La antigüedad promedio de la flota de buques graneleros subió a casi 13 años

La última gran ola de desguace ocurrió en 2015-2016, con cerca de 30 millones de ton de peso muerto retiradas; desde entonces la cifra rara vez superó los 10 millones de ton.
La flota global de graneleros atraviesa un proceso acelerado de envejecimiento. Según datos de AXSMarine, la edad promedio de los buques pasó de 8,6 años en 2018 a casi 13 años en 2025, reflejando el fuerte ingreso de naves en la década pasada y la limitada renovación de unidades en los últimos años.
El bloque de naves de 11 a 15 años creció con fuerza y superó a los segmentos más nuevos. En paralelo, los buques de 16 a 20 años casi se duplicaron, de 870 en 2018 a unos 1.800 en 2025. En contraste, los barcos de menos de cinco años se redujeron de más de 3.500 en 2018 a unos 2.300 en 2025.
Desguace en mínimos históricos
Uno de los factores que explica el fenómeno es la escasa salida de buques del mercado. La última gran ola de desguace ocurrió en 2015-2016, con cerca de 30 millones de toneladas de peso muerto (dwt) retiradas. Desde entonces, la cifra rara vez superó los 10 millones, y en 2023-2024 se ubicó apenas en 3-3,5 millones. “Muchos buques que antes habrían sido retirados se han mantenido en servicio”, señaló AXSMarine. Precios bajos de chatarra, oportunidades en rutas menos exigentes y márgenes comerciales favorables alentaron a los armadores a prolongar la vida útil de sus naves.
Órdenes de construcción insuficientes
El ritmo de nuevas construcciones tampoco compensa el envejecimiento. Tras los picos de 2007, 2010 y 2013, las órdenes cayeron con fuerza. Desde 2017 la actividad se mantiene entre 400 y 700 buques por año, con un ligero repunte en 2024, niveles insuficientes frente al gran bloque de entregas entre 2010 y 2012, que ahora se aproxima a los 15 años de edad.
La incertidumbre tecnológica es otro freno. La falta de consenso sobre el combustible del futuro –LNG, metanol, amoníaco u otros– lleva a muchos armadores a extender la vida útil de los buques existentes antes que apostar por una tecnología que aún no se consolida. También pesan las restricciones financieras y la capacidad limitada de los astilleros, que en los últimos años priorizaron portacontenedores y metaneros.
Menor velocidad en la flota mundial
A este panorama se suma un informe de Veson Nautical, que advierte una desaceleración en la flota mundial de graneleros. La reducción de la velocidad media se explica por la antigüedad de la flota, la aplicación de normativas ambientales más estrictas y cambios en la dinámica del sector.
Los buques construidos antes de 2013, cuando entró en vigor el Índice de Diseño de Eficiencia Energética (EEDI, por su sigla en inglés), redujeron significativamente su velocidad respecto a los modelos más recientes. “Estos buques, más antiguos y menos eficientes, enfrentan nuevas restricciones regulatorias para operar a toda máquina”, explicó Oliver Kirkham, analista senior de la consultora.
El informe señala que esta brecha generacional es cada vez más evidente, en particular con la flota construida en la década de 2000, impulsada por el auge del crecimiento chino, que hoy enfrenta dificultades para cumplir con las exigencias actuales.
La menor disponibilidad de grandes graneleros modernos en el mercado de compraventa es una evidencia de su ventaja competitiva, ya que cumplen con normativas ambientales y obtienen mejores condiciones de fletamento. En cambio, las naves más antiguas se concentran en rutas menos exigentes, con mayores riesgos operativos y reputacionales.
Riesgos y proyecciones
El peso desproporcionado del segmento de 11 a 15 años marca un punto de inflexión: en los próximos cinco a siete años buena parte superará los 20 años, lo que podría detonar una ola de desguace si el mercado se debilita o se endurecen las exigencias ambientales.
Para los armadores, mantener buques de más de 15 años sigue siendo viable, aunque los costos regulatorios y de eficiencia energética aumentan. Para los inversionistas, una flota más vieja restringe la oferta y puede sostener tarifas de flete, pero también anticipa grandes necesidades de capital para renovación.
La tendencia indica que la antigüedad promedio seguirá subiendo hasta 2027, cuando podría superar los 13,5 años. El verdadero punto de inflexión llegará cuando el bloque de buques entregados entre 2010 y 2012 supere los 20 años, forzando un mayor nivel de desguace. “Un escenario de mayor claridad en estándares de combustibles, sumado a condiciones de mercado que incentiven la renovación, podría estabilizar la edad promedio hacia fines de la década”, concluye AXSMarine.
Nota de Revista Verde N° 123


