Agricultura

Asia busca asegurarse alimentos y avanzar en negocios con Latinoamérica

6 de agosto de 2025

Ruben Silvera
De su viaje a China, Filipinas e Indonesia

El crecimiento de la clase media en China ha sido notable y distintas proyecciones marcan que en 2030 las clases media y alta representarán casi el 40% de la población total de China. A la vez, se espera que la clase media en la Asean (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) se duplique para 2030, pasando de 135 millones a 334 millones de personas. El sudeste asiático se perfila como uno de los mercados de consumo de más rápido crecimiento en el mundo.

Parte de lo que está pasando en China y en el sudeste asiático se pudo observar durante la misión comercial de las empresas Tafirel y Erro, por China, Filipinas e Indonesia. En esa actividad, además de recorrer distintas ciudades e industrias, se mantuvieron intercambios y rondas de negocios con actores públicos y privados en los tres países.

La cámara empresarial Kadin destacó que Indonesia tiene una población que supera los 280 millones de habitantes y más de 17.000 islas distribuidas en tres husos horarios. Indonesia es el cuarto país más poblado del mundo y una potencia emergente del sudeste asiático. Con capital en Yakarta, y una superficie de 1,9 millones de kilómetros cuadrados, la República de Indonesia se organiza como un Estado unitario, presidencialista y constitucional, donde el presidente es jefe de Estado y de Gobierno, elegido por voto directo cada cinco años. En 2024 asumió el presidente Prabowo Subianto, con el vicepresidente Gibran Rakabuming Raka, el mandato que se extenderá hasta 2029.

Indonesia ha logrado combinar estabilidad institucional con un notable desempeño económico. En 2024 su producto bruto interno (PBI) alcanzó los US$ 1,35 billones, con un ingreso per cápita de US$ 4.963 y un crecimiento del 5,03% (con una expansión del 4,87% en el primer trimestre de 2025). Mientras que la inflación se mantuvo en 2,3%. Además, el país pertenece a foros y organismos internacionales clave como el G20, Asean, APEC, FMI, OMC, Brics, Banco Mundial, Movimiento de Países No Alineados y la Organización de Cooperación Islámica.

Con más de 300 grupos étnicos y 700 lenguas locales, Indonesia es un país diverso, que promueve su desarrollo sobre la base de la autosuficiencia alimentaria y energética, el crecimiento de la economía verde y azul, y la transformación industrial. Su programa estratégico de gobierno, conocido como Asta Cita, establece ocho misiones nacionales y 17 programas prioritarios, entre los que se destacan: fortalecer el sistema de defensa y seguridad; impulsar la autosuficiencia en alimentos, energía y agua; garantizar el acceso directo a insumos agrícolas, como fertilizantes, semillas y pesticidas; y fomentar la industrialización vinculada con los recursos naturales. También promueve el “downstreaming”, una política para aumentar el valor agregado de sus exportaciones, especialmente en los sectores minero, marítimo y agroindustrial.

En ese marco, Indonesia ha intensificado su mirada hacia América Latina y el Caribe (LAC), manteniendo relaciones diplomáticas con 33 países, donde cuenta con 11 embajadas, tres oficinas comerciales (en San Pablo, Santiago de Chile y Ciudad de México) y 19 consulados honorarios. Este vínculo, que históricamente fue limitado, viene ganando fuerza gracias al INA-LAC Business Forum, una iniciativa oficial para fomentar el comercio, la inversión y la cooperación económica.

Entre 2019 y 2023 el foro se realizó en Yakarta, y en 2024 tuvo por primera vez una edición en América Latina, más concretamente en Lima, Perú, del 11 al 13 de setiembre. Allí participaron 1.154 personas, incluidas 56 empresas indonesias y cientos de empresarios latinoamericanos. En ese marco se concretaron 192 rondas de negocios, 22 presentaciones empresariales y transacciones por US$ 495 millones, además de otros US$ 553 millones en acuerdos potenciales.

Como parte de esta ofensiva diplomática y comercial, Indonesia prepara una nueva misión empresarial para los días 22 y 23 de setiembre de 2025 en San Pablo, Brasil. Participarán empresas medianas y grandes, incluyendo firmas estatales, y se prevén actividades como exhibiciones, presentaciones, rondas de negocios, encuentros con compradores, distribuidores, inversores y visitas a empresas locales. Los sectores foco serán: energía, autopartes, salud y belleza, alimentos y bebidas, textil y mobiliario para el hogar.

El comercio entre Indonesia y LAC representa una pequeña fracción de su intercambio global (1,34% de sus exportaciones y 3,21% de sus importaciones), pero está en expansión. En 2024 el comercio bilateral alcanzó US$ 11.050 millones, aunque con fuerte déficit para Indonesia, que exportó US$ 3.500 millones e importó US$ 7.500 millones. Brasil fue su principal socio comercial (US$ 7.140 millones), seguido por Argentina (US$ 1.590 millones), Colombia, Perú y Chile.

También crecen las inversiones de América Latina en Indonesia. En 2024 se registraron 959 proyectos por US$ 21,5 millones. Brasil lideró con US$ 9,6 millones, seguido por Trinidad y Tobago, Argentina, Perú y Granada. Los principales sectores fueron la industria química de base agrícola, calzados, bienes raíces, turismo y transporte.

Indonesia identifica en LAC una región clave para avanzar en temas estratégicos. Desde la perspectiva de seguridad alimentaria, América Latina es un proveedor líder de soja, maíz, trigo, carne bovina, forraje animal y harina de pescado. En energía ofrece potencial para el desarrollo de fuentes renovables, como etanol, geotermia, eólica, solar e hidráulica. También se destacan las oportunidades en minerales críticos, donde países latinoamericanos concentran reservas de litio, tierras raras, cobre, níquel, cobalto y estaño.

Otras áreas identificadas para fortalecer la cooperación incluyen petróleo y gas (reservas convencionales en Venezuela, Ecuador y Guyana; no convencionales en Argentina), aceite de palma (con Colombia, Brasil y Ecuador como principales productores), y servicios turísticos, donde Indonesia cuenta con mano de obra calificada que podría integrarse a economías caribeñas orientadas al turismo.

Sin embargo, persisten desafíos estructurales, como la lejanía física (los vuelos superan las 24 horas sin conexión directa), la barrera idiomática (el español en LAC y el bahasa en Indonesia), el escaso conocimiento mutuo entre los actores económicos, y la falta de acuerdos comerciales. Hasta ahora solo se ha firmado un acuerdo CEPA con Chile (ya en vigor), y están en negociación tratados similares con Perú y el Mercosur.

Indonesia avanza con una estrategia de mayor presencia, intercambio y vinculación con América Latina. Las misiones comerciales, los foros de negocios y los proyectos de cooperación son señales concretas de una política que busca diversificar mercados, atraer inversiones y construir una relación más equilibrada y de largo plazo con la región.

La superficie agrícola total del país asiático es de 70 millones de hectáreas, de las cuales 45 millones son efectivas para la producción. La isla de Java concentra el 42% del área agrícola total, es el corazón productivo del archipiélago. Esta información fue detallada durante una presentación realizada por el representante de la cámara empresarial indonesia Kadin, Gelgel Wirasuta, en el Foro de Agronegocios realizado en Bali.

En materia ganadera Indonesia enfrenta un importante desbalance entre oferta y demanda. El consumo interno de carne bovina ha crecido sostenidamente, alcanzando aproximadamente 3,4 kilos por habitante al año. Si bien esta cifra es baja comparada con otros países del sudeste asiático, como Filipinas (5,1 kilos) y Malasia (6,6 kilos), la demanda local supera ampliamente la producción interna, lo que obliga al país a recurrir a importaciones de carne congelada, ganado en pie y animales para faena.

Indonesia importa más de 200.000 toneladas anuales de carne bovina para abastecer su mercado, principalmente de Australia, India, Brasil y, en menor medida, de Argentina y Estados Unidos.

El consumo de carne de pollo, por su parte, alcanza los 12,8 kilos per cápita al año, por debajo de Tailandia (20,4 kilos) y Malasia (50,1 kilos), pero por encima de países como Vietnam (10,9 kilos) y Filipinas (9,9 kilos). En cuanto a la leche, el consumo es uno de los más bajos de la región, con apenas 6,9 litros por habitante al año, lejos de los 22,5 litros de Filipinas, los 26,2 litros de Vietnam y los 50,9 litros de Malasia.

En paralelo a los esfuerzos por mejorar la seguridad alimentaria, el gobierno y el sector privado vienen impulsando cadenas de valor con mayor tecnología y sostenibilidad. Un ejemplo de ello es el desarrollo de nuevas técnicas de procesamiento de café, como la maceración carbónica y la fermentación anaeróbica, que permiten resaltar notas ácidas y frutadas en el grano, elevando la calidad del producto final. Además, se ha diversificado el aprovechamiento de subproductos como la cáscara de café o “cascara tea”, que se obtiene a partir del secado de las cáscaras de las cerezas de café.

Otra iniciativa destacada es el uso de la piel del café, robusta y fermentada (coffee skin) , como ingrediente activo en cosmética. La Universidad de Udayana, ubicada en Bali, lidera investigaciones sobre los beneficios del “yeast ferment filtrate” (YFF), que mejora la absorción cutánea y aporta compuestos bioactivos. Estos productos tienen potencial para sustituir cosméticos importados, aunque aún enfrentan desafíos vinculados a la disponibilidad de materias primas locales.

El aprovechamiento de los recursos marinos también forma parte de la estrategia agroindustrial. Un ejemplo es la industrialización del pescado patín (Pangasius), del cual se obtienen filetes, harina, aceite con estándares cosméticos y albúmina en polvo. Este enfoque integral busca reducir desperdicios y aumentar el valor de cada componente.

Los principales productos exportados por Indonesia incluyen aceite de palma, carbón, gas natural, calzado, textiles, electrónica, madera y caucho.

En el caso de Uruguay las exportaciones hacia Indonesia alcanzaron US$ 16,1 millones en 2024, con envíos de madera aserrada (US$ 8,1 millones), crustáceos (US$ 3,4 millones), pulpa química de madera (US$ 2,3 millones), algodón (US$ 1 millón) y cuero vacuno (US$ 1 millón). En sentido inverso, Indonesia exportó a Uruguay bienes por US$ 49,4 millones, destacándose el aceite de palma (US$ 9,6 millones), calzado de cuero (US$ 4,7 millones), maquinaria de impresión (US$ 3,7 millones), instrumental médico (US$ 3,4 millones) y otros calzados como zapatillas y sandalias (US$ 3,5 millones).

A nivel local, Bali está desarrollando una oferta singular en alimentos saludables y bienestar integral, que combina prácticas tradicionales, nutrición funcional y turismo. Entre las experiencias destacadas figuran los retiros de detox, la medicina balinesa ancestral, la aplicación de principios ayurvédicos, y el uso terapéutico del “Arak Bali”, un destilado tradicional con propiedades medicinales que cobró notoriedad durante la pandemia.

Este conjunto de iniciativas refleja el potencial de Indonesia para integrar desarrollo rural, salud, tecnología y comercio exterior. Con una base agrícola significativa, un mercado interno en expansión y una creciente orientación a la calidad, el país se proyecta como un actor estratégico en los negocios agroalimentarios de Asia y el mundo.

FILIPINAS

Filipinas se presenta como un socio estratégico para proyectos agroalimentarios sostenibles, apoyado por un marco de incentivos competitivo, una ubicación privilegiada en el sudeste asiático y una fuerte orientación hacia la innovación y la seguridad alimentaria. Así lo expresó Rose Mendoza, directora interina del Departamento de Industrias Basadas en Recursos del Departamento de Comercio e Industria (DTI, por su sigla en inglés), durante el encuentro con la delegación de América Latina.

La Bolsa de Inversiones (BOI) de Filipinas es la agencia encargada de promover el desarrollo industrial, atraer inversiones y generar empleo. Bajo el lema “Hazlo realidad en Filipinas”, lidera una estrategia integral centrada en fomentar un entorno favorable para los negocios, consolidar un ecosistema innovador, posicionar al país en los mercados internacionales y avanzar hacia la sostenibilidad económica, social y ambiental.

Desde la promulgación de la Ley Create (Ley de Recuperación de Empresas e Incentivos Fiscales) en 2021 y su enmienda, Filipinas modernizó su sistema de incentivos, entre los que se incluyen: exoneración temporal del impuesto a la renta, tasa especial del impuesto corporativo (SCIT, por su sigla en inglés), deducciones mejoradas, exoneración de derechos aduaneros, exoneración del IVA a la importación, y tasa cero de IVA en compras locales.

Estos beneficios se otorgan a las empresas registradas ante las Agencias de Promoción de Inversiones (IPA, por su sigla en inglés), con condiciones que varían según el tipo de actividad y localización del proyecto. Las empresas orientadas a exportación o de impacto relevante en el mercado doméstico pueden acceder a exoneraciones ampliadas.

Filipinas busca consolidarse como un hub regional para sectores innovadores y sostenibles, entre los que se destacan: agricultura inteligente, vehículos eléctricos, energías renovables y almacenamiento, manufactura avanzada (farmacéutica, acero, astilleros), semiconductores y electrónica, turismo, infraestructura digital (centros de datos y ciberseguridad), metales verdes y derivados del coco.

En 2024 se aprobaron inversiones por US$ 33.620 millones, de los cuales US$ 9.373 millones provinieron del exterior (28%). Los principales destinos fueron: electricidad, gas y vapor (US$ 23.793 millones), manufactura (US$ 3.321 millones), negocios inmobiliarios (US$ 2.378 millones) y transporte y almacenamiento (US$ 2.259 millones). Los países que más invirtieron fueron: Suiza (US$ 4.984 millones), Corea del Sur (US$ 1.729 millones), Países Bajos (US$ 866 millones), Japón (US$ 495 millones) y Singapur (US$ 209 millones).

Dentro del sector agroalimentario se aprobaron 103 proyectos por US$ 1.106 millones, con una proyección de 11.228 empleos. Entre los principales figuran: San Miguel Foods (US$ 286,2 millones), Purefoods Hormel (US$ 106,9 millones), Universal Robina (US$ 98,3 millones), Yakult (US$ 55,2 millones), Big Blue North (US$ 29,3 millones y US$ 17 millones), Mega Prime Foods (US$ 16,9 millones) y Pilmico (US$ 16,6 millones).

El sector alimentario representa el 58% del valor agregado de la manufactura y aporta el 9,4% del PBI. Las exportaciones agroalimentarias sumaron US$ 5.900 millones en 2024, 25% más que el año anterior. El país cuenta con más de 14.000 establecimientos que emplean a 3,8 millones de personas.

Los principales productos exportados en 2024 fueron: aceite de coco (US$ 2.190 millones), bananas frescas (US$ 1.200 millones), alimentos y bebidas procesadas (US$ 881,2 millones), piña (US$ 787,1 millones), frutas tropicales procesadas (US$ 452,9 millones), atún (US$ 460,6 millones), coco desecado (US$ 296 millones), carragenanos (US$ 248 millones), carbón activado (US$ 119,6 millones) y otros derivados del coco (US$ 80,3 millones). Filipinas lidera mundialmente en exportación de aceite de coco, coco desecado, banana, piña y carragenano.

En relación con América Latina, la BOI registró en 2025 inversiones desde México (US$ 6,77 millones), Costa Rica (US$ 1,10 millones) y Colombia (US$ 0,23 millones). En 2024 las exportaciones filipinas al continente incluyeron mucílagos y espesantes (US$ 37,6 millones), coco desecado (US$ 18,6 millones), tabaco (US$ 16,2 millones sin desvenar y US$ 12,9 millones parcialmente desvenado) y aceites y grasas de pescado (US$ 5,85 millones).

Las importaciones filipinas desde América Latina se centraron en trigo (US$ 272,7 millones), carne porcina congelada (US$ 264,5 millones), carne bovina congelada sin hueso (US$ 251,5 millones), torta de extracción y residuos sólidos (US$ 244,8 millones) y subproductos avícolas congelados (US$ 228,9 millones).

Los productos filipinos con mayor potencial exportador a América Latina son: aceite de coco y sus fracciones (US$ 270 millones), aceite de coco crudo (US$ 268 millones), bananas y plátanos (US$ 256 millones), piñas (US$ 183 millones) y atún (US$ 176 millones).

Con una economía dinámica, una base industrial diversificada y una política activa de atracción de inversiones, Filipinas se perfila como un destino estratégico para el comercio y las inversiones agroalimentarias en Asia. Con una población de más de 118 millones de habitantes en 2025, una tasa de crecimiento económico superior al 5% anual y un sistema de gobierno democrático presidencialista, el país avanza como hub regional agroindustrial.

Nota de Revista Verde N° 122

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