COUSA recibió 35% más de lo que se propuso en su plan comercial

La industria aceitera asumió el riesgo de impulsar la producción del cultivo, con la meta de lograr 10.000 toneladas, y la respuesta de los productores superó esas expectativas
Luego de una experiencia piloto en la zafra 2019/20, COUSA asumió el riesgo y se planteó que esta es la oportunidad de volver a tener el cultivo en Uruguay. Así fue que elaboró un plan comercial para 10.000 toneladas. “Más allá de que los productores participaran del plan o no, hubo precio y condición de recibo, porque nos interesa que esto surja per se (por sí mismo), y no solo a través del plan de COUSA” dijo a VERDE Alejandro Young, integrante del área comercial de COUSA.
Informó que “este año recibimos casi 35% más de lo que marcaba dicha propuesta comercial, o sea que hubo productores que sembraron por fuera del plan, y eso es algo bien interesante. Es lo que más nos gustaría que ocurra, que el cultivo sea atractivo no solo por COUSA”.
Con respecto a los requisitos comerciales, Young detalló que “hay una condición de calidad y un lugar de recibo. El precio estaba sujeto a la referencia soja de la Cámara Mercantil de Productos del País (CMPP), más una bonificación materia grasa cuando se superaba el 42%. Ese nivel fue superado por todos, y el promedio de lo recibido estuvo en torno de 53%, una cifra muy buena”.
Recordó que “el precio era la mayor dificultad” explicó Young, ya que no estaba muy claro qué valor era el más razonable para las dos partes. “Este año el girasol tuvo la referencia de precio de la CMPP, y la idea es que empiece a estar siempre y nos pueda ayudar a ser una alternativa en Uruguay”.
También planteó que “lo ideal sería que no haya un mercado sólo en la industria, sino que haya además un mercado de exportación. Si hubiera una alternativa más sería saludable para que el producto vuelva con más fluidez” enfatizó.
EL RETORNO
El integrante del área comercial de COUSA brindó detalles de “la vuelta” del girasol al sistema agrícola uruguayo. Un cultivo que supo ser común en el verano local, que luego fue desplazado a cero, y que ahora vuelve a paso lento pero con buenas oportunidades.
“En la campaña 2019/20 un productor nos hizo llegar, a través de una empresa, su intención de siembra de girasol. Al principio lo tomamos con mucha sorpresa, pero nos interesó” comenzó diciendo Young.
La primera limitante era el volumen. “Para ser eficientes había que sortear la problemática de entrar a molienda con un volumen inferior a 2.500 toneladas. Teníamos que hacer una prueba con un volumen mínimo, aunque en el arranque parecía una vara bastante alta, pero se logró sortear”, describió.
Comentó que se le brindó al productor y a la empresa una condición de recibo y un precio. “Es decir, fuimos desarrollando un plan en conjunto. El productor hizo la prueba y funcionó muy bien. El principal miedo era tener una chacra chica, suelta, de girasol por el desafío de los pájaros y los sanitarios. Pero, a pesar de haber sido una sola chacra, la evaluación primaria fue positiva, porque no hubo mayores inconvenientes y el rinde fue bueno”, destacó.
EL FUTURO DEL GIRASOL
“El objetivo es que el cultivo se instale de vuelta como una alternativa, y en COUSA estamos haciendo todo lo que sea necesario para que eso ocurra. Si es necesario repetir el plan lo haremos” dijo Young. Agregó que “el plan de COUSA ata a las dos partes, nos obliga y al productor también. Por eso, me parece bueno que haya una siembra del cultivo y que el productor sepa que va a contar con distintas alternativas de comercialización, y que la industria va a ser una”.
Analizó que “si la soja ocupa 1 millón de hectáreas, con que hablemos de que el 1% de esa área se destine al girasol, estamos hablando de 10.000 hectáreas. Este año hubo unas 7.000 hectáreas. Trazarnos un objetivo bajo de 10.000 hectáreas es atractivo si lo comparamos con nada”.
Con respecto al consumo doméstico, Young dijo que “se puede duplicar el volumen recibido en la última zafra y con eso alcanza para abastecer al mercado interno. Pero también debemos considerar el mercado de exportación, de subproductos como la harina, el aceite o el expeler”.
En ese sentido, argumentó que “el mercado de aceite de girasol es muy líquido, con una demanda muy estable, por lo que no es un desafío alocado pensar en la exportación de derivados” lo que aportaría otra ventaja para la siembra del cultivo.
Para terminar apoyando este punto, Young se refirió a la exportación de aceite de canola. Dijo que “Uruguay exportó un volumen considerable y a muchos continentes, a pesar de que la canola es un producto menos conocido que el girasol. Con el aceite de girasol se debería tener una salida más sencilla, porque Uruguay ya exportó aceite de girasol en el pasado y han quedado los canales comerciales”.
Nota de Revista Verde N°94





