Ganadería

Brasil distribuye la cuota de China entre sus frigoríficos y avanza en excluir la mercadería en tránsito

30 de enero de 2026

Los movimientos de Brasil y Australia en el mercado chino, y su impacto indirecto sobre otros destinos clave como Estados Unidos, estuvieron en el centro de las conversaciones del comercio internacional de carne vacuna durante la feria Gulfood. El efecto de las cuotas y aranceles aplicados por China a la carne importada fue uno de los temas más comentados entre los operadores del sector.

Si bien Brasil aún no confirmó oficialmente la implementación de un esquema formal de gestión de cuotas para sus envíos a China en 2026, en el mercado existe una percepción extendida de que los arreglos ya fueron definidos internamente. De acuerdo con fuentes citadas por Beef Central en Gulfood, la participación de JBS rondaría las 350.000 toneladas, Minerva Foods unas 120.000 toneladas y Marfrig alrededor de 100.000 toneladas, mientras que el resto se repartiría entre otros exportadores habilitados.

En paralelo, trascendió —sin confirmación oficial— que Brasil habría logrado negociar con China la exclusión de la mercadería que se encuentra en tránsito o en depósitos aduaneros del cómputo de la cuota 2026, un volumen que podría alcanzar hasta 350.000 toneladas. Según las mismas fuentes, Australia no habría conseguido aún una exclusión similar.

Las primeras señales de este esquema de gestión de cuotas ya se estarían reflejando fuera de China. Evidencias del plan brasileño, que limitaría los envíos mensuales a ese destino a unas 80.000 toneladas durante este año, comenzaron a verse en el mercado estadounidense, señaló Beef Central.

El analista Len Steiner indicó esta semana que se observa un aumento de ofertas de carne brasileña en Estados Unidos, con precios que se ubican entre US$ 220 y US$ 330 por tonelada por debajo del limitado producto australiano ofrecido. por debajo del escaso producto australiano disponible.

“La expectativa entre los usuarios finales en Estados Unidos es que Brasil, y probablemente otros exportadores sudamericanos, continúen vendiendo de forma agresiva y ofreciendo precios inferiores a los de los empacadores australianos y neozelandeses”, afirmó Steiner.

En este contexto, los altos precios de la carne magra en Estados Unidos y la escasez de oferta interna están llevando a los consumidores a ajustar formulaciones para maximizar el uso de carne importada, aunque una parte de los procesadores más pequeños continúa operando exclusivamente con especificaciones de origen estadounidense. Esto mantiene firme la demanda por carne importada y abre interrogantes sobre qué proveedores están mejor posicionados para cubrirla.

Brasil exportó 1,6 millones de toneladas de carne vacuna a China en 2025, pero su cuota para este año quedó fijada en 1,1 millones de toneladas. Aun con una eventual caída de la producción y las exportaciones brasileñas en 2026, entre 200.000 y 400.000 toneladas podrían quedar disponibles para redireccionarse hacia otros mercados. Entre ellos, Estados Unidos aparece como uno de los destinos más atractivos desde el punto de vista de precios, destacó Steiner.

En definitiva, el esquema de cuotas chino tiende a fortalecer la competitividad de Brasil en el mercado global de carne vacuna, mientras Australia compite agresivamente para mantener sus envíos a China y evitar el arancel del 55%. Cuando Australia vuelva a concentrarse en el mercado estadounidense en la segunda mitad del año, algunos compradores habituales podrían haber cubierto parte de sus necesidades con carne brasileña, un negocio que luego resulta difícil de recuperar.

En base a Beef Central

7 - 03:54