Agricultura

Zinc y bioestimulantes: cómo cerrar brechas de rinde con la combinación de tecnologías

15 de mayo de 2026

El zinc es uno de los micronutrientes con “mayor impacto potencial” en los rendimientos de cultivos en Uruguay, y su manejo combinado con bioestimulantes puede generar respuestas de hasta 20% en soja y 50% en gramíneas. Así lo planteó el ingeniero agrónomo e investigador del INTA Pergamino, Gustavo Ferraris, quien participó del lanzamiento de BioAvanza Plus organizado por Nutriavanza en Dolores, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

Explicó que los suelos uruguayos, por su abundancia de calcio en las arcillas y su génesis particular, suelen tener concentraciones bajas de zinc, con muchos sitios por debajo de una parte por millón. En esas condiciones, la fertilización —ya sea como tratamiento de semilla, foliar o al suelo— genera respuestas económicas de entre 5% y 10% de aumento de rendimiento. “El zinc es un determinante muy importante en los rendimientos, especialmente en gramíneas donde es absorbido en mayor cantidad que en leguminosas”, dijo este investigador.

Respecto a las formas de aplicación, Ferraris indicó que en situaciones de deficiencia moderada un solo tratamiento —semilla o foliar— puede recuperar la totalidad del rendimiento perdido, pero en deficiencias severas se requieren ambos. Para tratamiento de semilla recomendó el óxido de zinc por su alta concentración, mientras que para aplicación foliar los quelatos resultan más eficientes por su mayor absorción. “La dosis sobre semilla tiene limitaciones físicas y de germinación, por lo que la complementación foliar es importante en situaciones de deficiencia”, explicó.

En cuanto a los bioestimulantes, Ferraris aclaró que el término abarca moléculas de origen orgánico muy diversas, aplicadas en bajas dosis, que producen efectos positivos en la planta. Señaló que su mayor eficacia se da en situaciones de estrés medio y de forma preventiva —junto con el herbicida o antes del estrés hídrico— y no ante situaciones de estrés terminal. La mayor respuesta la encontramos en situaciones medias, que son las más comunes en el campo”, afirmó, y llamó a desmitificar la idea de que solo sirven ante situaciones gravísimas.

Sobre el horizonte de estas tecnologías, Ferraris apuntó al concepto de cerrar brechas de rendimiento. El potencial genético de los cultivos en Uruguay es “muy alto” dado su régimen de radiación, temperatura y agua, pero que “ese potencial no se está aprovechando plenamente”, sostuvo.

Planteó que la nutrición química sola tiene un techo y “genera costos y riesgos ambientales si se fuerza”, por lo que la combinación con “biológicos y bioestimulantes permite cerrar esas brechas” de forma más económica y sostenible. Buenos diagnósticos, buenas aplicaciones y fertilizaciones balanceadas logran impactos realmente sorprendentes”, valoró.

Escuchá a Gustavo Ferraris.

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