Ganadería

La región debe mejorar su tasa de extracción, eficiencia y uniformidad

15 de octubre de 2018

El argentino Carlos Ojea, criador y asesor de firmas ganaderas en Argentina y Uruguay, dijo que el mejor productor es aquel que optimiza los recursos que tiene disponibles

Sudamérica tiene que mejorar varios factores productivos para ponerse a tiro con sus competidores de otras regiones del mundo, según el asesor argentino Carlos Ojea. El experto que asesora a 22 establecimientos y cabañas de gran prestigio, detalló tres de esos factores: la tasa de extracción –coeficiente entre la cantidad de vacas que tiene un país y la cantidad de terneros que desteta–; la eficiencia de los novillos; y la uniformidad de la producción.

Sobre la tasa de extracción afirmó que la región tiene una deuda pendiente, que tiene que mejorar mucho, produciendo muchísimos más terneros de los que produce.

Para lograrlo es importante la alimentación, el control de enfermedades y hacer una selección sobre fertilidad, rechazando los vientres que no se preñan y no se adaptan al ambiente. «Debemos ser muy exigentes con todas las vacas y vaquillonas que no quedan preñadas en tiempo y forma», remarcó.

Sobre la eficiencia de los novillos dijo que deben tener el peso ideal, de acuerdo a lo que piden los mercados, acortando los tiempos de producción. Señaló que en Argentina el novillo ideal es el que pesa entre 420 y 440 kilos, que pueda salir con la gordura justa entre los 15 y 24 meses de edad.

El otro tema a mejorar, según Ojea, es la cola de la calidad de haciendas; se debe producir un tipo de novillo más uniforme.

Consultado sobre el mejor sistema de producción para lograr ese objetivo, respondió que hay quienes engordan ganado a pasto, quienes lo hacen a corral y quienes lo hacen de forma mixta. Explicó que en Argentina, especialmente en la provincia de Buenos Aires, engordar ganado a pasto es muy complicado, porque donde se puede hacer de forma eficiente la ganadería es desplazada por la agricultura. Allí las empresas agropecuarias están haciendo mucho engorde mixto, trabajando durante una etapa del ciclo a pasto y después haciendo una terminación corral.

Dijo que hay que plantearse qué tipo de animal se está criando, de qué manera, y qué se está haciendo genéticamente para buscar ese animal que se adapte a esos nuevos sistemas.

Opinó que tanto Argentina como Uruguay están haciendo bien las cosas en selección genética, que nadie duda del alto nivel genético que hay en ambos países, que son reconocidos a nivel mundial. «Desde Argentina estoy exportando semen y embriones a varios países. La reputación de la genética argentina y uruguaya está al tope y es indudable. El Angus, Brangus, Braford y Hereford de Argentina son considerados de los mejores del mundo, así que en ese sentido creo que estamos muy bien», consideró.

Dijo además que en Uruguay hay excelentes criadores, gente con mucha experiencia y muy conocedora. «Hay gente de primera línea; el criador uruguayo es muy profesional y hay mucha similitud con el trabajo que se hace en Argentina», comentó.

Ojea consideró que es probable que el perfil exportador que volvió a adquirir Argentina, luego de los cambios políticos en el país, modifiquen los enfoques de la selección genética y de los sistemas de producción ganadera.

«Durante un largo tiempo Argentina tuvo un precio de la carne que fue muy bajo, y después políticas que no ayudaron al sector. Eso hizo que mucha gente se dedicara a la invernada corta, animales que entran al corral y salen con gran rapidez, muy chicos de tamaño, que después de los 330 o 350 kilos lo único que aumentan es la cantidad de grasa», señaló.

Agregó que muchos productores se están dando cuenta que para abastecer a la exportación de carne hay que trabajar con un novillo de más estructura, lo que obliga a hacer cambios genéticos.

De todos modos advirtió que es fundamental que lo que se mejore por ese lado no se pierda en adaptación de la vaca y fertilidad. «Si incrementar eso hará que la vaca no se preñe o que seamos menos eficientes, no sirve. Hay que buscar el equilibrio justo, para poder mejorar sin que las vacas dejen de preñarse o no puedan criar bien sus terneros», dijo.

Opinó que en el futuro la ganadería trabajará mucho en la mejora de la hacienda de mala calidad. «Cuando era chico la gente pensaba que invertir en genética era gastar plata, y hoy la mayoría entiende que la genética es una inversión. Se invierte en genética siempre y cuando se compre el animal correcto para un sistema de producción. Si se compra el animal incorrecto es un gasto», indicó.

Estimó que se viene un ciclo de mucho profesionalismo por parte del criador, en aprender a seleccionar correctamente y ajustar muchas variables para lograr mayor rentabilidad y abastecer una demanda mundial creciente.

«El gran criador es el que sabe producir óptimamente, y optimizar no siempre significa producir más sino producir lo máximo posible con los recursos disponibles. Muchas veces por querer producir más las vacas no se preñan o los novillos se engordan más tarde, porque tienen más tamaño del necesario. Cada criador debe buscar su punto de inflexión, su punto óptimo», concluyó.

Un referente de las principales cabañas

Carlos Ojea es criador de la raza Aberdeen Angus, principal de la cabaña La Juanita, ubicada en Roque Pérez, provincia de Buenos Aires, Argentina. Es asesor de 22 empresas ganaderas, incluyendo cabañas de varias razas. Una de esas empresas envía a faena 18.000 novillos por año. En Uruguay Ojea es asesor de cabaña La Milagrosa, criadora de la raza Angus en el departamento de San José, y también de un establecimiento comercial en la zona de la Laguna de Rocha.

Ojea también es jurado internacional de cinco razas bovinas: Angus, Brangus, Braford, Hereford, Brahman y Limousin. En la reciente edición de la Expointer, en Esteio (Brasil), fue el responsable de calificar la raza Angus.

Tiene una basta trayectoria y gran reconocimiento y admiración de los cabañeros en toda la región. Varias de las principales cabañas de Argentina le confían sus mejores reproductores para que los prepare y presente en la pista de Palermo.

¿Qué aspectos tener en cuenta para elegir buenos reproductores?

Para elegir un buen toro lo primero que hay que evaluar es la funcionalidad y fertilidad, según Carlos Ojea. El experto indicó que el reproductor debe tener buenos testículos, sanos, bien conformados, funcionalidad en sus movimientos, corrección en los aplomos, un esqueleto correcto, toda la anatomía del animal se debe flexionar bien, se debe mover bien, debe ser atlético para que pueda durar muchos años en el campo y no se rompa.

Después que pasan las pruebas de funcionalidad y fertilidad, hay que ver las condiciones carniceras, la capacidad corporal, la calidad racial, la facilidad de engorde y la precocidad, agregó.

Remarcó que las vacas también son importantes, «si no tenemos buenas vacas no tenemos nada. Es importante tener vacas eficientes, de un tamaño adaptado al lugar donde van a criar, gran capacidad corporal, equilibrio hormonal, que sean femeninas, que tengan linda cabeza, cuello y paleta suaves, que demuestren ser animales que hormonalmente estén equilibrados y que sean animales fértiles. Agregó que las ubres también son importantes. Los pezones deben ser cortos, finos y simétricos. Después de la parición hay que hacer una segunda clasificación y ver si esas ubres son correctas; y las vacas que no tengan buenas ubres deben descartarse.

Lee la nota completa en Revista Verde N° 72

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