Todo indica que vamos hacia un Niño fuerte, con temperaturas entre un grado y medio y más de dos grados por encima de lo normal en el Pacífico”, dijo.

Respecto a Uruguay, el consultor señaló que la principal consecuencia es un aumento de la probabilidad de registrar precipitaciones superiores a lo habitual durante septiembre, octubre, noviembre y diciembre, además de un nuevo incremento de las lluvias durante el otoño de 2027. Sin embargo, existe un período donde la señal climática pierde fuerza, aclaró.

Entre enero y febrero predominan las tormentas convectivas, muy localizadas, lo que dificulta la elaboración de pronósticos de lluvia con varios meses de anticipación. “En verano hay mucho ruido climático porque predominan las tormentas convectivas, muy intensas pero muy localizadas”, sostuvo. Baethgen remarcó que el Niño “no debe interpretarse como una garantía de altos rendimientos”.

A partir de datos nacionales de producción de maíz, el consultor mostró que el rendimiento promedio del cultivo aumenta aproximadamente 16% o 17% durante los años Niño respecto a un año normal, mientras que en los años Niña disminuye entre 10% y 11%. No obstante, hay campañas Niño con resultados discretos y años Niña con rendimientos excepcionales, consideró. “El Niño aumenta las probabilidades de una buena campaña, pero no asegura una cosecha récord”, afirmó.

Para el consultor, la clave está en utilizar correctamente la información climática. Explicó que los pronósticos estacionales son herramientas probabilísticas que ayudan a mejorar la toma de decisiones, pero no deben conducir a cambios extremos en la planificación productiva. En lugar de modificar completamente el sistema, recomendó realizar ajustes graduales en función del mayor nivel de confianza que aporta el pronóstico. “La buena forma de usar esta información es mover perillas, no prender o apagar interruptores”, sostuvo.

A modo de ejemplo, el ex investigador señaló que un productor puede optar por aumentar ligeramente el área de maíz de primera o ajustar la combinación de cultivos de invierno y verano, pero no debería tomar decisiones drásticas basándose únicamente en la presencia del Niño.

También se refirió a expresiones que suelen utilizarse cuando aparecen este tipo de fenómenos, como “super Niño” o “Niño Godzilla”.  Planteó que “muchas de esas denominaciones tienen más valor comunicacional que científico” y que, en realidad, lo importante es observar cuánto aumenta la temperatura del Pacífico respecto a lo normal. “Más que los nombres, lo importante son los datos y la intensidad del calentamiento del océano”, indicó.

Baethgen también analizó los efectos del Niño sobre otras regiones agrícolas del mundo. Señaló que en términos generales el fenómeno favorece los rendimientos en el sur de Brasil, Uruguay y parte de Argentina, mientras que suele generar condiciones menos favorables en Australia, Sudáfrica y algunas regiones de China.

Precisamente, el consultor comentó que estudios realizados a escala de condados muestran una mayor frecuencia de buenos rendimientos de maíz en el sudeste de América del Sur durante los años Niño, al tiempo que aumentan las probabilidades de menores rendimientos en distintas zonas productoras de China. “El Niño no afecta de la misma manera a todas las regiones agrícolas del mundo”, advirtió.

Baethgen realizó una precisión sobre los efectos del fenómeno en Estados Unidos. El Niño que se desarrolla durante el segundo semestre de 2026 no tendrá influencia sobre la campaña norteamericana actualmente en marcha, sino sobre los cultivos que se implantarán durante la primavera de 2027, comentó.

Por esa razón, los impactos más importantes para Uruguay se concentrarán durante la primavera de este año y el otoño del próximo. “Para Uruguay los efectos aparecen esta primavera y el otoño de 2027; en Estados Unidos se verían recién en la campaña siguiente”, avizoró.

Escuchá al consultor privado y exinvestigador de la Universidad de Columbia, Walter Baethgen.

SyngentaSyngenta
Erro GrapErro Grap
3 - 18:09