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China definirá su plan quinquenal con foco en manufactura y poder tecnológico, en medio de la rivalidad con EEUU

15 de octubre de 2025

El Partido Comunista de China se reunirá este mes para delinear una visión a cinco años que priorizará la manufactura de alta tecnología como eje de modernización industrial y consolidación del poder global del país, en un contexto de creciente rivalidad con Estados Unidos.

La sesión plenaria, prevista entre el 20 y el 23 de octubre, también podría anunciar medidas para estimular el consumo de los hogares y corregir los desequilibrios estructurales entre oferta y demanda, que amenazan el crecimiento a largo plazo de la segunda economía más grande del mundo.

Según analistas citados por Reuters, el desafío de Beijing será equilibrar dos objetivos que históricamente apuntan en direcciones opuestas: sostener el impulso manufacturero —canalizando recursos estatales hacia los productores— y fortalecer el consumo interno, lo que implicaría redirigir fondos hacia los hogares y limitar el gasto en empresas e infraestructura.

Durante la última década, el crecimiento chino se apoyó en la expansión industrial más que en la demanda interna, lo que derivó en presiones deflacionarias y un aumento de la deuda. La escalada de tensiones con Estados Unidos, acentuada por las recientes amenazas del presidente Donald Trump de aplicar aranceles de tres dígitos, complica aún más la posibilidad de un viraje hacia políticas de estímulo al consumo.

De acuerdo con Chen Bo, investigador del Instituto de Asia Oriental de la Universidad Nacional de Singapur, el plan quinquenal 2026–2030 “definitivamente volverá a enfatizar el apoyo a la investigación de alta tecnología y al desarrollo industrial”, dado que “la manufactura sigue siendo una prioridad absoluta” para el poder económico de China.

En la misma línea, el presidente Xi Jinping ha subrayado que la revolución tecnológica y la competencia entre grandes potencias “están cada vez más entrelazadas”, instando a mantener una posición estratégica superior en la carrera tecnológica global.

China ya lidera industrias como los vehículos eléctricos, la energía solar y la eólica, y mantiene control sobre la producción y exportación de tierras raras, un insumo crítico en la transición energética mundial. Solo sectores de alta gama, como la aeronáutica y los semiconductores avanzados, continúan dependiendo de cadenas de suministro externas.

Sin embargo, el impulso a la producción convive con promesas aún incumplidas de fortalecer el consumo. Pese a los compromisos de los planes anteriores, los hogares chinos mantienen una elevada tasa de ahorro, afectada por la crisis inmobiliaria y la pérdida de confianza tras las duras restricciones sanitarias de la pandemia.

Beijing ha avanzado en algunas medidas de bienestar —como subsidios a bienes de consumo, apoyos al cuidado infantil y aumentos de pensiones—, pero los analistas coinciden en que el margen fiscal es limitado. Los presupuestos ajustados de los gobiernos locales y el reducido tamaño del sistema de seguridad social condicionan cualquier reforma de fondo.

Según Dan Wang, directora para China del Grupo Eurasia, el nuevo plan podría “centrarse más en el sustento de las personas”, incluyendo mejoras en salud y mayor apoyo a los grupos de bajos ingresos, aunque no implicará un cambio de paradigma. “En un país típicamente marxista, todo sigue girando en torno a la producción”, concluyó.

Fuente: Reuters (Singapur y Pekín, 15 de octubre de 2025).

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