Agricultura

Diversificación: arroz y ganadería dan resultados “positivos” en el este, según estudio del INIA

26 de diciembre de 2025

Redacción: Mauro Florentin

“Con altibajos, el arroz y los vacunos siempre dieron resultado positivo, alternándose en su relevancia para el sistema, según las condiciones del año, caracterizadas por distintas relaciones entre el área ocupada, el rendimiento productivo y el precio”.

Así lo señala un estudio sobre la diversificación productiva en la zona este del campo local, que realizó un grupo de técnicos del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).

Indica que “el ejercicio 2024/25 mostró el mejor resultado para los vacunos, el segundo mejor para la soja y el tercero para el arroz”.

En tanto que “el mejor resultado económico del arroz fue en 2023/24, mientras que el mejor para la soja fue en 2021/22”, destaca.

Y consigna que la producción de ovinos “alternó resultados positivos y negativos durante los cuatro ejercicios”, considerados en el trabajo en cuestión.

El impulso a los sistemas productivos que comprenden la inclusión de algunos cultivos, en complementación con la ganadería, se torna una alternativa cada vez más frecuente.

Algunas zonas concretas ubicadas en suelos esteños, donde el cultivo arrocero es prácticamente predominante, es uno de los puntos elegidos para implementar esquemas de alternancia de actividades agropecuarias.

Es en ese contexto que los integrantes de la Unidad de Economía Aplicada del INIA: Bruno Lanfranco, Enrique Fernández, Juan Manuel Soares de Lima y Bruno Ferraro, desarrollaron este estudio, a modo de aproximación a los resultados económicos de este tipo de sistemas.

En el informe analizaron ingresos, egresos, resultados antes de impuesto a la renta, impuesto a la renta (IRAE) y resultado después del pago de impuesto, en dólares.

Ventajas, números y validación.

Los resultados refieren al “cuarto año del primer ciclo de una rotación de seis años”, donde el sistema implementado reveló las “ventajas de una estrategia de diversificación de productos diseñada no solo para aprovechar las sinergias productivas, sino también para la gestión del riesgo”.

El resultado económico de la Unidad de Producción Agrícola Ganadera (UPAG) “comercial” del INIA durante el ejercicio 2024/25 muestra que “el ingreso total alcanzó US$ 1.228.582 y los egresos US$ 1.023.999”, según el estudio.

Muestra que el “resultado final, descontado el Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas (IRAE), fue de US$ 153.838” lo que representa “US$ 173 por hectárea”.

En esa unidad de producción, ubicada en Paso de la Laguna en el departamento de Treinta y Tres, se desarrolla un módulo de validación de arroz, soja y carne (bovina y ovina), definido como un modelo “ganar-ganar” para arroceros y ganaderos.

Conforme al trabajo, la actividad vacuna ocupó 77 % del área útil y explicó el 61% del beneficio” obtenido, y el resultado, luego del pago de IRAE, fue de US$ 93.199.

Entre octubre y diciembre de 2024 se vendieron 190 novillos a faena, con un peso promedio en pie (PV) de 500 kilos y un valor promedio ponderado de US$ 2,18 por kilo PV, detalla.

Y señala que en diciembre se vendieron 280 novillos de 2 y 3 años con destino a corrales de engorde, con un promedio de 414 kilos PV a US$ 2,22 y, en mayo siguiente, 27 novillos de 1 y 2 años, también para encierro, con un promedio de 320 kilos PV a US$ 2,60 por kilo PV.

Indica que en mayo de 2025 se compraron 580 terneros con 169 kilos PV promedio, a un valor en pie de US$ 2,90 el kilo.

Extremos: arroz y ovinos.

El estudio ofrece datos precisos y algunos cálculos en cuanto a otras producciones que se desarrollan en la zona este, bajo el sistema de diversificación.

Respecto a la actividad arrocera en su conjunto, INIA destaca que el cultivo arrojó un resultado de US$ 69.743, que luego del IRAE quedó en US$ 52.427”, y “representó 34 % del resultado final del sistema, con 16 % del área útil”.

En este caso el rendimiento promedio de ambas chacras alcanzó “10.076 kilos” de arroz, y se consideró el precio provisorio puesto en boca de recibo al 30 de junio (US$ 11,05) que incluye el crédito por devolución de impuestos, indica.

Y estima que “el ingreso por hectárea fue de US$ 2.227” y los “egresos, luego del IRAE, en US$ 1.890, US$ 253 por hectárea”.

Mientras que en el “cultivo de soja” el resultado fue de “US$ 10.799” lo que significó “US$ 154 por hectárea”, luego del pago de IRAE (7% del resultado y 5% del área) tras un “rendimiento excepcional de 3.400 kilos por hectárea” y el precio de venta se calculó para este análisis en “US$ 360 por tonelada”.

La rotación de cultivos de arroz y soja pasó a ser una apuesta de varias empresas de perfil agrícola de zonas del litoral oeste, que decidieron incursionar en este tipo de esquemas de alternancia productiva, para lo cual utilizaron su experiencia, tecnología y capacidad logística.

En cuanto a la producción de ovinos, el informe del INIA señala que ocuparon 2% de la superficie ganadera efectiva disponible durante el ejercicio, computándoseles 5% del costo total en pasturas sembradas (exclusivamente sobre raigrás).

En octubre de 2024 se vendieron a faena 380 borregos que pesaron 42 kilos promedio en pie, a US$ 1,71, indica.

Comenta además que en mayo de 2025 se compraron 450 corderos con un peso promedio de 25 kilos a US$ 1,60.

“La venta de la lana producida pagó menos de la mitad del costo de esquila”, y el resultado de la actividad ovina antes de IRAE fue “negativo”, derivando en un crédito de IRAE que se asume efectivizado en el ejercicio, advierte.

Diferencias y supuestos.

Apoyándose en el modelo UPAG comercial, el equipo del INIA aclara “no deben tomarse como propios de los productores o empresas agrícola-ganaderas de la región este”.

“Las diferencias en el uso y valor de los insumos generan diferencias en los cálculos”, e “implican supuestos y consideraciones sin los cuales resulta difícil cualquier análisis y pueden no ajustarse a las situaciones particulares de cada productor”, puntualiza.

Explica que “el escalamiento del área de producción bajo el supuesto de retornos constantes es una buena aproximación al tamaño de una empresa real, pero puede no ser válido a la hora de estimar la producción y costear el uso de insumos y otros recursos fijos o variables”.

El modelo de análisis empleado en este estudio en particular considera que “toda la actividad agrícola y ganadera está en manos de un mismo productor dueño de la tierra y no tiene costos de arrendamiento”, señala.

A modo de ejemplo, el organismo encargado de este informe apunta que “cuando la mayor proporción del arroz sembrado no se desarrolla sobre campo propio”.

Los resultados divulgados en este informe ilustran el “desempeño económico del sistema independientemente de la tenencia de la tierra”, y su “mayor virtud” es “advertir la importancia de la diversificación de productos en una empresa agropecuaria”, afirma.

Para INIA, la “sinergia” que en términos productivos ofrecen las rotaciones agrícola-ganaderas, “la diversificación permite un mejor manejo del riesgo empresarial”.

Otro punto a resaltar es que la integración de rubros en los sistemas de producción agropecuarios demuestra ser “clave para la gestión y fortalecimiento productivo y económico de las empresas”, advierte.

Indica que a los efectos de “aislar el resultado de cada actividad”, en el informe “se compara la evolución de los márgenes brutos (MB) por hectárea, es decir, considerando solamente costos variables, para el mismo período”.

“Los resultados más contrastantes se observan con los cultivos” de soja y arroz del sistema en cuestión, lo cual “era esperable dada la mayor variabilidad inherente a la actividad agrícola”, considera.

Igualmente, el equipo de técnicos plantea que la ganadería vacuna produjo resultados “más estables” y los “magros resultados de los ovinos suponen un desafío”, debido al “rol estratégico que pueden jugar” dentro de este esquema.

“Es interesante notar la estabilidad del sistema”, cuyo “promedio para todo el período se ubicó en US$ 228 por hectárea”, detalla.

Respecto al margen bruto por hectárea, la unidad especializada del organismo estima que “promedió US$ 625 para el arroz, US$ 365 para la soja, US$ 126 para los vacunos y US$ 34 para los ovinos”.

Nota de Revista Verde N° 125

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