Fernando Mattos marcó la “alta” dependencia de fertilizantes y el desafío geopolítico para el agro

El ex ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos, advirtió a través de su cuenta de X sobre el creciente impacto de la geopolítica en el agro, con foco en la fuerte dependencia de insumos clave como los fertilizantes. “Hace seis semanas, en Agro en Punta, advertíamos que la geopolítica volvería a golpear al agro. Hoy el tema está sobre la mesa”, señaló.
El planteo pone sobre la mesa una paradoja estructural: la región con uno de los mayores saldos exportables de alimentos del mundo es, al mismo tiempo, altamente dependiente de los insumos que necesita para producirlos. En ese sentido, Mattos destacó que Brasil, el mayor productor agrícola del Mercosur, importa cerca del 85% de sus fertilizantes, con una dependencia particularmente marcada en el potasio (K), cuya oferta global está concentrada en pocos países.
A esto se suma una tendencia creciente en los sistemas de alta productividad, que demandan cada vez más micronutrientes como cobalto (Co), magnesio (Mg), azufre (S) y zinc (Zn), ampliando aún más la dependencia externa. Además, la dimensión logística del problema es significativa: el Mercosur requiere aproximadamente cinco buques diarios de 50.000 toneladas de fertilizantes durante todo el año, lo que deja al sistema expuesto a cualquier disrupción en el comercio internacional.
En el actual contexto global, esa vulnerabilidad se ve amplificada por las restricciones que enfrentan países clave como Rusia y Bielorrusia, las limitaciones a las exportaciones en China e India, y el encarecimiento de los seguros y la logística por el aumento del riesgo geopolítico. A esto se suma la fuerte suba en el precio del azufre (S), hoy considerado el cuarto macronutriente, que refleja tensiones crecientes en la cadena de suministro.
Otro punto crítico es el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz, por donde circula una proporción relevante del comercio global, incluyendo el 33,1% de los fertilizantes, el 31% del petróleo crudo y el 23,4% de los líquidos de gas natural. Las tensiones en esta zona incrementan el riesgo de interrupciones y aportan mayor volatilidad a los mercados energéticos y de insumos.
En paralelo, el modelo productivo del Mercosur, con hasta tres zafras anuales en Brasil y al menos dos en otros países de la región, implica una demanda constante de nutrientes y niveles de stock que nunca resultan holgados, lo que incrementa la exposición ante eventuales quiebres en la cadena de suministro.
En este contexto, Mattos planteó un desafío de carácter estratégico para la región: “El desafío ya no es solo productivo. Es geopolítico”. Entre las alternativas, mencionó la necesidad de avanzar en investigación regional coordinada, el desarrollo de bioinsumos, la exploración de minerales propios y el fortalecimiento de la industria petroquímica, como caminos para reducir la dependencia y fortalecer la seguridad alimentaria.





