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Censo agropecuario: caen 6,4% las explotaciones y aumenta la escala en Uruguay

25 de marzo de 2026

El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) presentó los resultados del Censo Agropecuario 2024, que confirman una tendencia de largo plazo en el agro uruguayo: menos explotaciones, mayor escala productiva y una creciente concentración de la tierra.

Según los datos oficiales, en 2024 se registraron 41.918 explotaciones agropecuarias, lo que implica una caída de 6,4% respecto a 2011, cuando se contabilizaban 44.781 unidades productivas. La superficie total se mantuvo prácticamente estable en torno a 16,1 millones de hectáreas, pero el tamaño promedio de los establecimientos aumentó a 385 hectáreas, frente a las 365 hectáreas de 2011, consolidando una tendencia hacia sistemas de mayor escala.

Este proceso responde a una transformación estructural de largo plazo. En comparación con mediados del siglo pasado, el número de explotaciones se redujo prácticamente a la mitad, mientras que el tamaño promedio casi se duplicó, en un contexto donde la superficie agropecuaria total se ha mantenido relativamente estable. En términos productivos, la tierra no desaparece, sino que se concentra en menos unidades y de mayor tamaño.

En ese marco, crece el peso relativo de los establecimientos de mayor escala, especialmente aquellos de más de 5.000 hectáreas. En 2024, estos representan apenas 0,7% del total de explotaciones (328 establecimientos), pero concentran 25,3% de la superficie agropecuaria. El dato marca un cambio relevante frente a 2011, cuando ese mismo segmento explicaba alrededor de 16% del área.

A su vez, el ajuste no es homogéneo entre estratos. Las explotaciones de menor tamaño —menores a 50 hectáreas— representan 42,9% del total, pero ocupan apenas 2% de la superficie, lo que refleja un sistema productivo que pierde peso en su base y se consolida en unidades de mayor escala.

Ganadería y lechería: cambios en el stock y ajuste en la estructura

En el plano productivo, el asesor de la Federación Rural, Milton Ramallo, señaló que el stock bovino se ubica en 11,08 millones de cabezas, con un incremento de 3,2%, tomando como base los registros de Dicose.

En contraste, otras producciones muestran caídas significativas. Los ovinos pasan de 7,379 a 5,305 millones de cabezas (-28,1%), mientras que los porcinos registran una baja de 41,6% en la última década.

En lechería, el ajuste se da principalmente en la cantidad de productores. Las explotaciones lecheras se reducen cerca de 30% en diez años, pasando de 4.474 a 3.130 establecimientos, mientras que el rodeo lechero cae solo 8%, desde 744.909 a 687.829 animales. Esto refleja un proceso claro de concentración y aumento de escala dentro del sector.

En términos productivos, el 16,5% de los tambos de mayor tamaño genera el 72,4% de la producción total de leche, lo que evidencia el creciente peso de los sistemas más intensivos.

Menos población rural y cambios en el empleo

El censo también confirma una transformación profunda en el componente social del agro. En 2024 se registran 109.979 trabajadores permanentes, lo que equivale a 2,6 por explotación, consolidando una tendencia descendente.

En comparación con 1980, la cantidad de trabajadores cae 31%, mientras que las hectáreas por trabajador aumentan de 100 a 147, lo que refleja una mayor incorporación de tecnología y capital en los sistemas productivos.

La caída es aún más marcada en la población residente en los predios. El número de personas viviendo en establecimientos agropecuarios baja de 264.216 en 1980 a 96.069 en 2024, una reducción de 63%. En promedio, se pasa de 4 a 2,3 personas por explotación, confirmando un proceso sostenido de despoblamiento rural.

Uso del suelo: más agricultura y cambios en los recursos naturales

En términos de uso del suelo, la superficie censada en 2024 equivale al 99% de la registrada en 2011, lo que confirma la estabilidad del área agropecuaria.

Se destaca el crecimiento de la agricultura: el área de cultivos cerealeros e industriales alcanza 1,684 millones de hectáreas, mostrando una expansión respecto al censo anterior.

También se registran cambios en los recursos naturales. Aumenta la superficie de bosque natural, que totaliza 776.117 hectáreas, los bosques artificiales totalizan 1.075.713 hectáreas, mientras que el campo natural se reduce a 9,19 millones de hectáreas (56,93% del área explotada), aunque parte de esta variación responde a mejoras metodológicas en la medición.

Dentro del campo natural, crecen las áreas mejoradas: el campo sembrado en cobertura aumenta 31% (574.682 hectáreas) y el fertilizado 12% (271.972 hectáreas), lo que refleja una mayor intensificación productiva.

Por su parte, las pasturas artificiales alcanzan 1,07 millones de hectáreas, mientras que las tierras clasificadas como rastrojo o campo bruto aumentan significativamente, en parte por cambios en los criterios de medición.

En contraste, actividades intensivas como la horticultura, fruticultura, cítricos y viñedos reducen su superficie entre 10% y 15%, consolidando una reconfiguración del uso del suelo en el país.

Un agro más concentrado, empresarial y con menor densidad social

Los datos del Censo Agropecuario 2024 muestran con claridad que el cambio va más allá de la caída en el número de explotaciones. No se trata únicamente de menos establecimientos, sino de un nuevo esquema productivo: más concentración —y además acelerada—, mayor escala, una lógica cada vez más empresarial, menor diversidad de sistemas y una menor presencia de población en el medio rural.

En esa línea, el agro uruguayo también muestra una mayor estructuración empresarial. Las explotaciones comerciales alcanzan 38.200 (91% del total) y concentran prácticamente toda la superficie productiva. A su vez, a medida que aumenta la diversificación de fuentes de ingreso dentro de los establecimientos, también crece su tamaño, reforzando un modelo basado en integración productiva y escala.

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