El maíz de segunda gana protagonismo por margen, rotación y relaciones de precios

El maíz de segunda vuelve a posicionarse como una alternativa estratégica dentro de los sistemas agrícolas uruguayos, no solo por su aporte agronómico a la rotación, sino también por un contexto de precios que lo favorece frente a la carne, la leche y la soja. Así lo planteó Andrés Contatore, director de 4 Hojas, durante la jornada “Maíz de segunda: ¿cómo capitalizar la oportunidad?”, organizada por Procampo Semillas y Supra, en Nueva Helvecia.
Contatore destacó que el cultivo “tiene todavía mucho para avanzar en adopción de tecnología”, y que aporta beneficios claros a la diversificación productiva, al manejo del riesgo y a la estabilidad del sistema.
Subrayó que el maíz como antecesor de soja genera un plus productivo relevante: “cuando la soja va detrás de un maíz, se obtiene alrededor de un 13% más de rendimiento que cuando va detrás de otro cultivo”.
Desde el punto de vista de la rotación, señaló que los esquemas que incluyen maíz muestran márgenes más altos y menor volatilidad.
En cuanto al perfil de riesgo, diferenció entre maíz de primera y de segunda. El de segunda, si bien tiene algo menos de potencial de rinde, presenta una menor variabilidad productiva. A esto se suman los avances en genética, mejoras en la maquinaria, un manejo más fino de densidades y una gestión más eficiente del nitrógeno, factores que han elevado la competitividad del cultivo.
Desde el punto de vista económico, indicó que los costos directos del maíz de segunda para la zafra 2025-2026 se ubican en torno a “US$ 600 por hectárea”, lo que equivale a un punto de equilibrio cercano a “3.000 kilos” por hectárea, sin considerar renta ni estructura.
Acotó que el contexto actual de relaciones de precios aparece como uno de los grandes estímulos. En carne, la relación histórica es de nueve kilos de maíz por kilo de carne, mientras que en la actualidad la carne carne puede comprar 12 kilos de maíz. “Si un corral tiene una eficiencia de conversión de ocho a uno, le está ganando 4 kilos de maíz por cada kilo de carne producida”, señaló.
En leche, la relación pasó de 650 litros por tonelada de maíz a unos 530 litros, lo que también mejora el escenario para los sistemas lecheros.
Contatore comparó que, con un maíz en torno a US$ 220 por tonelada y una soja cerca de US$ 380 por tonelada, las relaciones también resultan favorables al cereal.
Influencia de Clima y nitrógeno en el rinde
La formación del rendimiento del maíz está fuertemente condicionada por un conjunto de factores agronómicos, pero “el clima y la fertilización nitrogenada son los que más inciden”, con un peso del 27%, cada uno, en el resultado final, señaló a VERDE, Emiliano Acosta, integrante del área de desarrollo de Supra Semillas.
El técnico explicó que, por detrás de esos factores, la elección del híbrido adecuado para cada ambiente productivo representa otro componente central, con una incidencia del 19% en la formación del rendimiento.
Agregó que la densidad de siembra y la población –en línea con el híbrido elegido– también influyen de forma relevante, al igual que la rotación de cultivos, con un impacto del 10% en cada caso.
Acosta indicó que en la parte superior de la pirámide se ubican factores como la sanidad y el manejo de malezas, entre otros, que explican entre 4% y 5% del rendimiento final.
Aunque su incidencia es menor, forman parte de las decisiones agronómicas que terminan definiendo la performance del cultivo en cada zafra.
Explicó que en planteos de “alta productividad”, en los mejores lotes “se posiciona KWS 16-607 y KM 3916, ambos Viptera 3”. A la vez, en los sistemas “donde es necesario aumentar pisos de rinde, en chacras más heterogéneas, ingresa KWS 19-120 Vip 3”. Y acotó que “todos cuentan con una versatilidad en la densidad de siembra, acorde al planteo que debemos enfrentar y a la expectativa de rinde”.
A la vez, agregó KWS 16-607 VIP 3, “un material granífero de alto potencial y excelente sanidad, con alta tasa de secado, que permite una densidad de hasta 50.000 plantas logradas”. En tanto, KWS 19-120 VIP 3, “es un doble propósito para cosechar grano y/o hacer silo, con excelente perfil sanitario, y permite una densidad de 55.000 plantas logradas”.
Nota de Revista Verde N° 125




