Agricultura

Uruguay lidera el aumento productivo del maíz comparado con EEUU, Brasil y Argentina

29 de septiembre de 2025

El agricultor local ganó “4.000 kilos por hectárea en 35 años”, destacaron los técnicos especializados en el cultivo durante el lanzamiento de la campaña 2025-2026 de Dekalb. 

Al realizar un análisis histórico de la evolución del rendimiento del cultivo de maíz en los últimos 35 años, se observa que el productor uruguayo ganó 4.000 kilos por hectárea (kg/ha). En Uruguay, entre 1990 y 2025, el rinde promedio “ganó cada año 123 kg/ha”, lo que significa “una ganancia de 1.230 kilos cada 10 años” y de “4.000 kilos en este período de 35 años”, destacó a VERDE el responsable comercial de Bayer para el norte de Argentina y Uruguay, Juan Manuel de Santa Eduviges.

En diálogo con VERDE, en el marco del lanzamiento de la campaña de maíz Dekalb 2025-2026, que organizaron Bayer y Agroterra, el ejecutivo planteó dimensionar la importancia de este incremento en la productividad. Comparó que en ese período la ganancia obtenida por los productores maiceros de Estados Unidos y Brasil fue de 120 kg/ha al año, prácticamente en el mismo nivel que en Uruguay.

Otro dato llamativo es que el productor argentino tuvo un aumento de 77 kg/ha de maíz anual, lo que representa una diferencia considerable con Uruguay.

Las brechas de rendimiento en Uruguay “se vienen acortando, pero todavía hay margen para continuar creciendo” en este sentido, atendiendo a las brechas entre el rinde alcanzable y el potencial del cultivo, planteó.

El responsable comercial de Bayer aludió a estudios de instituciones académicas para sostener que “todavía el productor uruguayo, usando los mismos insumos que utiliza hoy, podría saltar un 36% más en el rendimiento de maíz y posicionarse entre los 8.000 y 8.500 kg/ha”.

“Y si después ese productor, a su vez, utiliza mejor los insumos que aplica, como nitrógeno y fósforo, al tiempo que mejora el control de adversidades, eso podría prácticamente duplicarse” y “la brecha de rendimiento para esos casos es del 64%” en maíz, basándose en esos trabajos institucionales.

Igualmente, remarcó que “tenemos clientes de Agroterra que están desde hace varios años sobre los 10.000, y 11.000 kilos de promedio, o sea, hay un nivel de conocimiento que permite romper esas brechas e ir un poco más”.

“Lo mismo cuando se habla del potencial. Tanto a Argentina, como a Uruguay y Brasil se les dice que tienen más o menos un nivel potencial que está en el orden de los 14.200 y 14.300 kg/ha, pero hoy por hoy uno ya sabe que hay potenciales que pueden superar los 18.000, 19.000 y hasta 20.000 kg/ha”, destacó.

De Santa Eduviges habló en este sentido de los rindes “excelentes” que se registraron en la zafra pasada, con resultados de 17.000 a 18.000 kg/ha en cultivos bajo riego, y en secano con algunos rindes de 12.500, 13.000 y hasta 14.000 kg/ha. Esto “habla muy bien del productor uruguayo” en términos de innovación, de adoptar las nuevas genéticas y tecnologías y “poder sintonizar todo en la misma frecuencia, al considerar el manejo, el cuidado de la chacra para incorporar una mirada global del sistema agronómico”, consideró.

En ganancia genética que comprende comparar los nuevos híbridos versus los anteriores, los datos del programa de mejoramiento de Dekalb muestran un incremento de unos 250 kg/ha por año, lo que resulta en un avance genético de “2.500 kg/ha en 10 años, lo cual es muchísimo”, afirmó.

Para “traducir” ese potencial en productividad del cultivo, el ejecutivo sostuvo que se tienen que “ecualizar” las otras cosas, como el ambiente productivo “al que debemos conocer muy bien para elegir el híbrido correcto, sabiendo que en una misma chacra puede haber ambientes dispares”.

El productor “va posicionando” los mejores materiales para cada ambiente. “La interacción genotipo-ambiente explica entre el 50% y el 70% del rendimiento”, por lo cual “entender ese ambiente, es el factor más importante”, acotó el integrante de Bayer.

En tanto, “la densidad de siembra puede afectar hasta el 20% del rinde, el manejo del nitrógeno hasta el 15% y el manejo de las adversidades hasta el 10% o 15%, donde ingresan factores como la nutrición fosforada, las enfermedades, los insectos, entre otros”. Todo eso es lo que comprende “el arte para poder sintonizar ese complejo sistema agronómico” que el productor maicero tiene que manejar, planteó.

En esa instancia se destacó que Bayer es una compañía líder global en germoplasma de maíz, con 35% de market share a nivel mundial en germoplasma y 45% de market share en biotecnología.

La empresa tiene más de 1.500 híbridos comercializados globalmente, y destaca que las nuevas tecnologías permiten bajar el tiempo de desarrollo de un nuevo híbrido, incrementando la ganancia genética y acelerando el recambio de híbridos del portafolio.

Martín Uribelarrea, científico de desarrollo de producto de Bayer, explicó cómo la innovación en genética y la velocidad en el desarrollo de nuevos híbridos permiten mantener la competitividad de Dekalb.

“Trabajamos con una visión integral en genética, ambiente, biotecnología y prácticas de manejo, y la clave está en combinar estas variables para desarrollar materiales que rindan en campo real y en los distintos ambientes del país”, dijo.

Perfil y zonas geográficas

Más allá de algunas situaciones que generaron dudas al inicio de la campaña pasada, vinculadas con el clima y el impacto negativo de la chicharrita, para los productores terminó siendo un año récord en la producción de maíz bajo riego, y con excelente productividad, salvo casos puntuales, en secano, con un buen nivel de precios.

Al respecto, la gerente general de Agroterra, Alma Aznárez, dijo a VERDE que “es muy importante cuando se empieza a planificar una nueva zafra ver lo que sucedió en la campaña pasada, los intereses que existen sobre el cultivo y cuál es el aporte” de la empresa.

Recordó que el año anterior se enfrentaron “varias incertidumbres”, como la chicharrita y el clima. Destacó que “el sector se movió muy rápido y aportó información para ajustar” la toma de decisiones. Finalmente el resultado del cultivo “fue muy bueno, y salvo situaciones en que el clima apretó un poco más, a nivel general el maíz terminó siendo el cultivo con mejores márgenes”.

En cuanto a la próxima zafra, la empresaria señaló que se está proyectando una zafra con “muy buen ánimo, con un posible crecimiento” en el área de siembra, por la “intención al alza, tanto de primera como de segunda”.

Hay una “demanda importante de maíz, por el momento que está pasando la ganadería y la lechería”, y por “el resultado del cultivo, que sin duda está siendo una alternativa que aporta mucho en el sistema”, valoró. “Es el cultivo que tiene mayor inversión tecnológica y se nota en los nuevos híbridos que llegan al mercado. Aparecen nuevas tecnologías y productos para utilizar”, argumentó.

Consultada sobre la cantidad y el perfil de los productores que van incorporando el cultivo, Aznárez enfatizó que “hay mucho trabajo tratando de acercar todo el conocimiento, todo el paquete tecnológico del cultivo a los diferentes tipos de productores”.

“Se han incrementado los productores, también las zonas geográficas en las que se produce maíz, zonas que no se sentían maiceras y hoy están teniendo niveles de productividad muy buenos, adaptando las tecnologías y los híbridos a los ambientes de producción”, comentó.

En esa línea, indicó que el compromiso de Agroterra “es estar cerca del productor, trabajando desde el campo con el equipo técnico, acercando todas las novedades y la información que va surgiendo”. Agregó que las propuestas de la empresa se hacen “a la medida de cada sistema y ambiente específico que apunte a mejorar la productividad”. Pero “también apuntamos a soluciones integrales, como la comercialización de ese grano, el acompañamiento agronómico y el impacto que se genera en los cultivos siguientes”, subrayó.

El negocio agrícola

En cuanto a la situación del negocio agrícola, la gerente general de Agroterra sostuvo que el agricultor uruguayo “es un productor que va para adelante, que adopta tecnologías y que toma decisiones con información”. Así que, “en un escenario que quizás no es tan bueno, se trata de buscar la manera de lograr el mejor resultado”, dijo.

Analizó que “el año pasado hubo muy buenos rindes, tanto en soja como en maíz, algo que le dio un aire importante” a los productores y empresarios del sector. En el caso del cultivo de soja señaló que quedó “con una sensación de que el precio no acompañó ese resultado de kilos” que se obtuvo, y por eso “la comercialización fue bastante lenta”.

Para Aznárez, la foto muestra un panorama que “no es muy claro”, por los movimientos globales que se van generando. En ese contexto, “se sembró el área de colza prevista”, también cebada y trigo, aunque se hizo “bastante resiembra”, porque “hubo cultivos que estuvieron bastante frenados, pero después lograron avanzar”, añadió.

Sobre los números de los cultivos de invierno, dijo que están “muy finos”, y que el sector agrícola está “apostando a ver cómo cierra ese número, aunque representa un desafío”.

De cara a la próxima siembra de cultivos de verano, la empresaria avizoró que “el maíz va a tener un lugar importante, el girasol también tendrá su espacio, quizás con buenas perspectivas”, además de la soja, aunque “hoy en el papel no parece tan interesante”.

Nota de Revista Verde N° 123

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