El mercado de insumos presionado por los precios y la disponibilidad

La crisis energética restringe la producción de fertilizantes y agroquímicos; el caos logístico impide la llegada de los productos en tiempo y forma; y los precios son récord
El precio de los fertilizantes, específicamente del nitrógeno, registró un fuerte incremento desde fines de 2020 hasta el presente. A nivel internacional, en el último año pasó de US$ 220 a US$ 708 por tonelada (t). En el mismo período en Uruguay pasó de US$ 340 a US$ 860.
El consultor privado Pablo Della Mea describió los diferentes elementos que motivaron ese comportamiento. “Se explica en gran parte por la salida de China del mercado de esos productos, debido al impacto de la pandemia Covid-19, que limitó la producción de fertilizantes”, dijo.
Agregó que Rusia es el principal exportador de nitrógeno, exporta cerca de 6 millones de toneladas (Mt); lo sigue China, con casi 5 Mt; y en tercer lugar aparece Canadá, que exporta cerca de 1 Mt.
A medida que avanza la pandemia, y a raíz de las cuarentenas en diferentes ciudades, “las fábricas chinas empezaron a trabajar por debajo de su capacidad, y eso mermó los volúmenes, entonces el gobierno chino le puso un parate a las exportaciones de nitrógeno”, señaló.
Della Mea destacó que “es muy importante el efecto que genera China al salir del mercado global”, provocando el “primer shock” en la oferta e incrementando el precio del producto.
Otro factor que incidió en la tendencia alcista de esos insumos agrícolas es el problema logística mundial, que encareció el costo de los fletes marítimos. Hasta marzo los valores estaban dentro de un escenario de “oscilación normal”, recordó.
Se sumó la crisis energética, desde agosto “fue impresionante cómo se disparó el índice relacionado a los fletes marítimos que elabora la agencia Bloomberg; se multiplicó por 2,5”, remarcó.
Un dato más que elocuente del encarecimiento de los fletes es que si se compara el valor actual de ese índice con el registrado entre marzo y mayo de 2020, se observa que se multiplicó 10 veces, dijo.
Della Mea describió la evolución del precio a nivel internacional. En octubre del año pasado el precio de la urea FOB del Golfo de México estaba en US$ 220 por t, mientras que al llegar a marzo de 2021 cotizó a US$ 430. “¡Prácticamente se duplicó!”, enfatizó.
Desde esa fecha y por unos meses, el precio hizo una meseta y China comenzó a reaparecer en el mercado internacional de nitrógeno, “específicamente para la venta a India o Brasil, que consume 5,5 Mt de nitrógeno”, señaló.
También se informó que el gobierno chino autorizó la venta de 120.000 t de nitrógeno, pero en una licitación en India vendieron 750.000 t.
Luego el gobierno chino volvió a limitar las exportaciones y con la crisis energética, “en la escalada de precios pasamos a un segundo escalón, de US$ 430 a US$ 708 por t”, afirmó.
La crisis energética frenó el proceso de recuperación de las fábricas de fertilizantes, ya que volvieron las restricciones.
Otros fertilizantes también registraron un incremento en sus precios, “pero no es tan fuerte como en el caso del nitrógeno”. El fósforo pasó de US$ 350 a US$ 650 entre un año y otro. Pero ese movimiento es menor al observado en nitrógeno, que en octubre de 2020 valía US$ 220 y ahora llegó a US$ 708, “se triplicó”, señaló.
El consultor se refirió, además, a la relación entre el precio de la urea y del maíz en Estados Unidos, considerando la posible sustitución del área del cereal por soja.
Dijo que en el último año la urea pasó de US$ 233 a US$ 708, mientras que el maíz tuvo un aumento de US$ 50 por tonelada. “Para la producción de 11.000 kilos de maíz, se requiere una inversión por hectárea de 300 kilos de urea, que tienen un costo de US$ 145; esto representa unos US$ 11 por tonelada de maíz. Por lo tanto, la suba del precio del cereal puede absorber el incremento de costo del nitrógeno”, explicó.
Della Mea indicó que ese “es un número, en una planilla”, pero se debe “tener en cuenta el abastecimiento o no del mercado”, ya que “preocupa la escasez del producto”.
El mercado de fertilizantes se ha visto afectado por huracanes, cierres de plantas, sanciones y la escasez de gas natural en Europa y China. En ese contexto, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, el principal planificador económico de China, instó a las autoridades locales a garantizar precios estables, manteniendo las plantas de fertilizantes en funcionamiento a pesar de los cortes de energía generalizados. Ese llamado por un suministro adecuado de fertilizantes es fundamental para que el país mantenga la producción agrícola en medio de los crecientes riesgos para la seguridad alimentaria, informó Bloomberg.
Los analistas estiman que alrededor de tres cuartas partes de la urea producida en China se fabrica con carbón, mientras que para el resto se utiliza gas natural. Los suministros limitados de gas también podrían frenar la producción futura de urea, informó AgroFy.
LOS AGROQUÍMICOS
Al factor logístico se le suman problemas de oferta en China, vinculados a las restricciones energéticas y ambientales, lo que complica el abastecimiento de agroquímicos, dijo a VERDE Antonio Bazzino, director comercial de Proquimur.
“Hasta fines de setiembre, salvo en el glifosato, veníamos con una situación bastante estable, pero en China se empezó a complicar la mayoría de los activos, y no solo por el precio. Hay problemas de disponibilidad, no está la posibilidad de garantizar un embarque y han cambiado las condiciones comerciales”, acotó.
Señaló que “hasta fines de setiembre los problemas eran solo logísticos, pero luego se sumó la reducción de la oferta por la situación energética y ambiental”.
Esta situación internacional comienza a trasladarse al mercado local. “Hemos visto faltante de algunos productos en el mercado y la complejidad del caso la marcaran las condiciones climáticas del verano”, advirtió.
Dijo que “cuando pensábamos que el precio del glifosato no podía subir más, aparecieron nuevos elementos y la disponibilidad puede tener inconvenientes”. Sobre mediados de octubre el kilo de glifosato en China llegó a US$ 15,3 y marcó un récord histórico, mientras que en Uruguay el precio se duplicó o incluso aumentó más en el último año.
Agregó que esa situación también se está dando con activos como: 2.4 D, Clethodim o S-Metalaclor, que están mostrando niveles de precios que hace tiempo no se veían.
Sobre mediados de octubre la reposición de S-Metalaclor se ubicaba por encima de US$ 12, el glufosinato subió el doble y algo similar ocurrió con el 2.4 D.
Dijo que el glufosinato, el clorpirifos y el glifosato “están afectados por la baja disponibilidad de fósforo amarillo en China, algo que está influenciado por restricciones en las fábricas, y así el precio de esa materia prima se incrementó fuerte. Además, los fungicidas y los insecticidas “vienen presentando inconvenientes desde fines de agosto”.
Bazzino consideró que el panorama es “muy incierto, hay mucha especulación. Cuánto realmente falta en China y cuánto está en manos de brokers es algo que no se sabe. Esto se transforma en algo más peligroso, porque si algún elemento cambia, las caídas de precios pueden ser importantes”.
El director comercial de Proquimur acotó que “hay una responsabilidad con el abastecimiento y la cadena productiva que no podemos desatender. Pero no es sencillo, son momentos donde no se pueden tomar posiciones muy importantes, porque el riesgo es enorme”.
Indicó que desde la emisión de una orden de compra y la llegada del producto a Uruguay “pasaban 90 días, pero ahora pueden pasar 120, 150 o más días”, lo que aporta más incertidumbre de cara a los próximos meses”.
Nota de Revista Verde N°96





