Lechería

Lechería en Brasil más escala, robotización y foco en reservas marcan sistemas “más eficientes”

16 de abril de 2026

Los sistemas lecheros en el sur de Brasil muestran un proceso de transformación basado en mayor escala, incorporación de tecnología y “fuerte” foco en la calidad de las reservas forrajeras, en un contexto donde la eficiencia productiva define la rentabilidad. Así lo señaló el integrante de la consultora GGR, Alexis Rinaldi, tras una recorrida técnica por establecimientos lecheros en Rio Grande do Sul, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

Comentó que Brasil cuenta con un rodeo lechero de aproximadamente 18 millones de vacas, con sistemas muy diversos, pero donde se observa una tendencia clara hacia la concentración productiva.

Los productores más grandes vienen absorbiendo a los de menor escala, en un proceso que también se observa en Uruguay. “La escala viene absorbiendo al productor chico”, indicó.

En ese marco, se identifican tres grandes modelos productivos: tambos chicos de menos de 200 vacas, sistemas intermedios de hasta 600 y estructuras de gran escala que superan las 1.500 vacas.

En los establecimientos más pequeños, la robotización aparece como una herramienta clave para resolver la falta de mano de obra, uno de los principales problemas del sector. “El tema de la gente es un problema y están robotizando”, señaló.

Otro aspecto determinante es el modelo de negocio. Los tambos que industrializan su propia leche, principalmente a través de la elaboración de quesos, logran márgenes significativamente superiores a los que remiten a planta.

Mientras estos últimos operan con precios de entre 40 y 42 centavos de dólar por litro, los sistemas integrados logran duplicar la rentabilidad. “El que industrializa duplica la rentabilidad”, dijo.

Este diferencial explica en parte la fuerte apuesta al crecimiento, con productores que buscan duplicar su escala, pasando de 200 a 500 vacas o incluso a sistemas de más de 1.000 animales.

En cuanto a los costos, Rinaldi el maíz se ubica en el entorno de US$ 230 por tonelada, mientras que los silos presentan valores de entre US$ 45 y US$ 50, en un esquema productivo donde la alimentación tiene un peso determinante.

En ese sentido, el manejo de reservas forrajeras aparece como uno de los puntos más destacados de los sistemas brasileños. “Nos vinimos muy impactados con la parte de forrajes”, sostuvo.

Los rendimientos en maíz para silo alcanzan entre 50 y 60 toneladas de materia verde por hectárea, con énfasis en la calidad de fibra y el contenido de almidón, buscando maximizar la producción de leche.

Uno de los aspectos más relevantes es el nivel de compactación de los silos, que llega a 850 a 900 kilos de materia seca por metro cúbico, reduciendo significativamente las pérdidas.

A esto se suma el desarrollo de materiales específicos de trigo para forraje, utilizados en corte directo, que permiten mantener calidad aun con altos volúmenes. Estos sistemas logran producciones de entre 25 y 30 toneladas por hectárea, con buena relación costo-beneficio. “Es un trigo que permite volumen sin perder calidad”, indicó

En zonas con mayor variabilidad climática, el riego también juega un rol clave, aportando estabilidad a la producción. “La estabilidad se la da el pivote”, indicó.

Escuchá a Alexis Rinaldi

4 - 17:40