Con menos stock, EEUU produce más carne por animal y crece el sistema beef on dairy

La ganadería de Estados Unidos atraviesa uno de los ciclos de menor stock bovino de las últimas décadas, producto de varios años de sequía y cambios estructurales en el uso de la tierra. Así lo señaló Pablo Loza, ingeniero agrónomo, asesor privado e investigador, durante la gira técnica organizada por Nutex y Teknal en Estados Unidos, en diálogo con Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Explicó que el rodeo estadounidense se ubica actualmente en torno a 87 millones de cabezas, cuando históricamente se manejaban niveles “significativamente más altos”.
“En otros momentos se hablaba de un stock entre 100 y 120 millones de cabezas, por lo que hoy estamos ante uno de los niveles más bajos de las últimas décadas”, indicó.
Esta situación es consecuencia principalmente de una sucesión de años climáticamente adversos. “Han sido muchos años de sequía, con eventos recurrentes que no permitieron recuperar el stock, y eso terminó generando una caída muy fuerte del rodeo”, explicó.
A ese factor se suman otros cambios estructurales vinculados al uso de la tierra y a determinadas restricciones productivas.
Según Loza, si bien se empieza a observar una leve señal de reversión del ciclo, la recuperación del rodeo será lenta.
“La tasa de retención de hembras sigue siendo baja, por lo que probablemente este proceso de recomposición del stock sea más largo que en ciclos anteriores”, sostuvo.
Históricamente, la ganadería estadounidense ha funcionado con ciclos relativamente previsibles.
Comentó que “durante muchos años los ciclos ganaderos se estimaban en torno a diez años, con cinco años de liquidación y cinco de retención”.
Sin embargo, las condiciones actuales parecen haber modificado esa dinámica. “Hoy se habla de ciclos que pueden extenderse entre 12 y 14 años, lo que refleja la profundidad del proceso de liquidación que ocurrió recientemente”, señaló.
Frente a la menor disponibilidad de animales, el sistema productivo estadounidense ha respondido con cambios en la forma de producir carne.
“La respuesta ha sido poner más kilos sobre cada animal, alargando los períodos de recría y también el tiempo de terminación en feedlot”, dijo.
En ese contexto, el peso de los animales terminados ha aumentado de forma significativa. “Hace unos 15 años los animales se terminaban con 550 o 600 kilos, mientras que hoy es común ver novillos terminados con 700 o incluso 750 kilos”, indicó.
Esta estrategia permite compensar parcialmente la caída en el número de animales. “Aunque hay menos cabezas, la producción total de carne no cayó en la misma magnitud, porque cada animal aporta más kilos”, señaló.
El comportamiento del consumidor también ha sido clave para sostener el sistema. “La demanda se ha mantenido firme y el consumidor estadounidense sigue dispuesto a pagar más por carne vacuna, incluso cuando su precio es mucho mayor que el de otras proteínas”, explicó.
Actualmente, el precio de la carne vacuna en el mercado minorista estadounidense presenta diferencias muy marcadas respecto a otras carnes.
“En la góndola la carne vacuna puede valer cinco veces más que la carne de cerdo y hasta diez veces más que algunos cortes de pollo”, destacó.
En términos productivos, el negocio sigue mostrando señales favorables para los engordadores.
“El costo de producir una libra de carne está entre US$ 1 y US$ 1,20, mientras que el precio de venta ronda los US$ 3 por libra, lo que incentiva a seguir agregando kilos a los animales”, explicó.
Actualmente, el precio del ganado terminado se ubica en niveles históricamente elevados. “Hoy la libra de novillo terminado ronda los US$ 3,5, lo que equivale aproximadamente a US$ 8 por kilo”, indicó.
Otro fenómeno que viene ganando peso dentro del sistema productivo estadounidense es el denominado beef on dairy, el cruzamiento entre vacas lecheras y toros de razas carniceras.
“Es un desarrollo relativamente reciente, de unos cinco años, que ha tenido un impacto muy fuerte en el sistema”, señaló.
El crecimiento de este modelo fue posible gracias al avance del uso de semen sexado en los tambos.
“Hoy el segmento superior de las vacas se insemina con genética lechera para reposición, mientras que el resto se cruza con toros de carne”, explicó.
En la mayoría de los casos se utilizan toros Angus.
“El Angus aporta mejor conformación del ojo de bife, buena eficiencia de conversión y además permite ingresar a programas de carne Angus certificada”, comentó.
El valor económico de estos terneros también ha cambiado drásticamente. “Un ternero macho de tambo que hace cinco años valía alrededor de US$ 200 al nacer, hoy puede venderse cerca de US$ 1.500”, explicó.
Actualmente, el beef on dairy representa una proporción significativa de la producción de carne.
“De los 24 millones de animales que se faenan al año en Estados Unidos, entre 2 y 2,5 millones provienen de este sistema, lo que equivale aproximadamente a un 10% de la faena total”, indicó.
Según Loza, además de aportar volumen, estos animales presentan niveles de calidad de carne muy competitivos.
“Los novillos provenientes de vacas lecheras tienen un marmoleo excelente, y con el cruzamiento se ha logrado mejorar aspectos como la forma del ojo de bife que antes afectaban su valor comercial”, concluyó.
Escuchá a Pablo Loza.



