Drones agrícolas ganan terreno por su precisión en el “momento justo”

Los drones agrícolas dejaron de ser una tecnología emergente para transformarse en una herramienta habitual dentro de los sistemas productivos uruguayos. La posibilidad de realizar aplicaciones cuando las condiciones de piso impiden el ingreso de equipos terrestres, junto con los avances en capacitación y precisión, explican un “crecimiento” que se aceleró en los últimos dos o tres años. Así lo señaló el director de Agro Equipos, Guillermo Quintan, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Quintan participó de una mesa de intercambio, en el lanzamiento de Dragur de los nuevos drones DJI: AGRAS T55 y la evolución del conocido AGRAS T100, que ahora con batería dual, junto a Javier Guede, Roberto Condon, Daniel Hernández y Federico Ernst.
Indicó que la incorporación de drones para aplicaciones agrícolas viene creciendo de forma “sostenida”, especialmente en el este del país, donde la empresa trabaja en arroz, soja y ganadería. Resulta habitual observar drones operando durante el día y la noche, una realidad “muy” distinta a la de los primeros años, cuando la tecnología todavía despertaba curiosidad entre los productores, acotó. “Hace dos o tres años éramos una rareza; hoy es normal ver drones trabajando en el campo”, dijo.
Actualmente, los equipos realizan pulverizaciones con herbicidas, insecticidas, fungicidas y fertilizantes foliares, además de aplicaciones de productos sólidos. Quintan comentó que inicialmente el mayor desarrollo estuvo asociado a la siembra de semillas finas para cultivos de cobertura y verdeos de invierno, aunque los nuevos equipos comenzaron a abrir oportunidades para aplicaciones de fertilizantes como urea.
A su entender, el próximo desafío será mejorar la logística de abastecimiento en el campo para incrementar la eficiencia operativa. “Los equipos ya permiten hacer fertilizaciones; ahora el desafío pasa por optimizar la logística en tierra”, sostuvo.
Consultado sobre las principales ventajas de esta tecnología, el director de Agro Equipos consideró que el mayor diferencial no pasa únicamente por la precisión de aplicación, sino por la posibilidad de intervenir exactamente cuando el cultivo lo necesita.
Explicó que tras una lluvia o frente a la aparición de una plaga, los drones permiten ingresar al lote sin depender de las condiciones de piso, evitando pérdidas de tiempo que pueden afectar el resultado del tratamiento. “La mayor ventaja es poder aplicar en el momento correcto, cuando otras herramientas no pueden ingresar”, indicó.
A ello se suman otros beneficios, como la reducción del pisoteo sobre los cultivos, una mayor seguridad para el operario y la posibilidad de trabajar en superficies donde los equipos tradicionales presentan mayores limitaciones.
Respecto a la calidad de aplicación, Quintan afirmó que los drones ya alcanzan niveles muy elevados de eficiencia. No obstante, el ejecutivo advirtió que el desempeño depende directamente de la capacitación del operador y del correcto manejo de las condiciones ambientales. “La calidad de aplicación es excelente, pero requiere pilotos capacitados que sepan cuándo aplicar y cuándo detenerse”, sostuvo.
En ese sentido, Quintan valoró el avance que viene registrando la capacitación en Uruguay. Tanto las empresas proveedoras de agroquímicos como los fabricantes de drones comenzaron a incorporar programas de formación específicos para operadores, además de recomendaciones técnicas adaptadas a esta nueva herramienta, dijo.
A su entender, ese proceso permitirá consolidar un uso cada vez más profesional de la tecnología. “La capacitación viene creciendo muy rápido y eso fortalece todo el sistema”, afirmó.
En cuanto a la capacidad operativa, el empresario explicó que los rendimientos dependen del tipo de trabajo y de las características del terreno. En pulverización, un dron agrícola puede cubrir entre 20 y 35 hectáreas por hora, mientras que en tareas de siembra los rendimientos se ubican entre 20 y 30 hectáreas por hora.
Actualmente, Agro Equipos dispone de tres drones de aplicación, además de otros equipos destinados a relevamientos topográficos y nivelación de chacras arroceras. Al analizar el futuro de la tecnología, Quintan consideró que el principal salto ya no estará únicamente en aumentar el tamaño de los equipos o la autonomía de las baterías.
A su entender, la evolución más importante vendrá de la incorporación de inteligencia artificial, sensores y sistemas capaces de procesar información en tiempo real para asistir al operador en la toma de decisiones. “El gran salto no será solamente tener drones más grandes, sino drones mucho más inteligentes”, resaltó.
Explicó que hoy los drones ya vuelan con sistemas de posicionamiento “extremadamente” precisos, pero el desafío consiste en transformar esa precisión en “mejores” decisiones agronómicas.
En el futuro, imagina equipos capaces de generar automáticamente mapas de prescripción, interpretar información proveniente de sensores multiespectrales o LIDAR y ajustar las aplicaciones en tiempo real sin depender de procesos posteriores de análisis. “Sabemos exactamente dónde aplicar; ahora el desafío es entender cada vez mejor cómo aplicar”, enfatizó.
Escuchá al director de Agro Equipos, Guillermo Quintan.




