Agricultura

Osvaldo “Tono” Alberti: Tiene 72 años de edad y trabajó con tres generaciones de agricultores

29 de septiembre de 2025

Osvaldo “Tono” Alberti, director de Agroinsumos Carmelo, conoce de primera mano la historia de la producción agrícola, repasó su trayectoria y analizó los actuales desafíos.

A sus 72 años el empresario Osvaldo “Tono” Alberti, director de Agroinsumos Carmelo, ha trabajado con tres generaciones de agricultores en esa zona del país. Estima que su negocio atiende a unas 15.000 hectáreas de cultivos de invierno y un área similar de verano, ya que en esa región los sistemas son de doble cultivo, influenciados por el alto costo de la tierra. Durante este diálogo con VERDE, Alberti analizó la evolución de la agricultura en Uruguay, la actualidad del negocio y los desafíos a superar. 

“Los últimos años han pasado volando, y eso que ahora estoy más tranquilo”, comentó en un momento de la charla. El empresario destacó especialmente el equipo de su empresa, con su hija Valeria liderando la administración, el personal que está en la sede de Agroinsumos Carmelo y los ingenieros agrónomos que asesoran a los productores. Pero Alberti también es agricultor, y de esa actividad se encargan su hijo y su nieto. “Toda la familia participa”, valoró.

Consultado sobre la actualidad del negocio agrícola, respondió: “lo veo ajustado”. Explicó que los precios son bajos y los costos para producir son altos. Analizó que en la pasada zafra de verano “la soja nos salvó, por los rindes que hubo”, pero afirmó que “no quedó mucho” en las cajas de las empresas agrícolas,

En cuanto a la actual zafra de invierno, dijo que “viene encaminada”, estimó que “aparentemente será una buena zafra” y valoró que las implantaciones de los cultivos “han sido buenas”. También destacó que el resultado positivo del pasado año agrícola, a pesar de los bajos precios, que permitió que muchos productores pudieran acomodar su situación económica. Pero advirtió por el alto precio de las rentas. 

Precios de las rentas

“Veo que los valores de las rentas son altos. Entiendo que el dueño del campo se acostumbró a los buenos precios, y después es difícil volver atrás, pero estos números son muy apretados. En esta zona se habla de hasta US$ 500 por hectárea al año. La mayoría de los propietarios de campos ahora quieren que se les pague en dólares, ya no en kilos de producto”, explicó. 

E insistió en que sería importante mantener el pago de las rentas en kilos de producto, “porque este es un negocio de ida y vuelta”, y si los mercados cambian y los precios suben, el precio que el propietario recibirá por la renta también subirá. 

Planteó, a modo de ejemplo, que si el trigo se vende a US$ 200 o US$ 210 por tonelada, ese precio exige que tenga que rendir 5.000 kilos por hectárea en un campo arrendado para pagar los costos, “no te puede dar 4.000 y algo de kilos”, advirtió. Por otra parte, reconoció que la colza “puede dar más margen”, aunque “tuvimos un año con siembras tardías”, por las condiciones climáticas”.  

También señaló que si bien los agricultores de la zona tienen la ventaja de estar cerca del puerto de Nueva Palmira, y por eso el flete es un costo menor respecto a otras regiones, “esa ventaja hoy se la lleva la renta”, dijo Alberti. 

Señaló que la renta promedio en la zona de Carmelo es de 1.000 kilos de soja por hectárea, pero insistió en que los propietarios están planteando volver a precios fijos en dólares, y llegan a pedir US$ 500 por hectárea. “Por menos de US$ 400 por hectárea no conseguís ningún campo por acá. Te piden US$ 400, US$ 450 y US$ 500. No sé quién que se anima, yo no lo hago”, comentó.

Analizó que quienes pagan esas rentas probablemente sean productores que incorporan áreas chicas que aparecen en la zona, y también aquellos que no quieren perder esos campos, porque “si querés pelear el precio de la renta, el dueño del campo sabe que hay 10 esperando para arrendarlo”, explicó.

También comentó que no muchos productores se han capitalizado comprando campos, y agregó que “tampoco hay muchos campos en venta, porque en esta zona valen bastante”. 

Consultado sobre la nacionalidad de los productores que siembran en esa zona del país, Alberti respondió que “si bien hay algún argentino, la mayoría son uruguayos”.

El rol de distribuidor de insumos

Consultado sobre el actual momento del negocio de distribución de insumos agrícolas, Alberti respondió que “hoy los números también son muy apretados”, porque “hay mucha competencia, los márgenes son muy chicos y no podés errar en nada, porque sino quedás en el camino”. 

Agregó que “hay mucha competencia. Todo el mundo quiere vender y cobrar. Ya no es como antes, había un respeto mayor por los clientes; salvo que vinieran a comprarme, yo no le iba a vender” al cliente de otra empresa.

Comentó que la clave para mantener a los clientes es prestar un buen servicio. “No me refiero solo a la atención del cliente, sino también al financiamiento, el trato con la gente, el respeto, el cumplir, tenemos ingenieros agrónomos que asisten a los productores. Tengo clientes que son la tercera generación trabajando con la empresa, hay una relación de muchos años, tengo la edad de los abuelos de muchos clientes jóvenes”, remarcó.

Productividad

El director de Agroinsumos Carmelo también destacó que “cada vez se produce más” en la agricultura uruguaya. “La tecnología que hay en Uruguay es de primer mundo. El productor apuesta a la tecnología, nos damos cuenta en un montón de cosas. Los productores apuestan a producir más kilos, porque es la única alternativa. Hasta hace pocos años el que producía 3.000 kilos de soja por hectárea era Gardel, pero ahora con 3.000 kilos no llegas a pagar los costos”, comentó. 

En cuanto al cultivo de maíz, dijo que “es más dependiente de la lluvia” y que los demás cultivos “tienen buenos rendimientos”. Subrayó que en esa zona del país el año pasado “hubo gente que sacó más de 5.000 kilos de trigo y cebada por hectárea; 2.400 o 2.500 kilos de colza. Son niveles productivos de punta, pero se gasta mucho también”.

Sobre los maíces de segunda dijo que “andan muy bien”, corregido a seco se logran rindes de entre “7.000 y 9.000 kilos por hectárea”. Agregó que en la zafra anterior los maíces de primera rindieron menos, porque faltó la lluvia en “momentos claves”. De todos modos, indicó que “en general el maíz se posiciona como cultivo de segunda”. 

“Este año se dio algo, que no fue normal: se sembró maíz de segunda, se cosechó grano húmedo para feedlot a fines de mayo, y todavía no se había sembrado la cebada. La demanda de granos de los feedlot es grande” y es la que sostiene el área del cultivo, comentó. 

Sobre la productividad de la soja en el ciclo anterior dijo que “fue muy buena”, y estimó que en la zona de Carmelo superó los 3.000 kilos por hectárea. “Fue el mejor año en términos de productividad. Hubo chacras donde se cosecharon hasta 4.000 kilos por hectárea. Este año no escuché rindes de 2.500 kilos por hectárea, siempre fueron más de 3.000 kilos”, indicó.

Además, valoró que “la comercialización es muy buena, se vende y a los 15 días se cobra”. Y, a la vez, destacó que los productores invierten en los cultivos. “Más hoy en día, cuando hay malezas resistentes”, entre otras dificultades, que exigen inversión, de lo contrario no se logran los resultados, insistió. 

Los cambios 

Alberti recordó que la exportación de granos significó “un antes y un después” para la agricultura uruguaya. Comentó que “antes el trigo valía, por ejemplo, US$ 200 por tonelada en invierno, y cuando se cosechaba valía US$ 90 o U$S 100”, y “mucha gente quedó por el camino por ese motivo”. 

“Hubo momentos en que quedaron por el camino productores que no tendrían que haber quedado. Buena gente, trabajadora. Por crisis de precios y factores climáticos”, lamentó el empresario.

Dijo que si en Uruguay se plantaban 100.000 hectáreas de trigo “sobraba la producción, y éramos fundamentalmente trigueros, no se hacían cultivos de verano, solo algo de maíz y girasol” para el consumo interno. 

Agregó que en los años 2000, con la exportación de girasol, “comenzó a darse un cambio grande y seguro en todo sentido”. Pero “el gran cambio ocurrió con la soja y las ventas anticipadas”, eso “generó otra cosa” en la agricultura, analizó. 

El empresario también valoró que actualmente “hay precio para vender trigo a cosecha, te pagan US$ 210 por tonelada; si querés vender cebada, podés vender al precio del trigo en Chicago; y si querés vender soja del año que viene, ya podés vender. Con esa base ya podés cubrir tus costos”. 

Analizó que “el gran cambio fue tener la posibilidad de hacer negocios de forma anticipada”, y eso “tracciona todo”. 

Financiamiento

A propósito del aspecto financiero, el director de Agroinsumos Carmelo comentó que “hasta ahora el cumplimiento del productor ha sido bueno”. A propósito, agregó: “tratamos de cuidar los créditos. Así como hemos tenido años muy buenos, también hemos tenido años malos”. Por último, Alberti afirmó que “tenemos que buscarle la vuelta, si el año es malo y un buen cliente no pudo pagar, tenemos que esperarlo un poquito, porque tampoco podemos quedarnos sin productores”.

Nota de Revista Verde N° 123

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