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Agricultura

Gervasio Piñeiro: La agricultura está modificando sus paradigmas de producción

27 de noviembre de 2022

La actividad agrícola enfrenta cinco desafíos ambientales: degradación de suelos, biodiversidad, pérdida de nutrientes, uso excesivo de agroquímicos y emisión de gases de efecto invernadero 

La agricultura uruguaya “está con ganas de cambiar, de mejorar y de hacer más sustentable todo el proceso”, destacó a VERDE el profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigador principal del CONICET, Gervasio Piñeiro. Señaló que el productor “está gastando mucho en insumos para corregir problemas y la sociedad hoy exige otra cosa. Eso está modificando los paradigmas de producción”.

Durante el Encuentro de Agricultura Sostenible, indicó que el sector enfrenta cinco desafíos ambientales: la degradación de los suelos; la pérdida de fósforo, nitrógeno y otros nutrientes; el uso excesivo de agroquímicos; la necesidad de mejorar la biodiversidad de los sistemas; y de disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), como el óxido nitroso y carbono, cuando se pierde materia orgánica (MO) del suelo. 

Consideró que “si bien se avanzó muchísimo para disminuir la erosión del suelo, queda mucho camino por recorrer para la conservación de su materia orgánica”. Dijo que la siembra directa es una herramienta que “ha permitido avanzar un escalón” en la búsqueda de la sustentabilidad. “Es una condición necesaria pero no suficiente para mejorar los suelos”, ya que hoy “es fundamental alimentar el suelo con rotaciones, cultivos de servicios, jugar con la diversidad y tenerlo cubierto” lo máximo posible, explicó.

Allí destacó el rol que cumplen los cultivos de servicio, que “llegaron para quedarse” y para “mejorar la performance” de la agricultura. En ese sentido, Piñeiro destacó que la avena “es la reina”, pero remarcó la importancia de comenzar con leguminosas, ya que “la fijación de nitrógeno (N) y mejorar la MO, es clave”. 

Hay muchas especies cuyas características brindan servicios muy importantes al suelo. Lo mismo con las gramíneas. “Estamos empezando a combinar, porque las mezclas funcionan muy bien y aportan diversidad”, remarcó el investigador. 

Sobre la oferta y demanda de nutrientes, indicó que “los sistemas agrícolas tienen pérdidas muy grandes de nutrientes, que terminan en el aire o el agua y emiten gases de efecto invernadero”. Por lo tanto, “resulta fundamental sincronizar la oferta y la demanda”, dijo. 

“Cuando muere una planta libera nutrientes que deben ser tomados por otra. Hay que determinar cuál será el cultivo que crecerá y utilizará esos nutrientes que se liberan. Los cultivos de servicios tienen un rol clave, porque los podemos utilizar en esas ventanas entre cultivos de renta. Por eso también se llaman trampas, porque capturan nutrientes y evitan que se pierdan en la atmósfera o en el agua”, detalló.  

Implementar esas prácticas “es adelantarse” a lo que sucede en muchos países donde hay restricciones “en términos de reposición de fertilización, de umbrales para fertilizar, de dosis y de rotación de cultivos para estar por debajo de  las pérdidas de nutrientes y evitar la contaminación”, sostuvo. Eso motivó cambios en la fertilización desde la forma, el tipo, las dosis, las fuentes y hasta los momentos.

La emisión de gases de efecto invernadero “es otro de los problemas” que enfrenta la agricultura. “Si bien Uruguay es un país chico, con pocas emisiones, cuando se hacen las cuentas per cápita, los números son más preocupantes. En la fertilización y en la última etapa del cultivo de soja, cuando no hay cultivo de servicio, se emite óxido nitroso. Eso se puede mejorar conservando la MO del suelo o sincronizando la oferta y demanda de nutrientes para no emitir”, sostuvo Piñeiro.

A su entender, con la Ley de Conservación de Suelos la agricultura uruguaya “ha mejorado mucho, y si bien no está todo medido, sabemos que tuvo un impacto positivo en el secuestro de carbono y en mejorar el balance de gases de efecto invernadero”, declaró. 

Sobre la utilización de fitosanitarios, señaló que “deberían usarse menos, y hay que apuntar a los productos banda verde, buscar manejos integrados, monitorear, sumando bioinsumos y aplicando la agricultura de precisión para usarlos donde hace falta.  Los cultivos de servicio también impactan en el control de malezas y en la generación de refugios de biodiversidad”.

Piñeiro resaltó la diversificación de cultivos de la agricultura en Uruguay, y consideró que los cultivos de servicio y sus mezclas “pueden aportar a incrementar la diversidad que le hace falta al sistema. Es relevante manejar mejor la diversidad de los sistemas, y establecer áreas de conservación dentro de los establecimientos agrícolas o agrícolas ganaderos”.

Consideró que “armonizando la propuesta de cultivos de servicios se pueden subir varios escalones en la búsqueda de la sustentabilidad”. A la hora de diseñar los sistemas “no solo tenemos que pensar en producir alimentos, sino en la producción de materia orgánica y en tener aire y ríos cada vez más limpios”. 

El especialista consideró que todos estos aspectos “son un diferencial” a la hora de “presentarnos” en el mundo, y que “seguramente esos cambios se expresaran en el mercado” pero también “es importante estar en sintonía con las demandas ambientales de la sociedad y producir con responsabilidad”. 

Nota de Revista Verde N°104

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