Agricultura

Solsona: “hoy en cada reunión aparece la discusión sobre hacer un corral o agrandar el que ya existe”

1 de julio de 2026

La campaña de cultivos de invierno entra en su etapa final con “pocos” cambios respecto a la planificación inicial, mientras los productores ya comienzan a proyectar una zafra de verano con “mayor” área de maíz y girasol. Al mismo tiempo, la integración entre agricultura y ganadería continúa profundizándose, impulsada principalmente por el crecimiento de los corrales de engorde. Así lo señaló el productor agrícola-ganadero de Carmelo y directivo de Copagran, Alejandro Solsona, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

El productor explicó que la siembra de invierno se encuentra prácticamente finalizada, con entre 85% y 90% del área implantada. La colza ya culminó su implantación y únicamente restan algunas chacras de trigo y cebada, demoradas por el atraso en la cosecha de verano y las lluvias registradas en las últimas semanas. “Los rendimientos de equilibrio siguen siendo muy desafiantes”, dijo.

A modo de referencia, Solsona estimó que en campos arrendados y con labores totalmente contratadas, la colza necesita rendimientos cercanos a 1.600 kilos por hectárea para alcanzar el equilibrio económico, mientras que en trigo y cebada ese piso se ubica en torno a 4.500 kilos por hectárea.

Según explicó, esos valores se mantienen por encima de los promedios históricos obtenidos por el país, lo que obliga a extremar la eficiencia en el manejo de los cultivos.

De cara a la campaña de verano 2026/27, Solsona proyectó un crecimiento del área de maíz, de primera y de segunda. Y sostuvo que los “buenos” márgenes obtenidos por el cultivo durante la última campaña, especialmente bajo riego, junto con la expectativa de un evento Niño, están impulsando a “muchos” productores a aumentar la superficie sembrada. “Va a aumentar bastante el área de maíz”, afirmó.

También prevé un nuevo incremento del girasol, un cultivo que, a su entender, viene consolidando un crecimiento sostenido durante los últimos años. Comentó que “muchos” productores que ya incorporaron el cultivo continuarán expandiendo su superficie, mientras otros comienzan a adoptarlo dentro de sus rotaciones. “El girasol viene creciendo fuerte y todos los años aparecen productores nuevos”, sostuvo.

En paralelo, Solsona destacó que la ganadería continúa ganando protagonismo dentro de las empresas agrícolas, aunque aclaró que el principal crecimiento se observa en los corrales de engorde y no en sistemas pastoriles.

Explicó que en zonas agrícolas como Colonia y Soriano muchos productores comenzaron a intensificar el uso de las áreas ganaderas de sus establecimientos, mientras que otros analizan incorporar corrales para transformar el grano producido en carne. “El crecimiento viene mucho más por los corrales que por la ganadería a pasto”, señaló.

El directivo de Copagran dijo que producir carne sobre campos agrícolas exige niveles “muy” altos de eficiencia para competir con la renta agrícola.

Estimó que esos sistemas deben superar los 350 kilos de carne por hectárea, considerando que se trata de campos cuyo valor de arrendamiento equivale aproximadamente a 800 o 1.000 kilos de soja por hectárea. “Para competir con la agricultura hay que producir mucha carne”, afirmó.

A su entender, alcanzar esos niveles requiere una “fuerte” inversión en infraestructura, manejo y personal capacitado, por lo que el crecimiento de la ganadería pastoril sobre suelos agrícolas continúa siendo gradual.

En cambio, el técnico consideró que el corral ofrece una alternativa más directa para agregar valor al grano producido por las empresas agrícolas.

Solsona señaló que prácticamente todos los productores que ya cuentan con corrales analizan ampliar su capacidad, mientras que quienes todavía no los tienen evalúan incorporarlos como una nueva unidad de negocios. “Hoy en cada reunión aparece la discusión sobre hacer un corral o agrandar el que ya existe”, indicó.

No obstante, el técnico advirtió que se trata de una actividad que demanda inversiones “muy” importantes y un “elevado” capital de trabajo, por lo que también implica asumir riesgos relevantes frente a eventuales cambios en los precios del ganado o de los granos.

Pese a ello, el productor consideró que la transformación de granos en carne continuará consolidándose como una de las principales estrategias de integración entre agricultura y ganadería en los próximos años.

Escuchá a Alejandro Solsona.

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