Agricultura

Pasturas bajo estrés y maíces en llenado: qué hacer (y qué no) cuando el verano aprieta

19 de enero de 2026

INIA advirtió que el déficit hídrico estival redujo drásticamente las tasas de crecimiento de las pasturas en el suroeste y recomendó no adelantar el picado de maíces, incluso en escenarios de estrés.

El suroeste de Uruguay atraviesa un escenario de déficit hídrico estival que, si bien se mantiene dentro de los valores esperables para esta época del año, ya está condicionando el manejo de pasturas y cultivos. Así lo explicó Fernando Lattanzi, investigador principal en pasturas del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy

De acuerdo con el técnico, en la estación experimental de INIA La Estanzuela el déficit hídrico acumulado alcanza actualmente 276 mm, un nivel que se repite en aproximadamente tres de cada cinco veranos, aunque ya cercano al límite superior de lo habitual. “Dos semanas más sin lluvias, con esta demanda atmosférica tan alta, nos llevarían a valores menos usuales”, advirtió.

El principal impacto del escenario actual no está dado por la muerte de las pasturas, sino por la fuerte caída en la tasa de crecimiento. Mientras que a comienzos de diciembre se registraban tasas del orden de 40 kg de materia seca por hectárea por día, en las últimas dos semanas los valores descendieron a un rango de 0 a 5 kg. Esto es consecuencia de que “el ambiente hoy demanda cerca de 7 mm de evapotranspiración diaria, pero en el suelo hay agua disponible solo para aportar alrededor de 2 mm”, indicó.

En estas condiciones, las plantas activan mecanismos defensivos como el cierre de estomas, el enrollamiento de hojas y la pérdida de hojas basales. Lattanzi aclaró que este comportamiento no implica la muerte de la planta, sino una estrategia de supervivencia. Para comprometer la persistencia, “el déficit debería superar los 400-450 mm, muy por encima de los valores actuales y lejos aún de lo ocurrido durante la sequía de 2022–2023, cuando el déficit en La Estanzuela llegó a más 900 mm y sí hubo mortandad de pasturas”.

Uno de los conceptos centrales planteados por el investigador es: “evitar sumar estrés por sobrepastoreo al estrés hídrico”. Pastorear potreros que no alcanzaron su punto óptimo de rebrote “implica defoliar plantas ya estresadas, lo que enlentece de forma significativa la recuperación posterior cuando regresan las lluvias”, alertó.

En sistemas lecheros, la estrategia pasa por retirar animales del pastoreo y suplementar con reservas para, simultáneamente, proteger la plataforma forrajera y mantener la productividad de las vacas.

En el tambo experimental de INIA La Estanzuela, y en una cada vez más extensa red de tambos comerciales que aplican manejo 3R, el manejo se ajusta semanalmente en función del stock promedio de pasto, con un objetivo de mantenerse entre 900 y 1.100 kg de materia seca por hectárea (medidos por encima de 5 centímetros). Cuando ese promedio cae por debajo de 900 kg, se reducen los turnos de pastoreo y se incrementa el porte de silo, informó.

En sistemas ganaderos, Lattanzi reconoció que a veces las alternativas de manejo “son más limitadas”. En estos casos, recomendó hacer “daño controlado, e intentar implementar pastoreo horario o uso estratégico de reservas, para minimizar el impacto del sobrepastoreo y preservar la capacidad de respuesta del sistema”.

En el caso de los maíces tempranos con destino a silo, especialmente en la franja más afectada del suroeste, el investigador llamó a “resistir la tentación de adelantar el picado”. Aunque visualmente el cultivo muestra secado de hojas basales, durante el llenado de grano “esa pérdida no implica una merma significativa de biomasa ni de digestibilidad”. Aún bajo estrés, “la planta continúa destinando lo poco que produce a la espiga, acumulando almidón, que es el principal componente energético del silo”.

Explicó que picar con 28–30% de materia seca “no resulta conveniente; mejor es esperar 7 a 10 días más, hasta alcanzar 38–40% de materia seca, especialmente si se cuenta con buen cracker y silo bolsa”.

Lattanzi subrayó además que el déficit hídrico no es generalizado a nivel país. La situación más ajustada se concentró en el suroeste, con La Estanzuela entre los puntos más comprometidos y con peores perspectivas de lluvia en el corto plazo, mientras que hacia el norte del país las condiciones estivales han sido mucho más favorables.

Tras la realización de la entrevista, en esa zona del suroeste se registraron lluvias de entre 25 y 50 mm, un aporte que contribuye a aliviar parcialmente el déficit acumulado y que permitirá evaluar en los próximos días la respuesta de las pasturas y los cultivos, en función del manejo aplicado durante el período de mayor estrés.

Escuche a Fernando Lattanzi

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