Soja con “fuerte” impacto por la seca; habrá “trabajo financiero” para sostener la campaña de invierno

La zafra de verano deja un escenario “complejo” para la agricultura, con rendimientos “muy afectados” por la seca y una “fuerte presión financiera” sobre los sistemas productivos, lo que condiciona las decisiones de cara a la campaña de invierno.
Así lo destacó el director de la consultora Cuatro Hojas, Emiliano Uribe, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Describió un panorama “muy heterogéneo”, con zonas que logran rendimientos de 2.000 a 2.250 kg/ha, mientras que en otras áreas la productividad cae a 500 a 700 kg/ha, reflejando el impacto directo del déficit hídrico.
“Hay un desazón bastante grande por el tema de la seca”, afirmó. Y dijo que “muchos productores venían recuperándose de campañas anteriores y vuelven a enfrentar un escenario adverso”.
Desde el punto de vista económico, la situación es especialmente compleja en campos arrendados, donde las rentas se ubican entre 800 y 900 kg de soja, lo que deja a varios productores sin capacidad de cubrir esos compromisos.
“Va a haber mucho campo que ni siquiera va a tener la plata para hacer frente a esas rentas”, advirtió.
Frente a este escenario, el eje pasa por el ordenamiento financiero. Uribe explicó que hoy los productores están priorizando la búsqueda de financiamiento para sostener la actividad.
“Estamos tratando de concientizarnos de la realidad y empezar a hacer un trabajo financiero para ver cómo vamos a seguir hacia adelante”, sostuvo.
En ese sentido, Uribe indicó que se busca acceder a crédito principalmente a través del sistema financiero, apuntando a tasas más bajas, aunque también existe disponibilidad de financiamiento desde proveedores.
De cara al invierno, la planificación agrícola queda en un segundo plano frente a las necesidades financieras. “Se están mirando más los planes financieros que los planes de siembra”, señaló.
Aun así, la estrategia apunta a diversificar cultivos para estabilizar resultados, con la colza como una opción firme dentro de la rotación, seguida por cebada, trigo y alternativas forrajeras como vicia y lupino.
En este contexto, el vínculo entre agricultura y ganadería cobra mayor relevancia. La relación de precios, con granos relativamente baratos y carne en niveles altos, está generando nuevas oportunidades. “Tenemos productos agrícolas muy baratos y carne muy cara”, afirmó.
Esto abre la puerta a que parte del trigo y la cebada se destinen a alimentación animal, ya sea como grano húmedo o directamente para corrales de engorde, lo que podría sostener la demanda de estos cultivos.
“Los corrales van a seguir traccionando y van a tratar de estoquearse comida”, vaticinó.
A pesar de este escenario, “no se espera un cambio estructural” hacia la ganadería en sistemas agrícolas puros, aunque sí una mayor integración en planteos mixtos.
Escuchá a Emiliano Uribe.





