Agricultura

Nutex Bio Agro propone profundizar sobre el estrés abiótico en cultivos

5 de abril de 2026

En el marco de Agro en Punta, Nutex presentó oficialmente su nueva unidad Nutex Bio Agro con una propuesta diferente, profundizar sobre un tema clave para la producción moderna, el estrés abiótico en cultivos.

La conferencia estuvo a cargo de Santiago Signorelli, profesor agregado de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, y director del grupo Food and Plant Biology, un equipo multidisciplinario con proyección internacional, vínculos formales con universidades y centros de investigación de Australia y Alemania, y financiamiento de Uruguay, Italia, Alemania y Corea del Sur.

Su exposición, titulada Estrés abiótico en plantas: hasta dónde sabemos y qué herramientas tenemos para mitigarlo, fue una invitación a mirar más allá del síntoma visible y comprender qué ocurre dentro de la planta mucho antes de que el productor observe una caída de rendimiento.

“El problema es cuando usamos la palabra estrés para todo. Cuando una palabra explica todo, termina no explicando nada”, planteó Signorelli al inicio de su intervención, marcando el tono conceptual de la charla.

Qué es y qué no es estrés

Uno de los primeros puntos que abordó fue la necesidad de redefinir el concepto estrés. En el lenguaje productivo cotidiano, estrés suele asociarse automáticamente a sequía o a calor extremo. Sin embargo, desde la fisiología vegetal, el estrés abiótico es un fenómeno más preciso: es un factor ambiental externo –agua, temperatura, nutrientes, pH, radiación– que altera la funcionalidad de la planta.

Y funcionalidad “no se trata solamente de rendimiento, se trata de fotosíntesis, respiración, absorción de nutrientes, síntesis de moléculas; el rendimiento es lo último que se afecta”, sostuvo.

Esa afirmación cambia la lógica con la que muchas veces se analiza un cultivo. Antes de que aparezca el marchitamiento o la pérdida de vigor, la planta ya atravesó una reprogramación metabólica profunda. La caída de rendimiento es el desenlace, no el inicio del problema.

Signorelli diferenció además el estrés real de la simple “falta de confort”. Una planta puede no estar en su óptimo fisiológico y aun así no estar estresada en términos bioquímicos. El estrés comienza cuando la brecha entre el óptimo y la condición impuesta supera un umbral fisiológico y el costo energético de adaptación se vuelve demasiado alto.

En otras palabras, no toda variación ambiental es estrés. Las plantas están diseñadas para tolerar fluctuaciones diarias de luz, temperatura o disponibilidad hídrica. El problema aparece cuando la intensidad o duración de esas variaciones excede la capacidad de ajuste.

Tres estrategias frente a la adversidad

Desde el punto de vista biológico las plantas no son organismos pasivos. Frente a condiciones adversas despliegan distintas estrategias que el investigador clasificó en tres grandes categorías: escape –cuando ajustan su ciclo para evitar el período desfavorable–, evasión –cuando intentan amortiguar el impacto, como el cierre estomático para reducir la pérdida de agua en sequía– y tolerancia –cuando activan mecanismos internos más complejos y costosos energéticamente para resistir el daño–.

Es en esta última etapa cuando el estrés empieza a comprometer crecimiento y rendimiento. Pero incluso allí la planta no “colapsa” de inmediato: lucha, se reconfigura, invierte energía en defensa. Esa inversión energética es, precisamente, lo que termina pasando factura productiva, acotó el especialista.

Lo invisible que ya está ocurriendo

Uno de los conceptos más relevantes de la charla fue que el estrés puede detectarse mucho antes de que sea visible a campo. A través de ensayos en soja y leguminosas forrajeras, el grupo de Signorelli mostró cómo variables como la conductancia estomática, la acumulación de determinados aminoácidos o la activación de sistemas antioxidantes cambian varios días antes de que aparezca un síntoma externo. “La planta puede parecer no estresada, pero estarlo”, sintetizó.

Aquí entra en juego el trabajo de investigación que desarrolla el equipo Food and Plant Biology, utilizando herramientas de genómica, transcriptómica, proteómica y metabolómica. Las llamadas “ómicas” pueden analizar miles de variables internas en simultáneo y observar cómo la planta reprograma su metabolismo frente a cambios ambientales.

Ese salto metodológico implica un cambio de paradigma. Antes se estudiaba una proteína o una molécula puntual. Hoy es posible observar redes completas de respuesta, identificar patrones comunes a distintos estreses y comprender con mayor precisión qué procesos se activan primero. “Hoy podemos ver cómo un estrés afecta a una planta con un nivel de detalle impresionante”, afirmó Signorelli.

Para el agro uruguayo, donde la variabilidad climática es estructural y la sequía se ha vuelto recurrente, esta capacidad de diagnóstico temprano tiene implicancias estratégicas. Permite entender qué está pasando antes de que el daño sea irreversible, y también evaluar con mayor rigor el impacto de prácticas agronómicas e insumos.

Bioestimulantes

En ese marco conceptual, Signorelli abordó el rol de los bioestimulantes. Lo hizo desde la fisiología, no desde el marketing. “Los bioestimulantes no son magia”, aclaró. No eliminan el estrés, ni sustituyen la genética o el manejo agronómico, pero pueden contribuir a que la planta lo sobrelleve mejor.

Describió dos grandes mecanismos de acción. Por un lado, el aporte nutricional, facilitando moléculas –como aminoácidos– que aceleran la recuperación posestrés. Por otro, el mecanismo de priming o preacondicionamiento fisiológico, donde el bioestimulante activa anticipadamente mecanismos de defensa.

“La planta ya está pronta. Cuando aparezca el estrés la defensa va a ser mucho más alta”, explicó. Sin embargo, el efecto no es lineal ni automático. Depende del contexto ambiental, del cultivo y del momento de aplicación. “El timing puede importar tanto como el producto en sí”, afirmó. Una aplicación fuera de ventana o una dosis excesiva pueden no aportar beneficios adicionales.

En todo caso, Signorelli remarcó que genética y manejo siguen siendo las herramientas centrales. Los bioestimulantes son una pieza más dentro de una estrategia integral de manejo.

Pensar el rendimiento desde la eficiencia

El grupo de Signorelli trabaja también en aumentar la eficiencia del uso de carbono en las plantas, no solo captando más biomasa, sino reduciendo pérdidas metabólicas internas. “El rendimiento no es solo cuánto se fija de CO2, sino también cuánto se pierde”, explicó.

Las plantas, a diferencia de los animales, captan carbono directamente del aire. Sin embargo, una parte importante de ese carbono se pierde en procesos metabólicos que podrían optimizarse. Investigar esa eficiencia abre una nueva vía para mejorar productividad sin depender exclusivamente de la tolerancia al estrés, sostuvo.

Ese enfoque conecta fisiología básica con potencial productivo, demostrando que la ciencia fundamental también tiene impacto directo en el agro, resaltó.

 

Nutex Bio Agro: una gran apuesta de I+D

La conferencia de Nutex en Agro en Punta 2026 formó parte del lanzamiento de Nutex Bio Agro, la nueva unidad de la empresa tradicionalmente vinculada con la nutrición animal.

El gerente comercial de la compañía, José García, destacó la decisión estratégica de abrir esta nueva línea orientada a la producción vegetal con un enfoque sustentable.

El responsable de Investigación y Desarrollo, Joaquín Vargas, explicó que la unidad nace con el objetivo de impulsar sistemas más eficientes y con respaldo científico sólido.

La empresa trabaja con socios estratégicos internacionales, especializados en fertilizantes orgánicos y bioestimulación en base a péptidos, y anunció una fuerte apuesta a ensayos locales y vínculos con la academia para validar productos en condiciones reales.

En ese sentido, la colaboración con el grupo Food and Plant Biology, a cargo del profesor Santiago Signorelli, apunta a profundizar la comprensión de los mecanismos fisiológicos y optimizar recomendaciones técnicas.

Nota de Revista Verde N° 127

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