Agricultura

La guerra y el cambio drástico en la ecuación de costos de trigo, cebada y colza

7 de abril de 2026

Los presupuestos agrícolas para la zafra de invierno 2026 muestran un cambio claro en la estructura del negocio, con un aumento generalizado de los costos de producción y un ajuste de los márgenes en trigo, cebada y colza. El principal factor detrás de este movimiento es el encarecimiento de los fertilizantes, particularmente la urea, influenciado por el contexto internacional y la guerra en Medio Oriente.

El aumento en el costo de la urea es el elemento más determinante en los tres cultivos, con incrementos significativos respecto a la zafra anterior, según la Guía de Costos que elabora anualmente la cooperativa Sofoval.

En trigo, la urea pasa de US$ 140 a US$ 238 por hectárea, con una suba de 70%, explicando prácticamente todo el incremento en los costos de insumos. En cebada, el comportamiento es similar: el costo de la urea también sube de US$ 140 a US$ 238 por hectárea (+70%), consolidándose como el principal driver del aumento en los costos totales.

En colza, el impacto es aún mayor. El costo de la urea pasa de US$ 121 a US$ 238 por hectárea, lo que implica un aumento de 97%, al tiempo que el fertilizante base también muestra un ajuste, pasando de US$ 75 a US$ 86 por hectárea. Esto posiciona a la colza como el cultivo más afectado por el encarecimiento de la fertilización.

El aumento en los fertilizantes se traduce en una suba generalizada de los costos de producción. En trigo, el costo total pasa de US$ 838 a US$ 940 por hectárea (+12%); en cebada, de US$ 857 a US$ 958 (+12%); y en colza, de US$ 715 a US$ 853 (+19%). La colza presenta el mayor incremento, reflejando su mayor intensidad en el uso de nutrientes.

Por el lado de los ingresos, los precios estimados para la zafra 2026 muestran mejoras moderadas: trigo en US$ 220 por tonelada (vs. US$ 200 en 2025), cebada en US$ 233 (vs. US$ 214) y colza en US$ 505 (vs. US$ 457). Esto permite una mejora en el producto bruto por hectárea, que pasa de US$ 900 a US$ 990 en trigo, de US$ 963 a US$ 1.049 en cebada y de US$ 914 a US$ 1.010 en colza. Sin embargo, este aumento en los ingresos no logra compensar la suba de los costos.

Como resultado, el margen antes de considerar el costo del arrendamiento se reduce en los tres cultivos. En trigo cae de US$ 62 a US$ 50 por hectárea (-19%), en cebada de US$ 106 a US$ 90 (-15%) y en colza de US$ 199 a US$ 157 (-21%). Si bien la colza mantiene el mejor resultado económico, es también el cultivo que muestra la mayor caída en términos relativos.

A su vez, el incremento de los costos eleva los rendimientos necesarios para cubrir la inversión. En trigo, el punto de equilibrio pasa de 4,2 a 4,3 t/ha; en cebada, de 4,0 a 4,1 t/ha; y en colza, de 1,6 a 1,7 t/ha.

En este escenario, el negocio de los cultivos de invierno se vuelve más exigente, con mayor inversión por hectárea y menor margen, donde la eficiencia y el rendimiento pasan a ser determinantes.

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