Ganadería

Frigoríficos significaron 11% del valor agregado industrial del Uruguay en 2024, según estudio de Exante

17 de noviembre de 2025

El economista Pablo Rosselli, director de Exante, señaló que la industria frigorífica uruguaya es una de las ramas más dinámicas y determinantes dentro del sector manufacturero nacional. En 2024 representó 11% del valor agregado industrial, sin contemplar encadenamientos, ubicándose como la cuarta actividad más relevante después de la producción de celulosa y papel (12%), el concentrado de bebidas y alimentos diversos (12%) y el conjunto del resto de las manufacturas (38%).

Por detrás quedaron ramas históricas como la refinería de petróleo (9%), la panificación (7%), la farmacéutica (6%) y la láctea (5%), lo que reafirma el peso estratégico del negocio cárnico en la economía del país.

Ese protagonismo se sostiene en una red de 32 plantas de faena habilitadas y en actividad, distribuidas a lo largo del territorio. Canelones es el departamento con mayor concentración de plantas (seis), seguido por Montevideo (cuatro), Durazno (tres) y una serie de departamentos con dos plantas cada uno (Paysandú, Tacuarembó, Rivera, Cerro Largo, Lavalleja, San José y Soriano). Otros como Rocha, Colonia, Río Negro, Flores, Florida y Treinta y Tres cuentan con una planta cada uno.

En conjunto, estas instalaciones procesaron en 2024 alrededor de 2,2 millones de cabezas bovinas y 970.000 ovinas, lo que derivó en unas 460.000 toneladas de carne que fueron exportadas, y 108.000 toneladas se destinaron al consumo interno.

En el marco de la presentación del estudio “Impacto económico de la industria frigorífica en el Uruguay”, realizado por la consultora Exante, Rosselli sostuvo que la faena bovina aumentó 45% en los últimos 45 años, al pasar de promedios de 1,5 millones de cabezas en la década de los años 80 a unos 2,2 millones anuales en las últimas décadas, con picos que superaron los 2,5 millones en 2006 y 2021. Este crecimiento estuvo apalancado por una mayor tasa de extracción en relación al stock total, que pasó de promedios del 15% entre 1980 y 2000, a valores sostenidos de 18% a 20% en los últimos 20 años, con picos superiores a 22%.

El stock bovino nacional se mantuvo relativamente estable en torno a 11 millones de cabezas, con momentos de expansión por encima de los 12 millones a partir del 2000, y una estabilización reciente entre 11 millones y 11,5 millones. Sin embargo, con un mayor peso promedio por animal, el crecimiento de la faena medida en toneladas fue aún más marcado: pasó de promedios de 650.000 toneladas en pie en los años 80 a más de 1,050 millones de toneladas (Mt) entre 2010 y 2024, lo que implica un salto del 60%. En años puntuales, como 2022, se superó 1,2 Mt de toneladas.

Acotó que el rubro ovino mostró una trayectoria muy distinta. La faena tuvo fuertes oscilaciones, con picos de más de 2 millones de cabezas en la segunda mitad de los años 90 y en 2009, pero también desplomes por debajo de 800.000 cabezas a comienzos de los 2000, y mínimos cercanos a 1 millón en 2015 y 2024.

Esto estuvo asociado a la drástica caída del stock ovino, que pasó de más de 25 millones en 1991 a apenas 5,5 millones en 2024, es decir, sufrió una reducción de casi 80% en tres décadas. Pese a esa contracción, la tasa de extracción se duplicó, al pasar de un promedio de 9% en los 90 a cerca de 17% en los últimos 20 años, con picos de más del 25% en años de liquidación.

Más carne, con menos horas de trabajo

La industria frigorífica logró un notable aumento de productividad en los últimos 35 años. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el índice de volumen físico de la producción se multiplicó por 2,5 veces desde fines de los año 80 (+145%), a una tasa anual de 2%. En paralelo, las horas trabajadas cayeron 10%, lo que derivó en un incremento del 175% en el índice de productividad, equivalente a un crecimiento anual del 2,8%.

Es decir: hoy se produce mucho más, con menos horas de trabajo, gracias a mejoras tecnológicas, organizativas y de eficiencia, informó el director de Exante.

Exportaciones

Agregó que el motor de esa expansión fue el comercio exterior. Entre 1994 y 2024 el volumen exportado se multiplicó por 4,4 veces, al pasar de 104.000 toneladas a 458.000 toneladas. En ese período el crecimiento anual promedio fue de 5% en volumen y de 8% en dólares corrientes, lo que permitió que desde 2021 las exportaciones superaran consistentemente los US$ 2.000 millones anuales –en dólares constantes de 2024– por tonelada carcasa. A la vez, desde el año 2000 al 2024 el precio promedio de la tonelada exportada subió 22%, para llegar a los US$ 5.300.

La composición también cambió. En 1994, el grueso correspondía a carne bovina congelada (64%) y enfriada (21%), con un 11% de carne ovina y apenas 4% de despojos. Tres décadas después la carne bovina congelada representa 67%, los despojos 21%, con una menor participación de la carne enfriada (10%) y una virtual marginalidad de la carne ovina (3%).

En 2024 las exportaciones frigoríficas representaron casi 20% del total de bienes del país, apenas por debajo de la celulosa (20%) y muy por encima de la soja (9%), lácteos (6%), bebidas concentradas (6%) y arroz (4%). En conjunto, el rubro aportó US$ 2.250 millones, dentro de los US$ 13.000 millones que exportó Uruguay en bienes.

China es volumen, EEUU y UE precio

El estatus sanitario y la alta reputación de la industria cárnica uruguaya han representado un diferencial clave para el sector, asegurando acceso fluido a los principales mercados internacionales. En los últimos años el ingreso de la demanda china dio un impulso extraordinario a las exportaciones, cambiando de manera estructural la inserción comercial del país, consideró.

En el año 2000 el país asiático no figuraba como destino y en 2024 absorbió 233.000 toneladas, equivalente al 51% del volumen total. Estados Unidos aumentó de 16.000 toneladas en 2000 a 96.000 toneladas en 2024 (21% más), la Unión Europea pasó de 24.000 a 37.000 toneladas (8% más), y el Mercosur mostró la tendencia inversa, al descender de 50.000 toneladas a 14.000 toneladas (3% menos), mientras que el resto del mundo demandó 17% en 2024, explicó Rosselli, basándose en los datos del Instituto Nacional de Carnes (INAC).

Sin embargo, al mirar los ingresos la foto cambia. De los US$ 2.250 millones generados en 2024, China representó 34%, Estados Unidos 26%, la Unión Europea 17%, el Mercosur 5% y el resto del mundo 18%. Esto se explica por la brecha de precios. Mientras China paga US$ 3.600 por tonelada en promedio, con una caída de 8% en dos décadas, Estados Unidos llega a US$ 6.000 por tonelada (+56%) y la Unión Europea a US$ 10.000 por tonelada (+37%), gracias a las cuotas Hilton y 481, que demandan cortes de máxima calidad.

Más kilos, menos edad

Las mejoras de productividad en el campo se tradujeron en más carne por hectárea. La dotación de ganado subió 25% entre 1996 y 2024, pasando de 0,55 a 0,70 unidades ganaderas por hectárea (UG/ha), mientras que la producción por hectárea se duplicó desde 1984, al pasar de 45 kilos a más de 90 kilos, sostuvo.

El peso medio de faena también aumentó, de unos 470 kilos por animal en los años 90 a más de 525 kilos en 2024 (+11%). Paralelamente, la edad de faena bajó de forma significativa. Los novillos de dos y cuatro dientes pasaron de representar 30% en 2001 a más del 65% en 2024, mientras que los de ocho dientes cayeron de 60% a 20%.

La terminación a grano, impulsada por la cuota 481, tuvo un crecimiento explosivo: de menos de 2% de la faena en 2012 a 16% en 2024, con más de 350.000 cabezas procesadas en ese sistema.

Rentabilidad y márgenes: negocio de riesgo

A pesar de los volúmenes y la relevancia exportadora, la industria frigorífica opera con márgenes de Ebitda muy reducidos y volátiles. En los últimos 20 años, entre los ejercicios contables 2005-2006 y 2023-2024, el margen promedio fue de 2,8%. En ese período hubo ejercicios con fuertes pérdidas (2012-2013 y 2019-2020), en torno de US$ 40 millones y de US$ 80 millones, respectivamente. Y otros con ganancias excepcionales (2013-2014 y 2020-2021), en torno a US$ 200 millones, con márgenes de 8% a 10%. En los últimos ejercicios, los márgenes se estabilizaron, aunque en niveles reducidos. En 3% en 2022-2023, y ceca de 5% en el ejercicio 2023-2024.

Impacto económico y social

En 2024 la industria frigorífica en Uruguay facturó US$ 3.300 millones, de los cuales US$ 730 millones correspondieron a valor agregado directo, y US$ 2.350 millones a valor agregado indirecto. Esto supone una contribución directa e indirecta del 4% del producto interno bruto (PIB). Si se suman los impactos inducidos (US$ 1.200 millones), el aporte total alcanza los US$ 4.300 millones, equivalentes al 5,3% del PIB.

La industria frigorífica pagó en 2024 de forma directa remuneraciones (líquidas, antes de IRPF) por un total de US$ 320 millones, y las contribuciones a la seguridad social (patronales y personales) suman unos US$ 130 millones adicionales. Los costos salariales equivalen a algo más del 60% del valor agregado directo en el sector, indicó Exante.

Considerando impactos directos, indirectos e inducidos, la industria genera remuneraciones brutas por más de US$ 1.900 millones en la economía: US$ 1.370 millones de remuneraciones líquidas (antes de IRPF) y US$ 565 millones de contribuciones a la seguridad social

El sector genera casi 98.000 empleos: 13.650 directos en nómina, 2.000 tercerizados en planta, 63.600 indirectos en la cadena (ganadería, transporte, proveedores) y 19.000 inducidos por el consumo derivado. Esto equivale al 6% del total de ocupados en el país. Además, el 95% de los más de 16.000 trabajadores frigoríficos formales se desempeñan en el interior, con particular concentración en Canelones (6.003), Durazno (1.422), Tacuarembó (1.523), Colonia (2.335) y Flores (392).

En Durazno la ocupación en la industria frigorífica representa el 6,3% del empleo privado, la incidencia relativa más alta del país. Lo siguen: Tacuarembó (4,3%), Colonia (4,1%), Flores (3,9%) y Canelones (2,3%).

En términos salariales, el rubro se posiciona por encima del promedio. En 2024 el ingreso líquido mensual en frigoríficos fue de $ 54.415, 20% más alto que el promedio nacional ($ 48.423) y casi 30% superior al de los privados ($ 45.238).

Un sector estratégico y competitivo

La industria frigorífica uruguaya combina tres atributos centrales: peso económico, impacto social y relevancia exportadora. Aporta más del 5% del PIB, genera casi 100.000 empleos, paga salarios por encima del promedio y sostiene a miles de familias en el interior del país, resaltó el director de Exante.

En un contexto donde la faena bovina creció de forma muy significativa en los últimos 45 años, alcanzando un promedio de 2,2 millones de cabezas anuales y picos superiores a 2,5 millones. Y en un proceso con más intensificación de la producción que genera mayor peso de faena, menor edad de los animales y más terminación a grano.

Con todo, se trata de un negocio de márgenes bajos y muy expuesto a la volatilidad internacional, lo que obliga a las empresas a invertir en eficiencia, integración y diferenciación.

El estatus sanitario y la reputación internacional de Uruguay han permitido acceso fluido a los principales mercados. La cadena cárnica tiene una marcada orientación exportadora, con China, Estados Unidos y la Unión Europea como destinos claves, concluyó.

Nota de Revista Verde N° 124

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