Ni una tonelada: EEUU larga la cosecha de soja sin ventas a China; farmers piden a Trump eliminar aranceles

A diez días del inicio oficial de la nueva campaña 2025/26 de soja en Estados Unidos, el mercado enfrenta un hecho inédito: no se registra ni una sola tonelada comprometida con destino a China, principal comprador del poroto norteamericano.
Durante la última década, el gigante asiático representó en promedio el 56,5% de las exportaciones estadounidenses de soja, incluso después de la primera guerra comercial entre ambos países.
Lo habitual, excluyendo los años 2018 y 2019, es que a esta altura del calendario ya exista un volumen significativo de ventas anticipadas: más del 21% del programa exportador a China y alrededor del 12% del total de exportaciones de la campaña, según el análisis de Matías Contardi y Emilce Terré, de la Bolsa de Comercio de Rosario.
El grueso de los embarques de soja desde EEUU hacia China ocurre entre mediados de septiembre y enero-febrero, dependiendo del ritmo de la cosecha en Brasil. Sin embargo, en 2025 Pekín se ha anticipado a esa ventana y aumentó sus compras a Sudamérica. Según datos oficiales,
Brasil embarcó en julio 9,6 millones de toneladas (Mt) hacia China, un 40% más que el promedio de los últimos cinco años, y en el acumulado del año ya suma 58 Mt, es decir, 10 Mt por encima del promedio reciente. También Argentina muestra un ritmo de exportaciones inusualmente alto, el mayor de las últimas cinco campañas.
La ausencia de compromisos preocupa tanto al mercado como a los productores estadounidenses. Esta semana, la American Soybean Association (ASA) envió una carta al presidente Donald Trump solicitando que la soja sea priorizada en las negociaciones comerciales con China.
En el documento, la gremial alertó que las condiciones financieras de los farmers son “alarmantes” y que no podrán sostenerse por mucho tiempo sin su principal comprador. Pidieron explícitamente la eliminación de los aranceles y el retorno de grandes órdenes de compra desde China.
Actualmente, la soja estadounidense enfrenta un arancel del 20% más que el resto de los orígenes, lo que le hace perder competitividad frente a la oferta sudamericana, aun cuando el FOB estadounidense esté en niveles muy bajos para la nueva cosecha.






