China se vuelve “más activa” dentro de las cuotas y “abre oportunidades” para Uruguay

El arranque de 2026 muestra un escenario internacional favorable para el mercado de la carne vacuna, con señales de firmeza en los precios y oportunidades claras para países exportadores como Uruguay y Argentina. Así lo analizó Diego Ponti, responsable del análisis del mercado ganadero y cárnico en AZ Group, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.
Ponti señaló que las tensiones comerciales entre los grandes actores globales —Estados Unidos, la Unión Europea y China— están generando un contexto que termina beneficiando a los exportadores de menor escala. “Entre tironeos, conflictos y ajustes, los pequeños ganan espacio”, afirmó, destacando que Uruguay aparece bien posicionado en este nuevo equilibrio del comercio internacional.
Uno de los principales factores que despejó incertidumbres fue la definición de la cuota de carne vacuna otorgada por China. El analista explicó que el volumen asignado “calza bien con lo que Uruguay puede aportar”, y que los importadores chinos estarán más activos dentro del sistema de cuota, buscando abastecimiento adicional en países con capacidad exportadora confiable. En ese escenario, Uruguay y Argentina aparecen como proveedores con ventajas relativas, lo que abre la puerta a mejores precios en ese mercado.
A esto se suma la situación de Estados Unidos, que continúa atravesando un proceso de retención y recomposición de stock. El USDA proyectó para 2026 una caída de 4% en las exportaciones estadounidenses de carne vacuna, lo que refuerza la necesidad de importar producto desde otros orígenes. “Estados Unidos va a necesitar carne, y eso le pone un piso muy firme al mercado”, acotó.
En Europa, el panorama también resulta relevante para los exportadores del Mercosur. Si bien el consumo no muestra señales de crecimiento, las importaciones se mantendrían estables y concentradas en carne de calidad. El Mercosur exportó el año pasado entre 215.000 y 220.000 toneladas al bloque europeo y ahora habrá que ver si concreta o no el acuerdo con el Mercosur, sostuvo.
Respecto a otros grandes jugadores, Ponti indicó que Australia difícilmente supere en 2026 el volumen exportado el año pasado. Las proyecciones del USDA marcan una leve caída cercana a 1%, lo que refuerza la idea de que 2025 habría sido un techo exportador tanto para Australia como para Brasil. “Con un mundo demandante y una oferta que no crece, el escenario es claramente alcista”, resumió.
El analista también puso el foco en la demanda global, que muestra señales de recuperación. En Europa, explicó, el consumidor vuelve a elegir proteínas animales luego de años de cuestionamientos vinculados al impacto ambiental, el bienestar animal y la salud. A su vez, comienzan a ganar protagonismo nuevos mercados del sudeste asiático, como Vietnam e Indonesia, que se incorporan de forma gradual al comercio internacional de carne vacuna.
Desde el lado productivo, Ponti remarcó que la oferta global es estructuralmente inelástica. China, por ejemplo, avanza en el autoabastecimiento de granos, cerdo y pollo, pero reconoce que no puede ni quiere competir en carne vacuna, debido a los altos costos y a la escala que requiere el sistema. “China va a seguir dependiendo de la oferta internacional”, afirmó.
En este contexto, la combinación de una oferta limitada, una demanda sostenida y ciclos de retención en países clave como Estados Unidos, Australia y Brasil genera, según Ponti, las condiciones para un ciclo prolongado de precios firmes.
Sobre la implementación de la cuota china en Argentina, explicó que se aplicará el sistema de “primero llegado, primero servido”, con un cupo cercano a 511.000 toneladas. En función de los volúmenes exportados en los últimos años, no se prevén cuellos de botella significativos, aunque advirtió sobre los desafíos logísticos hacia fin de año para no exceder el cupo y evitar aranceles más altos.
Ponti confirmó que los precios ya muestran una reacción alcista, especialmente en China. “Una vez claras las reglas de juego, los importadores salieron a competir por la cuota disponible”, señaló, y agregó que la competencia con Estados Unidos por el abastecimiento refuerza la tendencia. “Todo indica que entramos en un ciclo largo de precios firmes para la carne vacuna”, concluyó.
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