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Guerra arancelaria lleva al sudeste asiático a buscar nuevos proveedores

8 de agosto de 2025

La tensión internacional que se generó a partir de la guerra arancelaria que planteó Estados Unidos hizo que países importadores de alimentos, como los del sudeste asiático, empiecen a buscar nuevos proveedores. Esto “creo que ha provocado una sensibilización de los países, se dieron cuenta de que tienen que empezar a mirar todas las opciones, y tener otros mercados abiertos, por si hay problemas con el principal socio”, analizó la embajadora de Uruguay en Indonesia, Filipinas y la Asean, Cristina González. 

“Creo que es un momento importante para nosotros, y veo que hay muchas posibilidades”, enfatizó al recibir a un grupo de empresarios uruguayos del sector agrícola –la delegación uruguaya más grande que ha llegado a Filipinas–, que realizó una gira por Asia.

La diplomática dijo a VERDE que representa al país desde hace un año y medio en esa región del mundo –asumió en enero de 2024–. Comentó que se encontró “gratamente sorprendida por todas las oportunidades que ofrece el sudeste asiático, que no han sido todavía exploradas en todo su potencial por Uruguay”. 

“Estoy muy contenta de estar acá para poder aportar mi granito de arena, ir abriendo camino para que nuestro país se conozca más, y que los productos uruguayos puedan tener acceso a esta área tan importante del mundo”, dijo.

Filipinas

A propósito de las relaciones entre Uruguay y Filipinas, González destacó que “este año estamos celebrando no solo 50 años de relaciones diplomáticas, sino también la apertura del mercado para dos productos muy importantes de Uruguay: la carne y los cítricos”. 

Agregó que “eso muestra el interés de Filipinas de abrirse a los productos importados”. Consideró que “es una gran oportunidad para Uruguay”, al tratarse de un mercado de 115 millones de personas, “con el cual tenemos una muy buena relación”, donde Uruguay “no tiene una presencia importante”, sostuvo.

La embajadora admitió que el intercambio comercial entre ambos países “es bajo”, y que “no ha desarrollado todo su potencial”. Las cifras del comercio total del año pasado fue de unos US$ 25 millones. Uruguay le exportó básicamente productos lácteos, mientras que Filipinas le vendió textiles y productos electrónicos. “Si bien no tenemos un déficit comercial, el potencial para ambos países todavía resulta inexplorado”, remarcó González.

“Filipinas es un país que importa alimentos, porque no puede producir una cantidad suficiente para su población, por razones climáticas, entre otras. Es ahí a donde Uruguay tiene el potencial de incrementar el comercio, y de explorar para nuevos productos”, detalló. 

Los lácteos son los principales productos de exportación de Uruguay a Filipinas, recientemente se abrieron los mercados de la carne y cítricos, pero “también podemos pensar en soja y trigo, que son productos que Filipinas importa, inclusive de algunos países de la región (Mercosur)”, planteó la embajadora.

También consideró que se deberían explorar oportunidades en otros sectores. “Filipinas es un país que exporta semiconductores y productos electrónicos, podemos buscar algunos mecanismos que nos permitan ver qué otras oportunidades hay, pero para eso tenemos que acercarnos más al sector privado. Todavía nos queda mucho camino por recorrer”, reconoció.

Agregó que “hay mucho desconocimiento de ambas partes, nos vemos lejos, no nos conocemos bien, no tenemos vínculos tradicionales, comerciales. Uruguay se ha dedicado más a Europa, a Estados Unidos. El principal socio comercial de Filipinas es Estados Unidos, pero comercia mucho con la zona”. 

Recordó que ese país integra la Asean (Asociación de Naciones de Asia Sudoriental), “un mecanismo de integración que también tiene acuerdos con otros países de la región. Ellos son parte del Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por su sigla en inglés), un mega acuerdo que une a los a países de la región con sus socios”, en referencia a China, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda.

Aranceles

González indicó que los productos que exporta Uruguay pagan aranceles “bajos”, de entre 5% y 10%, “pero no olvidemos que nuestros competidores entran con arancel cero, porque tienen acuerdos con Filipinas”, puntualizó. “No quiere decir que eso nos deje afuera del mercado, porque por suerte los aranceles no son muy altos, pero al momento de sumar el flete por la distancia y todo eso, no competimos en las mismas condiciones”, dijo.

También describió que la clase media en Filipinas aumenta su poder adquisitivo. “Eso es muy importante, porque es una población muy grande, y eso hace que demanden productos importados. La oportunidad por esa vía es muy clara”, consideró. 

Agregó que Filipinas tiene un vínculo económico “muy importante” con Estados Unidos, y hay que ver cómo reacciona a la política arancelaria del país norteamericano. De todos modos, destacó que “tiene una gran capacidad de diversificarse y de rehacerse”.

Destacó que la economía filipina ha crecido en los últimos años a niveles “muy importantes”, de alrededor del 7%. “Ahora bajó un poco, al 6% o 5%, pero es una economía que está en pleno desarrollo, con un gran potencial por delante, y con una población joven. Tiene mucho para seguir creciendo”, afirmó.

Y resaltó que la demanda de productos con más calidad “va de la mano con el aumento del poder adquisitivo de la clase media, y de una población joven, que es más globalizada y que demanda productos extranjeros”.

Indonesia

Indonesia es la primera economía del sudeste asiático y la 16ª a nivel mundial, con 280 millones de habitantes. “Es un país enorme, de gran potencial, con mucha riqueza”, destacó la embajadora uruguaya. Explicó que ese país tiene características diferentes a las de Filipinas. “El 80% de la de la población es islámica, entonces, cuando hablamos de acceso a mercado, es importante el rito halal”, comentó. 

El año pasado Uruguay obtuvo la certificación halal para la carne y lácteos, algo que “fue un gran avance”, resaltó. Y ahora “nos queda pendiente la parte sanitaria para esos productos, pero estamos trabajando en temas de acceso al mercado”, dijo.

El comercio entre Uruguay e Indonesia “no es muy importante, no ha desarrollado su potencial, entonces tenemos mucho trabajo por delante”, afirmó. Y agregó que también hay potencial para las exportaciones de soja y trigo.

“Son productos que Indonesia no produce en suficiente cantidad, tiene que importar, entonces estamos tratando de apuntalar de alguna manera que Uruguay se posicione como un socio estratégico de Indonesia, para la seguridad alimentaria de este país”, comentó.

Agregó que el nuevo gobierno de ese país, que empezó en octubre del año pasado, tiene como uno de sus programas faros otorgarle comida gratuita a los niños y a las mujeres embarazadas. “Los niños en Indonesia son 82 millones. Ahí vemos que Uruguay podría ser un socio estratégico, por ejemplo con lácteos”, enfatizó.

A propósito de la carne uruguaya, analizó que al tratarse de un producto alta calidad, sería para otro segmento de la población. “Es más para un mercado de nicho, pero con esta cantidad enorme de personas, el nicho es grande”, planteó. “Estamos trabajando para que esa oportunidad se transforme en una realidad, pero no es fácil”, dijo la diplomática.

Explicó que las habilitaciones tienen dos partes, la religiosa (halal) y la sanitaria. “Tenemos la esperanza de que este año tal vez se pueda hacer alguna auditoría en Uruguay”, dijo González. 

Cuotas

La embajadora explicó que muchos de estos productos también están cuotificados. “O sea que una vez terminada la parte sanitaria, hay que pasar a negociar la cuota, porque la agricultura en Indonesia es muy protegida. El gobierno es el que provee algunos alimentos, no son los privados los que los negocian libremente. Entonces, al haber esa intervención gubernamental, fijan esa cuota para el ingreso de los productos, que también se producen en Indonesia, como una manera de protección a los productores locales”, describió. 

El volumen de importación de cada producto se establece cada año, dependiendo del nivel de la producción local. “Los aranceles son bajos, porque tienen necesidad de importar. Lo que es difícil es el proceso de habilitación y el acceso al mercado. Hay muchas trabas no arancelarias desde hace mucho tiempo”, explicó. 

Ganado en pie

La embajadora confirmó que Indonesia tiene como objetivo desarrollar su propia producción lechera y ganadera, por lo cual “tienen sumo interés en la importación de ganado en pie”, algo que ya le han planteado a Uruguay.

Hay muy pocos países que están habilitados para venderle ganado en pie a Indonesia. Uno de ellos es Australia, y el año pasado Brasil también obtuvo esa habilitación. “Para ellos es una política estratégica de Estado, y el nuevo gobierno lo está promoviendo fuertemente”, insistió la embajadora uruguaya.

Destacó que Indonesia “es un país que está en transformación, en crecimiento, que tiene un potencial enorme”. También remarcó que “tiene muchos desafíos”. Señaló que “pretende entrar a la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), está en el proceso de membresía, es el único país del sudeste asiático miembro del G20, y acaba de entrar a Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica)”. 

Asean

La Asean “inició como un proceso político hasta que los países se sintieron con confianza suficiente para desarrollar el aspecto económico, y ha sido un éxito”, destacó González sobre el bloque que integran 10 países del sudeste asiático, al que recientemente se sumó Timor Oriental. 

También valoró que “tienen una agenda diversa de temas, es un proceso de integración profundo, con acuerdos de libre comercio con todos los países de la región, como China, Nueva Zelanda y Corea”. “Y además tienen procesos de diálogo y de cooperación, con países que ellos llaman socios estratégicos, que son muchos y van creciendo”, destacó.

“Con Malasia tenemos muy buenas relaciones, también con Vietnam, con Tailandia, pero hay otros países con los que todavía no hemos desarrollado mucho el vínculo, pero tenemos que dedicarle recursos humanos, tiempo y animar al sector privado, que es fundamental”, propuso la embajadora. 

Comentó que para que el sector privado pueda hacer negocios necesita que el gobierno continúe trabajando en el acceso. “Tenemos que empezar a mirarnos para ver el potencial, y ahí encauzar las medidas para que eso suceda”, planteó.

Nota de Revista Verde N° 122

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