Ganadería

El “hambre” de las vacas de cría, las brechas y la intensificación sostenible

13 de noviembre de 2025

Redacción
Mauro Florentin

El presidente del Instituto Plan Agropecuario (IPA), Santiago Scarlatto, dijo: “no me tiembla el pulso en decir que biológicamente la raíz de esto es que nuestras vacas de cría en el Uruguay pasan hambre”. El integrante del gobierno expresó esa frase al inicio de su exposición en la conferencia Ganadería sostenible: el valor estratégico de la cría en Uruguay, organizada por el Instituto Nacional de Carnes (INAC).

Al argumentar ese comentario, Scarlatto que eso se debe a que las vacas de cría “nutricionalmente no alcanzan los requerimientos que tienen que alcanzar para reproducirse, generar un ternero o una ternera con el peso que potencialmente podrían tener”.

La idea es “provocar un poco”, reconoció, en alusión a varios datos e informaciones que empleó en su presentación sobre el eslabón criador y otros aspectos de la tradicional actividad del campo local.

“En los últimos 25 años el stock vacuno se mantuvo en el entorno de las 11,5 millones de cabezas”, pero “la producción de carne aumentó 50%” en ese período, debido a un “incremento en el peso del ganado enviado a faena y una disminución en la edad de los animales”, planteó. Sostuvo que, al mismo tiempo que eso ocurre, la tasa de procreo de bovinos está “estancada” o “estabilizada” en alrededor de 60%, algo que sigue siendo “una regla, llueva o no llueva, valga US$ 1 o US$ 3 un ternero”.

Y “las vacas de cría en particular, nuestro sistema criador, está en términos promedio en condiciones de baja nutrición”, enfatizó.

Para el titular del Plan Agropecuario, “parte de la larga historia de estudios a nivel micro y macro en el sector demuestran que existen, en términos de desafíos y oportunidades, enormes brechas en cuanto a lo que tiene que ver con la gestión del pastoreo y de los animales, enormes brechas en términos de planificación productiva, en los predios”.

Hay una “enorme brecha en el uso de un montón de tecnologías que se desarrollaron y se validaron en Uruguay”, que son “de bajo costo, de alto impacto, y no se implementan de forma masiva”, planteó.

Y alertó que esto genera que los “sistemas de producción criadores tengan pobres índices reproductivos”, y determine “pobres índices también productivos en términos de producción de carne, y eso los tenga en jaque”.

Si se lo mira “como una oportunidad”, esto puede ser “un enorme margen de mejora del ingreso económico en nuestros sistemas criadores”, y a su vez, una “enorme brecha para mejorar ese ingreso económico, pero a través de un mejor manejo y cuidado y estado de los recursos naturales”, consideró.

Y agregó que esto puede incluso “potenciar la preservación de la biodiversidad” y generar una “reducción de la intensidad de emisión de gases de efecto invernadero”.

En la ganadería “estamos desafiados desde ese punto de vista, con la capacidad que tiene o no el sector de generar, a partir de situaciones económicas y sociales sostenibles, la viabilidad de pensar que las futuras generaciones también puedan ser vinculadas”, comentó.

En una sala colmada de público, en su mayoría productores y técnicos del sector, Scarlatto hizo referencia a que “los datos son difíciles de discutir (más aún) cuando son muy claros”, y se centró en algunos resultados de una encuesta ganadera que hizo el Ministerio de Ganadería en 2016, que tuvo una “cobertura nacional” y “en términos de productores fue muy importante”.

“Casi la mitad de los ganaderos en Uruguay hacen entore continuo, casi tres cuartas partes de los productores no hacen diagnóstico de gestación, 80% no usa la herramienta de la condición corporal y 70% no usa la herramienta de destete temporario”, detalló.

Resaltó que “más de la mitad de los productores no revisa los toros antes del entore”, lo cual es “una tecnología un poquito más moderna, de punta”. Y agregó que “diagnóstico de pie ovárica a mitad del entore para ver cómo viene la vaca y tomar condiciones objetivas sobre cada vaca” es algo que hace solamente el “7% de los productores”.

Apoyándose en el escenario de la exposición Rural del Prado, que concentra a la genética ganadera uruguaya y revela la información en términos de EPD (Diferencia Esperada de la Progenie), el presidente del Plan Agropecuario alertó que “casi el 70% de los productores del Uruguay vinculados a la cría desconocen el indicador EPD”, “la mitad no contrata asesoramiento técnico” y prácticamente, en términos promedio, “más del 90% de los productores no tiene asesoramiento técnico agronómico”.

Algo “muy relevante” también es que “el 70% no participó al momento de la encuesta durante los años anteriores de actividades de capacitación”, dijo. Para Scarlatto, al desglosar este tipo de indicadores se empieza a “entender un poquito por qué en Uruguay de cada 100 vacas solamente tenemos en promedio 60 terneros”.

Llueva o no, valga o no

“Tenemos competencia o avance en área por otros rubros, por lo cual tal vez mantener el stock en un contexto de menos área de pastoreo haya sido un desafío y un logro interesante para la ganadería”, reconoció el titular del IPA.

A su parecer, también hubo un “cambio estructural del componente de animales a faena, reduciéndose de forma drástica la edad promedio y empezando a dominar en la categoría de machos los novillos jóvenes”.

Pero eso sucedió “manteniendo un nivel de faena –en términos de cabezas– estable, mantenido o estancado”, advirtió.

Al tiempo que sostuvo: “no despegamos, 60% del destete nacional ha sido y sigue siendo una realidad, una regla. Llueva, no llueva, valga US$ 1 el kilo de ternero o valga US$ 3”.

A su vez, “ese rodeo de cría que se ha mantenido invariable, en un promedio en torno al 60% de destete, se ha mantenido más o menos estable en el eje de 4 millones y algo de vacas”. Esto representa un “desafío grande”, si bien “la invernada y la recría han dado pasos muy importantes”, valoró.

Y planteó: “podemos discutir las amenazas, las contradicciones o desafíos que tiene esa intensificación, pero claramente, y acá estamos para discutir de cría en el sector criador,  tenemos un desafío, un cuello de botella”.

Considerando la “parte positiva”, en la cría hay una “enorme oportunidad de agregar, frente a un mismo stock, mejorando en términos de eficiencia, mayor cantidad de terneros que puedan abastecer a un sector recriador, invernador y un sector industrial que están ávidos por productos”, avizoró.

Para ponerle énfasis al foco de su presentación, Scarlatto indicó que se trata “ni más ni menos que del 70% de los productores ganaderos y del 58%, casi el 60% del área ganadera”.

“El problema del destete nacional es un problema de América Latina, de Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia, que en términos promedios están en otros niveles de eficiencia reproductiva”, comentó. Y sostuvo que eso incluso “determina una capacidad de extracción del propio rodeo, sustancialmente distinta, con un impacto que puede ser enorme en términos de posibilidades de ingreso económico”.

Es necesario “repensar, desafiar, capitalizar las oportunidades” a nivel de la cría, y aunque pueda parecer “demasiado ambicioso”, es preciso “pensar en términos de transformación de la ganadería”, sugirió.

Y se preguntó: “¿Hay que intensificar la ganadería de cría? Sí, pero aprendamos de otros sectores, de errores y aciertos”.

Entre otros asuntos relativos a los desafíos del sector, Scarlatto planteó que “hay un camino a partir de la mejora del manejo del campo natural, del pastoreo, de aumentar los niveles de producción de pasto”, lo cual “se asocia a incrementar los niveles de biodiversidad del campo natural, a reducir los riesgos de erosión y a bajar la intensidad de emisión de gases de efecto invernadero”.

Para la intensificación se puede “masificar el uso de áreas de pasturas sembradas, fertilizadas, hasta podríamos poner un último escalón de riego y combinación con agricultura, que son posibles”, sostuvo.

Esto, advirtió, tiene un “punto de quiebre” en términos de aumentar los niveles de producción, pero desde el punto de vista de los otros servicios ecosistémicos que tiene la ganadería”, porque se estará “condicionando y generando efectos negativos”.

Basándose en un “modelo conceptual brasileño”, aplicado a la situación local, el presidente del IPA avizoró que “esos primeros tres niveles de incremento en términos de control del proceso a nivel productivo, no implica mover poquitos kilos en términos productivos, sino pasar de un sistema de 80 o 70 kilos de carne por hectárea, a un sistema de 130 o 140 kilos de carne por hectárea”.

Entre las “premisas” de la intensificación sostenible en la cría hay que tener en cuenta, en primer lugar, que hay un tema central que “a nivel técnico en algunos ámbitos se cuestionaba: la tasa de destete para los sistemas criadores no era relevante desde el punto de vista productivo y de resultado económico”, señaló el presidente del Plan Agropecuario.

Consideró que eso “es difícil de sostener con números”, entonces “la eficiencia reproductiva tiene que ser un eje central” en el proceso de intensificación sostenible para la cría. “Más terneros por vaca, más corderos por oveja, pero esa mejora en la intensificación, en la eficiencia reproductiva, tiene que sostenerse por lo menos al inicio y explorar al máximo en lo que tiene que ver con las tecnologías de proceso”, dijo.

Scarlatto destacó los aspectos vinculados a la gestión del pasto y de los animales. “Tenemos abundante información generada y validada en condiciones nacionales, que nos demuestra que a partir de tomar ciertas medidas, que son de costo bajísimo, podemos tener un altísimo impacto en términos productivos”, alentó. Y advirtió que “al mantener los costos estabilizados se traduce todo a ingreso” y por otro lado,” tenemos que seguir profundizando y potenciando las sinergias ovino-vacuno”.

El momento del intercambio

Durante el conversatorio de la jornada, que se realizó luego de la exposición de Scarlatto, hubo oportunidad para que hagan comentarios al respecto el vicepresidente del INAC, Leonardo Bove; la vicepresidenta de Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Carolina Viñoles; el contador público y asesor tributario, Gustavo Viñales; y el delegado de la Comisión Nacional de Fomento Rural en INAC, José Mesa.

Bove resaltó la gestión del organismo que integra respecto a la parte productiva, a partir de 2022, además de valorar la relevancia de la promoción de la carne uruguaya en los mercados, para que se conozca este producto en el mundo.

En tanto que Viñoles hizo un repaso de los programas de investigación y tecnologías vinculados a la pecuaria local, que terminan beneficiando a los ganaderos, como los avances en vacunas, genética, sanidad y otros aspectos.

Mesa, por su parte, defendió el “rol” de la gremial que representa, en cuanto a no reclamar sino participar en la realización de un proyecto que atienda la problemática del criador, específicamente del ganadero familiar.

Mientras que Viñales comparó la importancia de generar políticas públicas para impulsar el eslabón criador, concretamente en la exoneración impositiva, los subsidios y otros beneficios otorgados desde el Estado. Y para eso comparó con lo que fue la política forestal, que otorgó una serie de exenciones fiscales y subsidios a las plantaciones forestales, así como a las plantas de celulosa.

Estas medidas se fueron “desenchufando”, primero los subsidios y luego otras, ya que el sector forestal alcanzó cierto desarrollo y nada es para siempre, justificó.

Finalmente, en respuesta a una consulta sobre el objetivo de pasar de 3 millones de terneros anuales a 3,5 millones en un mediano plazo, Scarlatto respondió: “por lo menos me resisto a pensar que no es posible y, por lo tanto, creo que tiene que ser una meta país”.

En ese sentido, el actual gobierno lanzó el programa Procría, que “no va a mover los números de la ganadería local”, pero que “sí debe ser pensado” para subir “un escalón más”, advirtió Scarlatto.

Nota de Revista Verde N° 124

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