Forestación paraguaya crece a un ritmo de 70.000 hectáreas por año

Redacción
Mauro Florentín
El sector forestal de Paraguay ganó mayor dinamismo en la última década, dejando atrás un período en el que no creció y estuvo falto de una institucionalidad para impulsar su desarrollo, entre otras cuestiones.
Concretamente, fue a partir de 2008 cuando se empezaron a ordenar las cosas y la forestación paraguaya tomó otro rumbo, principalmente por algunos ajustes normativos que derivaron en un rápido aumento de las exportaciones y la expansión de plantaciones de eucaliptos.
En ese contexto, los empresarios del sector forestal proyectan un nuevo impulso para los próximos años, atendiendo a las inversiones planificadas.
Este panorama y estos asuntos fueron tratados en el foro “Paraguay, Dónde invertir hoy”, organizado por la firma Everdem el 4 de febrero, en el marco del evento denominado Agro en Punta.
Pausa ecológica
En los años 90 “no teníamos la cantidad suficiente de industrias”, y además las industrias o los aserraderos estaban “acostumbrados a trabajar con madera nativa”, lo que es “totalmente diferente al eucalipto”, dijo la presidente del Instituto Forestal Nacional (Infona), Cristina Goralewski.
Advirtió: “en teoría, pensábamos que no se nos iba a terminar el monte y no habían industrias que aprovechen en ese entonces el eucalipto”.
“Si bien existieron pioneros, que siguen hasta hoy y son bastante exitosos, como Pomera y otras empresas”, el sector forestal “no creció en gran magnitud”, dijo.
Y recordó que también estaba “prohibida la exportación de madera en rollo, pero siempre con la mirada de proteger el bosque nativo, y no pensando en que íbamos a tener plantaciones forestales”.
Luego, en 2004, sucedió lo que en Paraguay se conoce como la “pausa ecológica” o la “ley de deforestación cero” para la región Oriental del país, que prohibían el cambio de uso de la tierra de bosque a agricultura, ganadería o asentamientos humanos”, afirmó.
Señaló que el mensaje para el sector productivo de Paraguay era de “tener que echar el monte o te saco la propiedad, a no eches el monte porque te mando a la cárcel”, lo cual fue un “cambio muy fuerte”. Esto representó uno de los “puntos de inflexión muy importantes para todo el sector productivo” paraguayo, destacó.
Siguiendo con el repaso de los hechos clave para la forestación, Goralewski indicó que “en 2008, buscando crear esa institucionalidad que tuvo Uruguay en la década del 90 y que hizo que el país crezca en el sector forestal”, en Paraguay se creó el Instituto Forestal Nacional (Infona), que anteriormente era el Servicio Forestal, que dependía del Ministerio de Agricultura y Ganadería.
El Infona funciona como una “autarquía”, que depende “políticamente” de ese ministerio, pero su titular es designado por el presidente de la República, vía decreto presidencial, puntualizó.
Otros puntos resaltados se remontan al período entre 2010 y 2014, cuando comenzó un “mayor fomento” a las plantaciones forestales, con base en la Ley de Derecho Real de Superficie Forestal, conocida como la ley de “vuelo forestal”, porque permite separar la propiedad de los árboles de la propiedad de la tierra.
Esta norma legal, de 2013, brinda una “seguridad jurídica para alquilar campos y para hacer plantaciones forestales”, porque “la persona que tiene el contrato es dueña del bosque”, y con esto se evita que “la tierra entre en litigio”, consideró.
Planteó que “aunque muera el dueño de la tierra y se tenga que dividir, el dueño de la parte forestal mantiene su proyecto mientras dure”.
A partir de esto, “vinieron las primeras inversiones en la zona del sur del país, especialmente en el departamento del Alto Paraná, también se comenzaron a hacer varias plantaciones en la zona central de Paraguay, en el departamento de Caazapá”, precisó.
Tiempo de expansión
Complementariamente, según Goralewski, entre 2015 y 2020 comenzó la industrialización del eucalipto, las industrias madereras fueron adaptándose y surgieron las primeras laminadoras.
En aquel momento se planteó la disyuntiva en el sector respecto a qué es más conveniente, si primero plantar los montes o que se instalen las industrias.
“Nadie se atrevía a plantar más de 10.000 o 15.000 hectáreas, porque no había la suficiente cantidad de industrias para poder procesar esa materia prima; y por el otro lado, ningún industrial se iba a instalar donde no había suficiente materia prima”, argumentó.
Por este motivo, en el Congreso se promulgó la ley que permite la exportación de rollos provenientes de plantaciones forestales, lo que provocó un “vuelco demasiado importante” al sector forestal paraguayo, valoró.
Y dijo que “empezaron a venir muchísimos inversores extranjeros a plantar en Paraguay, y decían que si dentro de 10 años o 15 años no tenían a la industria, sacaban esta madera en rollo, cosa que antes no se podía”.
Entre 2021 y 2025 empezó una “expansión tremenda” en Paraguay, en cuanto a plantaciones forestales, considerando que en la actualidad crece “a un ritmo de 70.000 hectáreas por año”, resaltó.
Sostuvo que “eso en algún momento va a disminuir y se va a estabilizar, pero empezamos a pasar de tener 50.000 hectáreas a tener casi 400.000 hectáreas en cinco años”.
El año pasado “superamos la barrera de los US$ 100 millones en exportaciones forestales” en Paraguay, que “venía de exportaciones de US$ 10 millones a US$ 30 millones en el sector forestal”, señaló.
Acotó que en 2025 ya “se superó la barrera de las 400.000 hectáreas plantadas”. “En dos años tuvimos un crecimiento de más del 66% en el área de plantaciones forestales” de Paraguay, destacó.
El total de industrias forestales de Paraguay es de 554, con 388 aserraderos, 67 chipeadoras, 34 carpinterías, 24 laminadoras, 16 carbonerías, entre otros emprendimientos.
Los cinco principales mercados para el sector forestal paraguayo, que son Reino Unido, Estados Unidos, Chile, Uruguay y Bolivia, representaron algo más del 70% del volumen exportado de eucaliptos en la última década.
Esta jerarca dijo que se desarrolló “mucha tecnología” en la producción de láminas de madera, para poder exportar al Reino Unido, lo cual requiere de certificaciones de “altos estándares” de calidad y de sostenibilidad.
Paraguay tiene algo más de “8 millones de hectáreas de potencial forestal alto y muy alto”, lo que representa un “tremendo desafío” para el desarrollo del país, dijo.
Para dar una mirada del sector privado forestal maderero guaraní, en Agro en Punta expuso el ejecutivo Ricardo Kiriluk, que es el gerente general de la empresa Pomera Maderas, perteneciente al grupo Insud, de accionistas argentinos, con un emprendimiento forestal en Paraguay.
Destacó la certificación de sus procesos y productos, específicamente del sello FSC (Forest Stewardship Council) para garantizar que realizan un manejo responsable, sostenible y socialmente beneficioso.
Además, este ejecutivo detalló algunos aspectos del programa de mejoramiento genético clonal de eucaliptos, en el cual esta empresa es pionera en el mercado guaraní. Desde 2022 “estamos plantando ya el cuarto ciclo en Paraguay, todo para producción de madera sólida”, dijo el gerente general de Pomera Maderas.
Kiriluk comentó que el primer ciclo fue un turno variable, pero un turno promedio es de 11 años de edad y los siguientes turnos se están cortando en siete años de edad. “No somos una compañía gigante, pero creo que en lo que es mejoramiento hacemos bastante bien las cosas”, enfatizó.
El programa de mejoramiento incluía poblaciones bases de eucaliptos grandis, urophylla, y también se trajo una población base de eucaliptos pellita, que “en su momento nos parecía que era muy lejano poder utilizarla, pero desde hace dos años estamos empezando a obtener los primeros clones híbridos con grandis, urophylla y pellita, y es muy importante en nuestro caso esa hibridación”, valoró.
Mirada ganadera
En este foro también hubo espacio para la exposición de empresarios del sector ganadero paraguayo. El directivo de la Asociación Rural de Paraguay (ARP) y de la Asociación Paraguaya de Exportadores y Productores de Carne, Ramiro Maluff, destacó varios temas, entre los cuales figuraron la cuota de carne vacuna comprendida en el acuerdo Mercosur-Unión Europea y la implementación de un sistema de trazabilidad del ganado.
Respecto al potencial de negocios ganaderos y nuevos proyectos en el Chaco y el norte de la región Oriental, considerando que “la ganadería en la región Oriental se va arrinconando”, porque aparecen otras alternativas de producción que resultan más atractivas, como la soja en el departamento de San Pedro y la forestación, planteó.
Avizoró que el negocio ganadero va a tener que crecer en suelos chaqueños en los próximos años.
Por su parte, el directivo de la ARP y de la Asociación Paraguaya de Criadores de Brangus, Daniel Franco, hizo especial hincapié en los “estímulos” generados por los “cambios en los mercados” para la exportación de carne, que es el rubro más destacado de los últimos 10 años por los ingresos de divisas.
Esto impulsó transformaciones “increíbles” en los establecimientos agropecuarios, por el empuje de la agricultura y de los mercados, para concretar cambios en el uso del suelo y en la incorporación de tecnología, señaló.
Destacó el incremento en productividad logrado en el establecimiento para el que trabaja en la zona del Chaco, específicamente en carne, que pasó “de 250 kilos por hectárea a casi 1.100 kilos por hectárea”, lo cual se alcanzó por la alianza entre ganadería y agricultura. Estos son “números sumamente competitivos con la soja”, consolidándose como una “máquina cosechadora de pasto” para producir carne, advirtió.
Nota de Revista Verde N° 127




