China aplica arancel a la carne australiana; EEUU vuelve al mercado de Australia luego de 22 años

Australia atraviesa una semana clave en su posicionamiento dentro del comercio global de carne vacuna. Por un lado, China reimpuso un arancel del 12% a las importaciones de carne australiana tras agotarse el cupo anual libre de impuestos, mientras que, por otro, el gobierno australiano reabrió su mercado a la carne vacuna de Estados Unidos luego de 22 años de restricciones sanitarias. Ambos movimientos tienen más implicancias políticas y estratégicas que efectos comerciales inmediatos.
El mecanismo de salvaguarda incluido en el acuerdo de libre comercio entre China y Australia se activó anticipadamente en 2025, lo que implica la aplicación de un arancel del 12% sobre la carne vacuna australiana durante el resto del año. El umbral para disparar esta medida fue fijado por la Aduana China (GACC) en 208.300 toneladas, pero el volumen efectivo se redujo a unas 191.000 toneladas al considerar remanentes de 2024.
Este sistema de protección —también presente en acuerdos con Corea del Sur y EEUU— ya se había activado en años anteriores (2018, 2019, 2020, 2023 y 2024), pero esta vez se alcanzó el límite en apenas 205 días, 75 días antes que el año pasado. La medida afectará particularmente a los cortes premium australianos, que habían ganado participación en el mercado chino debido a la ausencia de carne estadounidense, afectada por un arancel recíproco de 45% y la suspensión de habilitaciones sanitarias para más de 400 plantas frigoríficas.
Solo en el primer semestre del año, Australia exportó 163.323 toneladas de carne vacuna a China, un aumento interanual de 35% en un mercado que en general cayó 9,5%. En junio, las exportaciones totales australianas alcanzaron un récord de 134.596 toneladas, impulsadas por embarques anticipados al preverse el cierre del cupo libre de aranceles.
Australia vuelve a abrir su mercado a la carne vacuna estadounidense
En paralelo, el gobierno australiano anunció la reapertura del mercado a la carne vacuna de Estados Unidos, cerrada desde 2003 tras un caso de vaca loca (BSE). La decisión tiene una carga simbólica importante, aunque los analistas del sector coinciden en que el impacto comercial será marginal.
El rodeo estadounidense se encuentra en mínimos de seis décadas, la faena cae a niveles históricamente bajos y los precios están en máximos. Esta semana, un novillo a corral en EEUU cuesta en promedio A$ 1.600 más que su equivalente australiano, y los animales de reposición son hasta A$ 2.100 más caros. A eso se suma que el tipo de cambio actual (A$ 1 = US$ 0,65) vuelve aún menos competitiva la carne importada desde Estados Unidos.
En este contexto, los pocos embarques que podrían llegar —recién hacia octubre— estarían orientados a restaurantes premium, con cortes selectos como lomos USDA Prime, de alto marmoleo. Fuentes del comercio mayorista estiman que su presencia sería pasajera y más bien motivada por el “efecto novedad”.
Más allá de lo comercial, la reapertura a EEUU generó un debate sobre bioseguridad. Una de las principales controversias es el uso de beta agonistas —promotores de crecimiento permitidos en EEUU pero prohibidos en Australia— como el zilpaterol. Australia no tiene definido un Límite Máximo de Residuos (LMR) para esta sustancia, lo que genera incertidumbre sobre su eventual presencia en carne importada.
Desde la US Meat Export Federation celebraron la medida, y el secretario de Agricultura, Brooke Rollins, cuestionó las barreras “no científicas” que impidieron el comercio durante dos décadas. El expresidente Donald Trump también reaccionó afirmando que “la carne estadounidense es la más segura y la mejor del mundo”.
En cambio, dentro de Australia, varias organizaciones del sector ganadero expresaron su preocupación. Temen que esta apertura siente un precedente para permitir el ingreso de carnes de otros orígenes, como Brasil, o incluso de pollo y cerdo. Australia ya enfrenta una disputa judicial por la importación de salmón chileno, donde se cuestiona la rigurosidad de los análisis de riesgo.
Fuente: Beef Central.



