Agricultura

“Sería clave” poder descontar la inversión en seguros una vez y media en el IRAE, dijo el corredor Santiago Ibáñez

8 de agosto de 2025

“El seguro agrícola no es un gasto, es una herramienta que estabiliza ingresos y dinamiza la economía”, dijo a VERDE el director de Vigía Seguros, Santiago Ibáñez. Y por eso “es importante la búsqueda de mecanismos para incentivar” el uso de seguros a nivel fiscal.

“Sería clave poder descontar la inversión en seguros una vez y media del IRAE (Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas), como ya se hace con la semilla certificada o con la contratación de servicios profesionales. Eso haría mucho más viable que el productor contrate seguro todos los años”, afirmó.

Ibáñez también indicó que la experiencia del productor y los antecedentes recientes, como la sequía de 2023, pesan cada vez más en la decisión de contratar coberturas agrícolas. “El productor ya no se guía tanto por si el año va a ser Niño o Niña. Sabe que el clima es impredecible, y que tener el seguro le da tranquilidad para encarar la zafra”, analizó.

La estrategia comercial de Vigía Seguros comienza temprano. Las compañías establecen plazos y carencias que obligan al productor a contratar con antelación. “El seguro de resiembra para invierno, por ejemplo, tiene una carencia de siete a 10 días, por lo que hay que contratarlo antes de empezar la siembra. Eso hace que las ventas se concentren entre abril y mayo”, indicó el operador.

Ibáñez también observó que el rol del corredor ha evolucionado en línea con esa necesidad de asesoramiento técnico y personalizado. “Nuestro trabajo es llevar a las compañías lo que realmente necesita el productor, ajustar productos, cambiar formas de peritar, o armar nuevas coberturas. Pero también acompañar cuando hay un siniestro, ir al campo, estar con el productor y con el perito para lograr una indemnización justa”, sostuvo.

El balance del ciclo 2024/2025

Aunque la zafra de verano dejó resultados récord para muchos productores, no fue igual de positiva para las compañías aseguradoras. Dos eventos de granizo –uno en febrero, en el litoral, y otro en abril, en el sur– generaron daños importantes y elevaron las indemnizaciones, afectando los balances de las empresas. Ibáñez “esas dos granizadas marcaron el año”.

La primera ocurrió los días 13 y 14 de febrero, e impactó con fuerza en zonas de los departamentos de Río Negro y Paysandú, mientras que la segunda, el 17 de abril, afectó desde Colonia y Canelones hasta Lavalleja. “La del sur pegó más al Banco de Seguros del Estado, porque golpeó la zona de granja: invernáculos y cultivos intensivos”, explicó.

A pesar de las buenas condiciones climáticas durante el desarrollo de los cultivos de verano, que en muchos casos no activaron coberturas por rendimiento o inversión, las pérdidas por granizo incidieron de forma decisiva. Ibáñez comentó que esas situaciones determinaron que el resultado general para las compañías fuera neutro, o incluso negativo, dependiendo del portafolio de cada una.

En cuanto al área asegurada, la cobertura de rendimiento e inversión alcanzó aproximadamente 250.000 hectáreas, lo que refleja “una adopción creciente” de este tipo de herramientas. “El 90% de nuestros clientes lo toma como parte de la estructura de costos del cultivo de verano”, señaló.

En ese marco resaltó que el seguro ya es parte integral del modelo productivo para muchos agricultores. “Hoy el productor sabe lo que es pasar una seca sin seguro, y también sabe lo que significa tener cobertura y cobrar una indemnización”, afirmó.

El seguro de rendimiento funciona como un adicional a la póliza de granizo e incendio. Requiere contratar primero esta cobertura base y luego sumar el componente de rendimiento, que protege frente a déficit o exceso hídrico.

En cambio, el seguro de inversión incorpora todas las coberturas: granizo, incendio, viento, falta de piso, déficit y exceso de lluvias. “Es una cobertura más completa, que incluye todos los adicionales. Por eso también en algunos casos tiene un costo mayor, pero es la que más se está utilizando entre nuestros clientes”, apuntó.

Los valores de esas coberturas varían según el aforo elegido por cada productor y las garantías ofrecidas. En el caso de la cobertura de inversión, Ibáñez indicó que los precios por hectárea oscilan entre US$ 45 y US$ 100, dependiendo del cultivo y del nivel de riesgo cubierto. “Todo depende del paquete tecnológico. Si un productor invierte US$ 800 o US$ 1.000 por hectárea, la cobertura tiene que acompañar esa inversión, y el costo del seguro es un porcentaje de ese aforo”, explicó.

En la zafra de verano pasada, más allá de los daños por granizo, no se activaron otras coberturas. “No hubo siniestros por falta de piso, ni por resiembra, salvo casos puntuales. El productor contrató seguro, pero el clima acompañó, y eso evitó usar muchas de las coberturas”, detalló.

Zafra de invierno 2025/2026

En el caso del invierno la situación ha sido distinta. Las lluvias al comienzo de la campaña complicaron las siembras, en especial en colza, donde se concentraron las principales denuncias y siniestros de resiembra.

“Esa es la cobertura más demandada del invierno, junto con granizo e incendio. También se contratan bastantes coberturas contra heladas, sobre todo en trigo, y contra viento para colza”, apuntó el corredor.

Si bien en verano existe mayor uso de seguros de rendimiento e inversión, en invierno el productor se limita mayormente a cubrir daños directos. “Se ha mejorado mucho la oferta de seguros de rendimiento para invierno, pero siguen siendo poco contratados”, reconoció el director de Vigía Seguros.

El costo de los seguros invernales también varía según el nivel de inversión. Para paquetes tecnológicos de alto valor, como cebada o colza con aforos de US$ 800 a US$ 1.000 por hectárea, el costo de un seguro medio puede estar entre US$ 50 y US$ 60 por hectárea, según la cantidad de coberturas incluidas.

Nota de Revista Verde N° 122

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