Inase incorporó tecnología para identificar variedades de semillas

Para garantizar la calidad e identidad de los productos de origen nacional e importado, se realiza una serie de ensayos a campo y se adquirieron herramientas moleculares
El Instituto Nacional de Semillas (Inase) está implementando nuevas herramientas para la identificación de variedades que se complementan muy bien con las tradicionales, y suponen una opción accesible para corroborar la calidad e identidad varietal de la semilla. Virginia Olivieri, responsable de Ensayos de Inase, dijo a VERDE que se está trabajando con marcadores moleculares a nivel de PCR y ADN. “Esta es una ventaja enorme con respecto a lo que se hace a campo”, porque ahora, en menos de una semana “se puede saber cuál es la identidad de esa variedad”, valoró.
Informó que la puesta a punto de esa técnica en soja “se hizo en convenio con Urupov, y permitió identificar y describir la colección de unas 300 variedades que están almacenadas en nuestra cámara. Son materiales que están en el mercado y otros que en algún momento fueron inscriptos en el registro y fueron comerciales”.
El proceso consiste en tomar una muestra de semilla representativa del lote, se lleva al laboratorio de Inase y se hace una descripción del cultivar a nivel molecular. “Se compara el resultado con la base de datos y allí identificamos el cultivar”, explicó.
Inase ofrece este servicio para productores y empresas semilleristas, “que lo utilizan cuando necesitan un resultado rápido o simplemente para comprobar, por ejemplo, la no contaminación con materiales transgénicos en la producción de semilla de un cultivar de soja no transgénico. Es una herramienta muy útil, rápida y que ya está validada”, dijo Olivieri.
Comentó que aún no están trabajando con los marcadores ópticos para el reconocimiento varietal, aunque “estuvimos probando cómo funcionan y sabemos que en cebada están validados. Es algo que queremos desarrollar porque es una técnica rápida y más económica que la de los marcadores moleculares”, señaló.
LOS CONTROLES EN EL CAMPO
Olivieri explicó que todos los años, y en las diversas especies, “vamos monitoreando la producción de semillas certificadas”. Eso supone “un punto de chequeo del proceso, que sirve de respaldo y garantía para quienes producen semillas y para los productores que son usuarios”, dijo. Además, con estos ensayos de campo, “evaluamos a los certificadores y a las empresas que realizan ese proceso”, detalló.
En los ensayos de poscontrol describió que “sembramos muestras de lotes de semillas certificadas y buscamos comprobar la identidad y pureza varietal, las comparamos con un testigo, que es una muestra de referencia que nos entregan al momento de inscribir un cultivar en el Registro Nacional y/o de protección de cultivares”.
Agregó que “los lotes que se siembran se eligen por numerosos criterios de selección: empresa, lugar de producción, especie; y estos ensayos se siembran todos los años”. Destacó que, en general, “la producción de semilla certificada es muy ordenada y cuando aparece algún problema casi siempre tiene alguna explicación lógica”.
La funcionaria de Inase señaló que en los ensayos de Verificación de Identidad Varietal (VIV) se siembran muestras de lotes de semillas importadas, comerciales y las que reserva el productor para su uso, en todos los casos frente a testigos del cultivar, con el objetivo de determinar la identidad varietal, y con un procedimiento que garantiza los resultados.
Anualmente se toman 2.300 muestras de lotes de semilla de casi todas las especies utilizadas en Uruguay. Casi la mitad de los lotes corresponde a especies forrajeras, por el volumen de lotes y porque hay especies con certificación obligatoria.
En estos ensayos Inase registra características fundamentales de las variedades y, en base a ello y “al conocimiento previo de los trabajos que tenemos en estas especies, vamos deduciendo si realmente es lo que dice ser. Y ahí, por ejemplo, se encuentra que algún lote de semillas no está bien identificado”.
Olivieri destacó que estas herramientas forman parte de la línea de acción del Inase, que busca beneficiar al usuario de semillas y al sector semillerista. Por eso, mediante los monitoreos se está garantizando la prolijidad del sistema. De esa forma, el productor que compra semilla tiene la seguridad de que está adquiriendo un producto con respaldo, y si tiene algún problema puede denunciarlo frente ante el instituto.
“Todo este mix de herramientas, que tienen un trabajo anual y constante, incluye también la descripción del cultivar en los ensayos de Diferente, Homogéneo y Estable (DHE), que es fundamental para la protección de los cultivares. Esto se hace en toda la producción de semillas para verificar que se está usando el cultivar que le vendieron”, ejemplificó Olivieri.
Las nuevas herramientas que van surgiendo “son más accesibles económicamente y no vienen a desplazar a las antiguas, sino que complementan al sistema y profesionalizan cada vez más la identificación de cultivares y los puntos de chequeo de los distintos procesos de producción o comercio de semillas”, concluyó la responsable de Ensayos de Inase.
Nota de Revista Verde N°98





