Lluvias cambian el panorama en el norte: soja con potencial en Quebracho y “avanzan ventas”

Las lluvias de la última semana modificaron de forma significativa el panorama productivo en el norte del país. En la zona de Quebracho, departamento de Paysandú, la situación venía tornándose crítica por las “altas” temperaturas y el estrés hídrico, pero “los acumulados de entre 60 y 80 milímetros revirtieron el escenario y renovaron las expectativas en soja”. Así lo señaló el director de Barraca Pastorini, Sergio Pastorini, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
El operador agrícola explicó que la campaña “había comenzado mejor que la anterior”. Durante diciembre se registraron lluvias semanales de entre 25 y 30 milímetros, lo que permitió entrar al verano con mejor perfil de suelo que en 2025, cuando prácticamente no llovió en ese mes. Sin embargo, tras las precipitaciones del 10 de enero —32 milímetros—, se instalaron temperaturas muy elevadas, con picos de hasta 40 grados durante varios días consecutivos.
“La situación se venía poniendo muy crítica”, afirmó. Si bien los suelos habían arrancado mejor, la combinación de calor extremo y falta de agua generó un estrés importante en los cultivos.
Pastorini dividió la zona en dos realidades bien distintas. Al oeste de ruta 3, hacia el río Uruguay, predominan suelos más pesados, de “tierra negra”, donde el impacto fue “menor” y los cultivos lograron sostenerse “mejor”. En cambio, al este de ruta 3, sobre suelos más livianos y arenosos, comenzaron a aparecer “manchones grandes que se secaron y esos cultivos no se van a recuperar por más que llueva”.
Las precipitaciones del jueves 12 de febrero —entre 60 y 80 milímetros— y nuevos registros el domingo permitieron un cambio notorio. “La situación cambió totalmente”, sostuvo Pastorini, al señalar que los cultivos retomaron vigor y que el campo natural también volvió a mostrar recuperación.
A su juicio, si las lluvias se consolidan durante febrero y marzo, el potencial productivo podría ubicarse por encima del año pasado. En 2025, en la zona de Quebracho, la soja promedió unos 2.800 kilos por hectárea. “El potencial debería ser mejor que el año pasado, siempre que no se nos corte el agua”, indicó.
En términos comerciales, el movimiento del mercado acompañó la mejora climática. La soja se ha ubicado en torno a los US$ 380 por tonelada, con un pico reciente de US$ 385, lo que activó algunas decisiones de venta.
Pastorini señaló que el productor comenzó a “calzar” algo de producción recién después de las lluvias. “Hasta que no lloviera nadie quería vender nada”, explicó. En promedio, estimó que en la zona se llevan vendidos unos 300 kilos por hectárea, un volumen bajo que refleja la cautela del productor ante la incertidumbre climática.
“El productor empezó a tomar posición desde el día que llovió”, afirmó, aunque remarcó que se sigue mirando el mercado día a día.
En el caso del maíz, el área disminuyó levemente respecto al año anterior. Parte de la producción se destina a consumo propio para el encierro de ganado. Los valores de referencia se ubican entre US$ 210 y US$ 220 por tonelada a levantar, ajustando por humedad.
Como novedad, este empresario destacó el mayor interés por el girasol. Varias chacras ya fueron cosechadas, con rendimientos que oscilaron entre 1.800 y 2.500 kilos por hectárea. “Creo que el girasol va a ser un cultivo para tener en cuenta el próximo año”, sostuvo Pastorini, respecto a que podría ganar protagonismo dentro de la rotación.
Escuchá a Sergio Pastorini.





